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Iglesias norteamericanas desafían ley anti-inmigrante

None | 3 de Marzo de 2006 a las 00:00

"Nosotros en la Iglesia católica vemos diariamente las consecuencias humanas de un sistema migratorio tan débil como el nuestro; vemos a las familias separadas, la explotación a la que son sometidos los trabajadores, los abusos a los que son sometidos los migrantes por grupos de hostigamiento, y, algunas ocasiones, vemos cómo mueren en el desierto. Cambiar esta situación migratoria es un asunto grave de moralidad que debemos enfrentar", dijo el cardenal McCarrick.

El cardenal de Los Angeles, Roger Michael Mahony, advirtió que los sacerdotes de su diócesis –una de las más numerosas de Estados Unidos– ignorarán una posible regulación federal que ordene a las iglesias verificar el estado migratorio de los feligreses antes de brindarles algún tipo de asistencia.

La Cámara Baja del Congreso de Estados Unidos aprobó el 16 de diciembre el proyecto de ley HR 4437, que entre otras medidas criminaliza la estadía ilegal, impide a las iglesias y otros grupos ayudar a indocumentados y estipula castigar a organizaciones que se nieguen a cumplir sus disposiciones.

Al ser consultado el religioso sobre si estaría dispuesto a ir a prisión por mantener esa posición, Mahony respondió que "sí", porque "ayudar a la gente necesitada son acciones que forman parte de la misericordia de Dios".

El cardenal Mahony es un veterano defensor de los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos. La diócesis que dirige cuenta con más de 4 millones de feligreses de diferentes razas.

Durante la ceremonia de Miércoles de Ceniza, que marca el inicio de la Cuaresma, Mahony repitió parte del mensaje transmitido por el Papa Benedicto XVI, quien pidió a los católicos del mundo compartir con los más necesitados, y luego instó a los católicos de su diócesis a que "den cabida" a los inmigrantes.

"A menos que uno sea nativo estadounidense, todos aquí son hijo o hija de inmigrantes", dijo Mahony durante una misa celebrada en la Catedral de Nuestra Señora de los Angeles.

Sistema "inhumano"

Al referirse al problema que padecen millones de inmigrantes en Estados Unidos, Mahony aclaró durante la ceremonia religiosa del miércoles que no favorecía una "inmigración desencadena", pero que el actual sistema migratorio era inhumano e ineficiente. Leyes y burocracia rigurosas han significado a menudo para los inmigrantes una separación de hasta 15 años de los otros miembros de su familia que intentan emigrar, cuestionó el Cardenal.

"Necesitamos una reforma que vea por la reunificación familiar", dijo. "Lo que ahora tenemos es ruptura e invita a la violación" de la ley, añadió.

Días después de la aprobación del proyecto HR 4437 en la Cámara de Representantes, monseñor Thomas Wenski, obispo de Orlando, Florida, y director del programa de Inmigración de la Conferencia de Obispos Católicas de Estados Unidos (USCCB), dijo a Univision Online que "un cristiano no tiene que pedir permiso a nadie para hacer la caridad".

El prelado, además, pidió al Senado que "rechace" la iniciativa HR 4437 (liderada por un grupo de parlamentarios republicanos) y se pronunció a favor de una reforma migratoria que denominó "justa" y "equitativa".

Wenski dijo que los obispos católicos de Estados Unidos respaldan el proyecto de reforma migratoria presentado el 18 de mayo de 2005 por los senadores John McCain (republicano de Arizona) y Edward Kennedy (demócrata de Massachussets), quienes proponen otorgar residencia a indocumentados que lleven al menos 5 años en Estados Unidos, pagan impuestos y carecen de antecedentes criminales.

A su vez, monseñor John Menz, Obispo Auxiliar de Chicago, Illinois, dijo el jueves a Univision Online que varios sacerdotes "hemos iniciado una jornada de ayuno en solidaridad con los inmigrantes", y enfatizó que la Iglesia Católica estadounidense "reclama una reforma (migratoria) humana y digna".

Otras iglesias se suman

Líderes de diferentes organizaciones religiosas de Estados Unidos se manifestaron resueltos a desobedecer una ley que les exija pedir documentación legal a necesitados antes de proveerles ayuda, si el Congreso así lo dispone.

"Estamos dando instrucciones a los párrocos para que sigan ayudando a la gente que no tiene legalización", dijo el arzobispo de Washington, cardenal Theodore McCarrick, durante una conferencia de prensa de líderes de las Iglesias católica, evangélica cristiana, protestante y judía celebrada en la capital estadounidense.

"Las leyes no pueden prohibir que (se le preste ayuda a) la gente buena", agregó McCarrick y llamó a "derrotar" el proyecto de ley HR 4437 que promueve el legislador republicano James Sensenbrenner, porque, a su juicio, "cambiaría fundamentalmente la herencia de nuestra nación como una sociedad abierta, compasiva y que da la bienvenida".

"No tengo miedo a la desobediencia civil", dijo Robert Edgar, secretario general del Consejo Nacional de Iglesias de Cristo. "Martin Luther King cambió la forma en que pensamos sobre los derechos civiles con el uso de la desobediencia civil", refirió.

"Cuando las leyes son injustas o inhumanas, deben ser encaradas debidamente", puntualizó el líder religioso. "Los pastores tienen una responsabilidad especial asignada por Dios, que creemos que es una autoridad superior, a ser compasivos con los extraños", agregó.

