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Anuncian «gran boicot» contra redadas y deportaciones

Agencia EFE. Desde Washington. | 9 de Marzo de 2007 a las 00:00
Una coalición de activistas pro–inmigrantes de Estados Unidos anunciaron este viernes un boicot nacional el próximo 1 de mayo para protestar contra las recientes redadas y deportaciones de inmigrantes indocumentados. Líderes del "Movimiento del 1 de Mayo" han pedido que, en el "Gran Boicot Estadounidense, Segunda Parte", los inmigrantes se ausenten de los trabajos, escuelas o centros comerciales, como medida de presión a favor de una reforma migratoria integral. La movilización nacional, que equivale a un día sin inmigrantes, coincidirá con la fecha en la que muchos países celebran el Día Internacional del Trabajo. El objetivo del boicot es destacar las contribuciones de la comunidad inmigrante a la economía y tejido social y cultural de Estados Unidos. En esa fecha se realizarán protestas en todo el país, incluidas ciudades de alta concentración de inmigrantes como Los Angeles y San Francisco (California), Chicago (Illinois), Boston (Massachusetts), Nueva York, San Antonio y Houston (Texas), Seattle (Washington), Phoenix (Arizona), Detroit (Michigan) y el estado de Rhode Island. La coalición dijo en un breve comunicado que el boicot también responde a lo que percibe como una "creciente hostilidad" hacia los trabajadores inmigrantes y "da continuidad a las protestas masivas del año pasado" en contra de medidas antiinmigrantes. Las manifestaciones "demostrarán la creciente unión de los trabajadores extranjeros en EEUU contra un enemigo común: el gobierno estadounidense", agregó. Las protestas del año pasado, que pusieron el problema de la inmigración ilegal en la palestra nacional, estaban dirigidas principalmente contra la legislación de carácter policial que patrocinó el republicano James Sensenbrenner. Esa medida, que fue aprobada sólo en la Cámara de Representantes, entonces bajo control republicano, convertía en criminales a los inmigrantes indocumentados y penalizaba a quienes los contrataran u ofrecieran servicios sociales. Los activistas quieren repetir el éxito de la convocatoria de las marchas del año pasado que, aunque no lograron la aprobación de la reforma migratoria, hicieron consciencia entre los legisladores sobre la necesidad de corregir el problema de quienes viven y trabajan en la sombra en este país. Los inmigrantes hispanos conforman una importante fuente de mano de obra barata para el sector agrícola, los hoteles y compañías de limpieza, construcción y jardinería, entre otros. Se calcula que en Estados Unidos hay unos doce millones de inmigrantes clandestinos, miles de cuales han sido objeto de grandes redadas en los últimos meses. El presidente de EE.UU., George W. Bush, ahora de gira por cinco países de América Latina, ha insistido en que el Congreso apruebe una reforma migratoria integral que permita, entre otros elementos, un programa de trabajadores temporales, para que éstos realicen los trabajos que no tomen los estadounidenses. Los demócratas, que ahora controlan el Congreso, han reiterado esta semana que Bush debe invertir más capital político en el asunto y debe presionar a los republicanos que continúan oponiéndose a la reforma migratoria. Se prevé que el senador demócrata Edward Kennedy, junto con otros líderes de ambos partidos, presente en los próximos días una nueva versión de la reforma migratoria que quedó estancada el año pasado debido a la pugna partidista. La idea de los demócratas es que la reforma sea aprobada antes del receso legislativo del próximo 3 de agosto.

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