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Sólo 4 de cada 10 latinos cree en Obama

Washington. El Comercio. | 27 de Agosto de 2011 a las 00:00
La popularidad del presidente Barack Obama va en caída libre y todo el mundo sabe de sobra el porqué: hasta ahora los esfuerzos que ha hecho su administración para mejorar el complicado panorama económico del país han sido infructuosos. Lejos de terminar, la crisis que estalló en 2008 y que a principios de este año parecía aminorar, ha vuelto a cobrar fuerza. Como se ha repetido ya hasta el cansancio, el desempleo, que a nivel nacional es del 9.1% y en California asciende al 12%, es el principal obstáculo para la recuperación económica. Sin embargo, tanto en el Congreso como en la Casa Blanca la mayor preocupación no es cómo crear trabajos sino cómo reducir el défficit público, por lo que la mayoría de los ciudadanos están no sólo decepcionados sino enojados con los políticos de Washington. Entre los latinos, el desencanto hacia el presidente no es sólo por motivos económicos sino también por su falta de compromiso para impulsar una reforma migratoria y por el énfasis que ha puesto su gobierno para deportar a indocumentados que carecen de antecedentes criminales. Una nueva encuesta de Impremedia y Latino Decisions revela que el apoyo de los latinos hacia Obama ha disminuido tanto que podría incidir en que no fuera reelegido. Según el sondeo, las simpatías hacia el presidente entre este segmento cayeron del 69% en 2008 a sólo el 39% en la actualidad. Esto no significa, sin embargo, que los latinos vayan a votar en masa por los republicanos, puesto que éstos solo tienen el 10% del voto duro latino. Lo más probable, según la mayoría de los analistas, es que este grupo decida simplemente quedarse en su casa el día de las elecciones. Otros grupos seguramente optarán también por el abstencionismo, sobre todo los jóvenes que se sintieron especialmente entusiasmados por el cambio que prometía Obama y que nunca se materializó. Así las cosas, se anticipa que el escenario electoral para 2012 será totalmente opuesto al de 2008, caracterizado por la esperanza. Para millones de votantes simplemente no hay de dónde escoger porque hasta ahora ningún aspirante a la candidatura presidencial ha dado muestras de tener la capacidad para entender las angustias de la población y atacar la raíz de las calamidades económicas. Ni Mitt Romney, ni el gobernador de Texas Rick Perry, que parecen ser los que cuentan con más simpatizantes para ganar la candidatura republicana, tienen la ansiada fórmula para abatir la falta de trabajos. Ambos insisten en aplicar políticas conservadoras que se basan en restringir el gasto público y evitar a toda costa el alza de impuestos a los más ricos. Ninguna de estas medidas, sin embargo, ha probado ser efectiva para combatir la desocupación y alentar el crecimiento económico. El único camino, como lo demuestra la historia, es justamente lo contrario: que el gobierno invierta en infraestructura, en crear escuelas, hospitales, carreteras, trenes de alta velocidad, etc. En Washington, sin embargo, todos parecen estar sordos y ciegos ante esta realidad y ante el sufrimiento de millones que cada vez se sienten más desamparados y abandonados por la clase política.

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