Los religiosos reclamaron al Congreso una reforma migratoria que regularice la situación de los trabajadores extranjeros indocumentados que viven en Estados Unidos, permita el reencuentro de familias que hoy están separadas por problemas de migración y abra vías legales para los foráneos que deseen trabajar en el país.

La declaración pidió además "políticas de protección fronteriza que sean consistentes con valores humanitarios. Pedimos una reforma migratoria porque cada día en nuestras congregaciones, servicios, centros de salud y escuelas somos testigos de las consecuencias humanas de un sistema pasado de moda", indicó la declaración. El documento de las iglesias destacó que "las diversas tradiciones creyentes nos enseñan a dar la bienvenida a nuestros hermanos y hermanas con amor y compasión".

"Nuestro principio ha sido ayudar primero y preguntar después", señaló el rabino Scott Sperling, director regional de la Unión para la Reforma del Judaísmo. Sperling aseguró que "si las leyes nos van a forzar a estar en esa posición, en que una respuesta humana a la gente necesita desobediencia civil, así será".

"¿Abandonamos nuestros principios bíblicos o nos sometemos a leyes que dicen que no podemos ayudar a una persona que está desamparada?", preguntó el presidente de la Conferencia Nacional de Líderes Hispanos Cristianos, reverendo Samuel Rodríguez.

El líder evangélico contestó: "Como humano y como creyente" tiene "la obligación moral" de ayudar a esa gente. Y denunció que "un espíritu antihispano que estuvo escondido por tantos años se ha manifestado con esta legislación".

Pero a su juicio, la campaña contra un proyecto de ley migratoria que penalice a los inmigrantes indocumentados "traspasó las ideas y las ideologías políticas" y logró unir a "conservadores, liberales, republicanos, demócratas, protestantes, evangélicos y católicos".

Senado de EEUU debate cómo proteger fronteras contra la inmigración ilegal

Washington – El Senado de Estados Unidos inició el jueves un debate para cambiar las leyes migratorias del país y fortalecer sus fronteras, pero existen aún enormes desacuerdos sobre varios temas, entre ellos qué hacer con los cerca de 11 millones de inmigrantes ilegales que ya están aquí.

El presidente del Comité Judicial del Senado, Arlen Specter (republicano, Pensilvania), busca compaginar varios proyectos de ley sobre el tema, pero enfrenta la oposición de demócratas que quieren una reforma más ambiciosa, así como la de republicanos más conservadores que no quieren escuchar de hablar de visas temporarias de trabajo o de legalizar a los indocumentados.

No obstante, Specter dijo en una audiencia que si bien su propuesta requerirá "muchas, muchas, muchas enmiendas que necesitarán un extenso debate", confía en tener acuerdo sobre el texto de un proyecto de ley a fines de marzo. La reforma migratoria es uno de los temas que más divide a los republicanos en este año electoral.

Los originarios de Estados fronterizos, sobre todo, aseguran que para ser reelectos necesitan concentrarse en reforzar la seguridad en la frontera y dejar para más adelante la cuestión de un programa para trabajadores temporarios que satisfaga la necesidad de mano de obra barata, o qué hacer con los indocumentados que ya residen allí.

La propuesta de Specter, además de fortalecer la seguridad fronteriza, prevé ofrecer visas de trabajo de hasta seis años a trabajadores extranjeros en el área de servicios empleados por estadounidenses que no consiguen llenar esas vacantes con ciudadanos de su propio país. "Nuestro primer trabajo es sacarlos de las sombras", afirmó Specter durante una audiencia que inició el debate.

El proyecto de ley del Senado debe responder al duro texto aprobado por la Cámara de Representantes en 2005, que no habla del programa para trabajadores temporarios propuesto por el presidente George W. Bush, prevé construir un muro en parte de la frontera con México y penaliza a quienes empleen a indocumentados, entre otras cosas.

"Tenemos que asegurarnos de resolver primero la seguridad en la frontera" y luego "ver cómo manejamos los problemas asociados con esto", afirmó sin embargo Tom Coburn (republicano, Oklahoma).

"El gobierno no debe inducir la inmigración ilegal ofreciendo la ciudadanía como recompensa" a quienes han permanecido años en las sombras, estimó Jeff Sessions (republicano, Alabama).

"Necesitamos poner nuestra casa en orden antes de implementar un programa de trabajadores temporarios", sostuvo Chuck Grassley (republicano, Iowa).

Varios republicanos temen que el programa de trabajadores temporarios propuesto inicialmente por Bush en 2004 se convertirá en una suerte de amnistía encubierta que perjudicará a los trabajadores estadounidenses.

Pero el senador Edward Kennedy (demócrata, Massachusetts), co-autor junto a John McCain (republicano, Arizona) de un proyecto de ley que prevé un camino para legalizar a los indocumentados, sostuvo que la creación del programa de trabajadores temporarios creará una clase de empleados temporarios de por vida. "Sólo una ruta hacia el estatus (legal) permanente puede quebrar el ciclo y darnos una oportunidad de tener un sistema de control migratorio efectivo", afirmó.

"La idea de tratar el problema de los 11 millones de personas como si no existiera es irreal", coincidió Bob Graham (demócrata, Florida).

El senador Jon Kyl (republicano, Arizona), co-autor junto a John Cornyn (republicano, Texas) de un proyecto que obliga a los indocumentados a volver a su país durante cinco años antes de obtener una visa de trabajador temporario en Estados Unidos, reconoció los esfuerzos de Specter pero sostuvo que su propuesta es incompleta.


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