Escúchenos en línea

Adiós al Sueño Americano

Washington. El Comercio. | 1 de Agosto de 2011 a las 00:00
Un nuevo estudio del Pew Hispanic Center revela lo que seguramente muchos de ustedes ya saben porque lo han vivido en carne propia: que esta última recesión afectó a los latinos que vivimos en este país de manera desproporcionada. Según ese centro de investigaciones, entre 2005 y 2009, la riqueza promedio de los hogares latinos cayó de 18,359 dólares a sólo 6,325 dólares, equivalentes a un desplome del 66%. Entre los afroamericanos la caída también fue espectacular pues perdieron un 53% de su riqueza. En los hogares anglosajones, sin embargo, la pérdida fue significativamente menor: sólo un 16%. El reporte del Pew Hispanic Center indica que la razón principal de la pérdida de riqueza entre todos los grupos étnicos se debió al colapso del mercado inmobiliario. Pero los latinos se vieron especialmente afectados debido a que casi dos terceras partes de sus bienes provenían de la plusvalía de sus viviendas. Aunado a ello, un gran número de ellos reside en los estados donde la crisis hipotecaria pegó más duro como California, Arizona, Nevada y Florida. El estudio también encontró que la riqueza promedio de los hogares anglosajones es ahora 18 veces mayor que la de los latinos y 20 veces más grande que la de los afroamericanos. Esta brecha es la más amplia que se ha detectado desde 1984, cuando el gobierno empezó a publicar este tipo de información. Adicionalmente, el reporte indica que una tercera parte de los hogares de latinos y afroamericanos no tienen riqueza alguna, es decir, que sus deudas son más grandes que sus bienes. Lo más preocupante es que esta situación difícilmente cambiará porque los pronósticos económicos no son nada halagüeños. Los precios de las casas están lejos de haberse estabilizado y muchos anticipan que seguirán cayendo; el desempleo continúa por las nubes, la confianza de los consumidores permanece en el limbo y los políticos en Washington están cada día más desconectados de los problemas que afectan al ciudadano común y corriente. Enfrascados en el debate para lograr un acuerdo que permita elevar la deuda del país y evitar caer en el temido impago, tanto el Congreso como la Casa Blanca están concentrados solamente en ver qué gastos y programas sociales recortan. Nadie menciona, sin embargo, lo que debería ser una prioridad: la creación de empleos. Mucho menos se habla de los programas para ayudar a los dueños de casas en problemas o de la necesidad de mejorar la educación para que el país pueda ser competitivo a nivel mundial. Para millones de familias trabajadoras, entre ellas muchas de inmigrantes latinos, la esperanza simplemente se ha perdido. Para ellas Estados Unidos ha dejado de ser el país de las oportunidades donde los sueños de una vida mejor eran posibles si se trabajaba para ello. Ahora sólo les queda preguntarse qué caso tiene permanecer aquí.

Descarga la aplicación

en google play en google play