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Iglesias de Alabama lideran oposición contra ley migratoria

Birmingham, Alabama. El Paso Times. | 14 de Julio de 2011 a las 00:00
Para algunos creyentes y líderes eclesiásticos, oponerse a la estricta ley migratoria de Alabama es una oportunidad para que el tradicionalmente religioso suroeste de Estados Unidos se redima. Durante el movimiento por los derechos civiles de las décadas de 1950 y 1960, muchas iglesias estatales se abstuvieron de unirse a la lucha para derogar las llamadas leyes Jim Crow y acabar con la segregación racial. Algunos miembros del Ku Klux Klan que quemaban cruces se quitaban sus capuchas y se sentaban en las bancas de la iglesia con el resto de las personas los domingos por la mañana, y relativamente pocas congregaciones blancas se opusieron a la segregación. Algunas iglesias de negros temían involucrarse por temor a represalias de los blancos. Ahora que Alabama aprobó la que es ampliamente vista como la ley contra la inmigración ilegal más estricta del país, las iglesias de renombre y organizaciones religiosas son las principales opositoras a la ley. Algunos ven su involucramiento como una manera de evitar repetir los errores del pasado. "Creo que lo que pasó en la década de 1960 podría ser un estímulo para la acción que se ha visto en muchas de las iglesias", dijo Chriss H. Doss, abogado y ministro de la fe bautista del sur. Matt Lacey, pastor de una iglesia metodista, dijo que hay toda clase de razones para que los cristianos Advertisement de Alabama se opongan a la ley. Resarcir la inacción del pasado es una de ellas, dijo. "Para mí, como pastor de una iglesia que estuvo involucrada en esa batalla, es muy importante", dijo Lacey. "Si tomamos la redención en serio, entonces no sólo cubre nuestros pecados, sino nuestras acciones pasadas como iglesia. Creo que para algunos, hay una tendencia a querer estar en el lado correcto sobre este tema. Me gustaría pensar que la iglesia sólo quiere hacer lo correcto". A sus 56 años de edad, el reverendo Al Garrett recuerda cómo algunos grupos religiosos no hicieron nada durante el movimiento por la igualdad de derechos. Garrett, quien ayudó a organizar una sesión de plegarias el domingo en la noche en Huntsville, dijo que la diferencia con lo que ocurre actualmente es alentadora. "Agradezco a Dios por darme la oportunidad de ver cómo la gente de fe está defendiendo sus principios en este tema", declaró Garrett. Tras una sesión de oración, miembros del concejo municipal de Birmingham aprobaron recientemente una resolución unánime pidiendo que la ley sea revocada. Ese mismo día, tanto religiosos como laicos se reunieron para discutir maneras de oponerse a la nueva ley, en la misma iglesia donde, hace más de 50 años, segregacionistas blancos se reunieron para organizar su resistencia a que niños negros y blancos puedan ir a la misma escuela. Una heterogénea multitud de unas 2.000 personas acudió al mitin y marchó pacíficamente por las calles céntricas de la ciudad en un reciente sábado por la noche cerca del lugar donde, dos generaciones atrás, perros policiales amenazaban a manifestantes negros que pedían igualdad de derechos. Una caminata de oración interreligiosa organizada para el 30 de julio en Montgomery pasará enfrente de la primera iglesia de Martin Luther King Jr. y luego marchará hacia el Capitolio sede de la legislatura estatal. Más de 100 clérigos metodistas—algunos liberales o moderados, pero también algunos conservadores—firmaron una carta pública al gobernador criticando la nueva legislación. Pero hay más que rezos y procesiones. Un grupo introdujo una demanda federal para que la ley sea declarada anticonstitucional. A Doss le emociona recordar las diferencias entre el 2011 y 1963, cuando el reverendo Martin Luther King Jr. escribió su "Carta desde una cárcel de Birmingham" dirigida a siete clérigos blancos y a un rabino, quienes les estaban pidiendo públicamente que atenuara sus protestas contra la segregación racial. Muchas iglesias negras además tardaron en acoplarse a la lucha por los derechos civiles en Birmingham, donde el Ku Klux Klan atacaba con bombas incendiarias a las iglesias por las noches. "Hubo unos cuantos clérigos negros que adoptaron una posición más conservadora, que se negaron a involucrarse públicamente, pero su participación creció drásticamente a lo largo de los años", aseveró Wayne Coleman, director de los archivos del Instituto para los Derechos Civiles en Birmingham. Las iglesias locales inicialmente no protestaron airadamente contra la nueva ley, pero probablemente ello fue porque estaban muy atareadas con la ayuda a los damnificados por los tornados que azotaron la zona en abril. En Georgia, en cambio, los líderes religiosos protestaron contra la legislatura estatal cuando una ley similar empezó a ser aprobada. Los líderes religiosos de Georgia han atenuado su oposición desde que la medida fue aprobada, pero un juez federal vetó algunas cláusulas de la ley. Actualmente en Alabama, líderes hispanos esperan que la participación de las iglesias ayudará a lograr la revocación de la ley, que fue firmada recientemente por el gobernador Robert Bentley, republicano, un diácono bautista y maestro de escuela religiosa. "Es increíble que la comunidad religiosa se haya unido de esta manera, que haya tanta gente expresando su oposición a esta nueva ley", expresó Isabel Rubio, directora ejecutiva del Hispanic Interest Coalition de Alabama. "Debido a que estamos en esta región estadounidense tan religiosa, claro que anticipamos que la participación de las comunidades de fe ... se hará llegar a la gente que está dispuesta a escuchar". La oposición de los religiosos a la nueva ley—no sólo de religiosos cristianos, sino de judíos y musulmanes también—viene fundamentada en dos argumentos. Para algunos cristianos, se trata de obedecer al dictado bíblico de dar bienvenida al extranjero y amar al prójimo, ayudando a los inmigrantes ilegales a encontrar albergue, empleo, atención médica y acceso a comercios. Según la nueva ley, la policía puede verificar el status migratorio de cualquier persona que sea detenida por infracción de tránsito o por otra ofensa menor, y puede encarcelar a personas sin derecho a fianza si no tienen documentos legítimos. Fernando del Castillo, pastor de una congregación de unos 300 hispanos en el centro metropolitano de Birmingham, expresa particular preocupación por la cláusula de la ley que autoriza a las escuelas a revisar el status migratorio de sus alumnos. Otros temen que la ley prohibirá el trabajo de los misioneros con los extranjeros llegados ilegalmente. Líderes de la Iglesia Metodista Unida, la Iglesia Episcopal, la Iglesia Luterana y la Iglesia Católica han denunciado que la ley viola los preceptos bíblicos de dar hospedaje al extranjero, ayuda al vecino y amor al prójimo. El mayor grupo religioso del estado, el Alabama Baptist Convention, no ha tomado una posición al respecto y probablemente no lo hará ya que no tiene autoridad para representar a las iglesias individuales. Pero el presidente de la agrupación, Mike Shaw, pastor de una iglesia en un suburbio de Birmingham, dijo que la nueva ley "es la más dura en el país y personalmente yo creo que todas las leyes tienen que cumplirse". "Me preocupa la parte en que se prohibe trasladar en automóvil a un inmigrante sin papeles o permitir que hijos de inmigrantes sin papeles vayan en un autobús escolar a la escuela o al campamento", dijo Shaw en un comunicado. "¿Acaso tendremos que abandonar en la carretera a gente que está malherida? ¿Acaso tendremos que dejar que niños pequeños sufran bajo el calor sofocante sin amigos y familia?"

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