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Bajo apoyo de latinos y obreros complica reelección de Obama

Washington. La Tercera. | 1 de Octubre de 2011 a las 00:00
A pesar de que el escenario en el bando republicano no es simple, debido a que el partido se encuentra fracturado por la aparición del Tea Party y que ninguno de los postulantes a ser candidato presidencial ha podido alzarse por sobre esas diferencias, el Presidente demócrata de EE.UU., Barack Obama, tiene muy complicada su reelección, en noviembre de 2012. Ello, por la pérdida alarmante de apoyo a su gestión entre el electorado hispano -que resultó fundamental en su triunfo de 2008- y por la eventual derrota que sufriría el presidente en importantes estados industriales. Según el diario The New York Times, el mandatario estadounidense ya da por descontada la derrota en estados como Ohio, Pennsylvania, Michigan y Wisconsin. Ello, por el descontento en esas regiones entre los votantes blancos de bajos ingresos, quienes se han estado decantando hacia los republicano. Un malestar que se explica, principalmente, por el alto desempleo que se ha mantenido allí. Por esa razón, según el Times, la apuesta de los estrategas de la campaña de Obama está en jugársela por otros estados, quizás tradicionalmente republicanos, pero que han estado dando muestras de cambio. Esos son Colorado, Virginia y Carolina del Norte, donde los demócratas ganaron la elección senatorial en una ajustada carrera y Obama venció estrechamente en 2008. "Hay muchas formas de obtener los 270 (votos electorales necesarios para ganar la elección presidencial), y eso no está sólo en el mapa (electoral) tradicional", dijo David Axelroad, jefe de los estrategas de Obama. Pero en esos estados, como Colorado, la clave estará en la capacidad para movilizar a los hispanos, un problema que también deberá considerar a nivel nacional. Según una reciente encuesta, el apoyo de los hispanos a Obama, quien en 2008 cosechó el 68% de los votos de esa comunidad, ha caído hasta el 48%. Se trata de un descenso alarmante para los planes del Partido Demócrata. Los hispanos, con más de 50 millones de personas, representan el 16% de los más de 308 millones de habitantes del país. En estados como California, Nuevo México y Texas, uno de cada cinco votantes serán latinos en noviembre de 2012. Pero, de acuerdo con los sondeos, sólo el 39% de los hispanos dice que volverá a votar por Obama en las próximas elecciones, una cifra que podría traducirse en una alta abstención. Los hispanos se muestran decepcionados por el fuerte aumento de las deportaciones en estos 22 meses de gestión de Obama, por la promesa aún incumplida de sacar adelante una reforma migratoria, y por el hecho de que la crisis económica ha golpeado con más fuerza a su grupo: el desempleo entre los hispanos es del 11,3%, mientras que la media del país es de 9,1%. Consciente de eso, Obama participó esta semana en una mesa redonda con medios digitales hispanos (hace dos semanas realizó un encuentro con periodistas hispanos). En esa ocasión, defendió su plan de empleo y aseguró que la reforma migratoria seguirá siendo una "importante prioridad" de su gobierno, pero no cuenta con el apoyo del Congreso. Pero, por sobre todo, pidió a los hispanos que participaran en la elección del próximo año y no se abstuvieran. "Si los hispanos votan poco, estarían renunciando a parte de su poder", subrayó, expresando su esperanza de que el año próximo se produzca un aumento de la participación de ese grupo. Un elemento político determinante para su eventual reelección

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