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Anuncian nueva campaña de presión para que Congreso apruebe reforma migratoria

Agencia EFE. Desde Washington. | 7 de Marzo de 2007 a las 00:00
La Nueva Red Demócrata anunció este miércoles una campaña de presión política para que el Congreso, ahora bajo control demócrata, apruebe este año una reforma migratoria integral. Durante una rueda de prensa, líderes demócratas de ambas cámaras del Congreso insistieron en la necesidad de lograr un consenso bipartidista para que la reforma migratoria prospere en el Legislativo. Se prevé que el senador demócrata Edward Kennedy presente, en un plazo de una semana, un proyecto de ley que incluya una vía para la legalización de buena parte de los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos. "Claramente no conseguiremos esta meta si no tenemos apoyo bipartidista", dijo el senador demócrata Bob Menéndez, quien pidió la intervención directa del presidente George W. Bush. "Necesitamos que el presidente Bush ponga su capital político sobre la mesa... si lo hace, podemos lograr esta meta y será algo bueno para la nación", argumentó Menéndez. Por su parte, el senador Kennedy reiteró su preocupación por el "maltrecho" sistema de inmigración que obliga a "millones de inmigrantes indocumentados a vivir y trabajar en nuestras comunidades con el miedo cotidiano de ser deportados". Su condición de indocumentados los convierte en blanco fácil de empleadores que buscan explotarlos y "merecen algo mejor, y depende de nosotros darles una vía razonable hacia la ciudadanía". Fuentes de la oficina de Kennedy indicaron que el senador continúa elaborando el nuevo proyecto de ley junto con el senador republicano John McCain y los representantes demócratas Zoe Lofgren y Luis Gutiérrez. El nuevo proyecto contendría algunas modificaciones a la versión que aprobó el Senado el año pasado pero que quedó estancada en la Cámara de Representantes debido a una pugna partidista. Para el legislador demócrata Xavier Becerra lo que está claro es que "medidas centradas en acciones policiales no funcionan" y que, aunque el debate de este año resulte igual de espinoso que el del año pasado, "hacer nada sería suicidio político". Becerra se refirió a una ley patrocinada por el legislador republicano James Sensenbrenner y aprobada en la Cámara de Representantes en diciembre de 2006 que, entre otros elementos, convierte en criminales a los inmigrantes indocumentados y a quienes les ofrezcan ayuda. Por ello, Becerra pidió el apoyo del sector privado para que prospere la reforma migratoria, porque la escasez de mano de obra barata afectará principalmente a las industrias de servicios, agricultura y construcción, entre otras. Mientras, el legislador republicano Lincoln Díaz-Balart, que no participó en la rueda de prensa, también se manifestó a favor de una reforma migratoria "justa y plena". El congresista republicano de Florida consideró que "a millones de inmigrantes que están trabajando y contribuyendo a la prosperidad económica de Estados Unidos se les debe permitir la oportunidad de legalizar su condición migratoria" en este país. "Una reforma justa y amplia, debe incrementar la seguridad de la fronteras, y también debe incluir un camino hacia la legalización para millones de trabajadores indocumentados en EEUU", recalcó Díaz-Balart, haciéndose eco de los republicanos que apoyan esa reforma. La idea de los demócratas que ahora controlan el Congreso es que el proyecto de ley de reforma migratoria sea aprobado por ambas cámaras antes del receso legislativo del próximo 3 de agosto.

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