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Latinos, frustrados con Obama de cara a las elecciones

Washington. EFE. | 17 de Agosto de 2011 a las 00:00
Las deportaciones masivas, la expansión de "Comunidades Seguras" y la incertidumbre económica en EE.UU. bajo la Administración Obama llevan a la comunidad hispana al punto de un hartazgo que bien podría cobrar en las urnas en 2012. La indignación por la ampliación de "Comunidades Seguras" ha sido el detonante de una serie de protestas populares en varias ciudades esta semana, que además reflejan el creciente malestar por la sigilosa deportación incluso de indocumentados sin antecedentes penales. Los grupos pro reforma se quejan de que el presidente Barack Obama no sólo ha deportado a más de un millón de indocumentados desde 2009, sino que está tomando medidas, como la ampliación de "Comunidades Seguras", que causarán la "devastación" de las comunidades inmigrantes. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha dejado en claro que la participación en el programa, establecido en 2008, es obligatoria y no requerirá, como hasta hace poco, la firma de un acuerdo con el Gobierno federal. Su meta es ampliarlo a todo el país para 2013. El programa "Comunidades Seguras" permite que las autoridades locales compartan con el Gobierno federal las huellas digitales y otros datos biométricos de los indocumentados en cárceles locales y de los condados. En teoría, sólo los criminales peligrosos, entre éstos violadores, homicidas y secuestradores, quedan sujetos a un proceso de deportación. Sin embargo, las estadísticas de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) demuestran que buena parte de los deportados entre 2008 y junio de 2011 o no eran "criminales peligrosos" o fueron detenidos por delitos de menor cuantía. Los testimonios en los barrios latinos, como algunos recogidos anoche en Los Ángeles (California), delatan que, sin el resguardo que confieren "los papeles", ningún indocumentado está a salvo de la maquinaria de deportación. En un encuentro con un Grupo de Trabajo sobre Comunidades Seguras del DHS, más de 200 personas describieron la "pesadilla" que supone "Comunidades Seguras" y el temor de que la situación empeore ahora que el DHS ha decidido ampliarlo de forma obligatoria. Allí quedó claro que, por ejemplo, un indocumentado que vende helados sin la debida licencia, o una indocumentada que ha sido víctima del abuso conyugal, pueden ser deportados simplemente por no tener sus papeles en regla. Las protestas programadas para hoy en Chicago (Illinois), Houston (Texas), Boston (Massachusetts), Miami (Florida), Atlanta (Georgia) y Charlotte (Carolina del Norte) buscan transmitir el mensaje de que "Comunidades Seguras" erosiona la confianza de la comunidad inmigrante en la policía y afecta la seguridad ciudadana. "En Chicago y en otras ciudades y estados del país, la gente está claramente indignada por el impacto de Comunidades Seguras en sus comunidades, y las autoridades policiales locales comparten la frustración de que el DHS lo está imponiendo", dijo a Efe Brittney Nystrom, directora de asuntos políticos del Foro Nacional de Inmigración (NIF) y miembro del Grupo de Trabajo. "En nuestra democracia, es importante que la gente ejerza su derecho a expresarse cuando se cometen injusticias o cuando creen que su Gobierno va por el rumbo equivocado. Espero incorporar los testimonios de las comunidades afectadas en las recomendaciones del Grupo", agregó. El Congreso tampoco se libra porque, desde 2007, cuando hubo una verdadera oportunidad de reformar el sistema migratorio, no ha hecho nada para avanzar en el asunto. Mientras, "Comunidades Seguras" está destruyendo a familias que, según el propio Obama, merecen una oportunidad de legalizarse. Así como la esclavitud algún día fue "legal" en EE.UU. y sucumbió a las presiones de los abolicionistas, ahora, en pleno siglo XXI, el sistema migratorio no responde a las necesidades del mercado laboral y requiere una urgente reforma. Algo anda mal cuando Obama presiona tanto a demócratas como a republicanos a que trabajen juntos para la reforma migratoria, pero no le hacen caso. Por ahora, ni la reforma migratoria tiene los votos en el Congreso ni la Administración Obama parece dispuesta a cancelar el programa de "Comunidades Seguras". Si en 2008, los latinos depositaron su confianza en las promesas de "cambio" y "esperanza" de Obama el candidato, lo pensarán dos veces antes de depositar su voto en las urnas por su reelección en 2012.

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