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Latinos que quieren adoptar a niños latinos

Por Ivonne Winget, The Arizona Republic. | 12 de Marzo de 2007 a las 00:00
Durante seis años, Betty Gonzáles y su esposo Lou quisieron un hijo propio.Ella tiene dos hijos de un matrimonio anterior; él no tiene ninguno. Esta pareja residente de Tolleson no podía concebir hijos de manera natural, así que recurrieron a la fertilización en vitro. Entonces, empezaron a hablar sobre la posibilidad de convertirse en padres sustitutos, o quizás adoptivos. "Nunca había pensado en la adopción", dijo Betty, de 43 años de edad, y madre ahora de Austin de 3 años. "Siendo latina, uno simplemente no sabe de muchas parejas latinas que hagan esto. La adopción no es algo que esté en nuestra cultura". Las agencias de servicio social que trabajan con el estado para colocar a los niños con familias sustitutas y adoptivas están recorriendo el valle en busca de familias latinas como los Gonzáles. Armados con folletos en inglés y español, las agencias están yendo a las iglesias, las escuelas, los centros comunitarios de los vecindarios, y las casas para darles a conocer a las familias latinas lo relacionado con el sistema y convencerlos para que se conviertan en padres sustitutos. Hasta el momento, no han podido encontrar suficientes. Los niños latinos representan casi un tercio de los 9 mil 800 que se estima están dentro del sistema de adopciones de Arizona, de acuerdo con los números más recientes del estado. El estado no sigue la huella étnica de los padres adoptivos con licencia, pero las agencias del servicio social dicen que el porcentaje de familias latinas sustitutas es muy bajo, y batallan para colocar a niños latinos con familias de su mismo grupo étnico. Cuando las agencias tratan de encontrarles hogares adoptivos a los niños, consideran las necesidades culturales, educativas, de salud y la conducta de éstos. Para hacer la transición menos traumática, tratan de mantener a los niños en las mismas comunidades, escuelas y vecindarios, y cerca de sus padres biológicos u otros parientes para permitir las visitas. Debido a que México y otros países latinoamericanos no tienen sistemas de atención sustituta que opere como el de Estados Unidos, el concepto de atención temporal es ajeno para muchos inmigrantes e latinos de segunda generación, dicen los expertos. Después que los el personal del estado explica el sistema, es casi imposibles que los potenciales padres puedan superar sus recelos sobre el sistema y autoconvencerse de que tienen que someterse a una serie de exámenes y a meses de clases de entrenamiento. "En la cultura latina no es muy común encargarse de los hijos de algún extraño", dijo Norma Hernández, una especialista de Christian Family Care Agency, donde tratan de enlistar a padres sustitutos latinos. "El problema más grande que tenemos es convencer a los candidatos para que se comprometan a tomar las clases. Simplemente no están dispuestos a pasar por todo este proceso". Niños y servicios La población infantil de Arizona está creciendo, y lo mismo sucede con el número de latinos en su sistema de adopciones. En septiembre de 2006, los latinos representaban el 34 por ciento, o 3 mil 361 de los 9 mil 833 niños en el sistema de adopciones de Arizona, un incremento con relación al 30 por ciento, o 1 mil 833 de los 6 mil 121 niños dentro del sistema cinco años antes, de acuerdo con las figuras mostradas por el Departamento de Seguridad Económica. La mayoría de los niños que demandan el servicio son del Condado Maricopa, a quienes se remueve de sus hogares debido a abuso, negligencia, o abandono. Algunos son bilingües, otros hablan sólo español, y unos cuantos son hijos de inmigrantes indocumentados, afirman funcionarios estatales y trabajadores sociales. "Vemos que el número de familias latinas no está a la par con los niños latinos", dice Augusta Carbray, coordinadora del programa Todos los Niños en Aid to Adoption of Special Kids (AASK), que a su vez coordina sus actividades con el estado para encontrarles hogares adoptivos a los menores. "Muchos de estos niños ya están traumatizados, por lo que estar en un lugar en donde se comparten identidad y tradiciones, y se tiene el mismo aprecio por sus alimentos, los hace sentirse más en casa. Es mucho más fácil adaptarse en estas condiciones." Ken Deibert, director adjunto de la división de Niños, Jóvenes y Familias de DES, el departamento que incluye los servicios de protección infantil, dice que enlistar a padres adoptivos latinos en aquellos lugares en donde hay una alta incidencia de niños que requieren este servicio es "un esfuerzo absolutamente supremo". Varias de las 19 agencias que trabajan con DES para encontrar familias para los niños adoptivos han tratado de reclutar a los padres latinos por medio de los periódicos, radio y televisión de habla latina. "Hemos fracasado en general", dice Margaret Soberg, de Christian Family Care Agency. "Es difícil hacer que las familias continúen el proceso. Es mucha papelería y muchas reuniones. Creo que esto es una realidad entre todas las familias, pero especialmente en las latinas. Estas familias latinas desconfían un poco de las organizaciones gubernamentales en general, y ven esto como algo del gobierno". Encontrando familias En Aid to Adoption of Special Kids, en el centro de Phoenix, una mañana reciente jugaban unos niños con bloques de construcción hechos de plástico con un mural de jirafas, cebras y orangutanes a sus espaldas. Muchos de ellos eran latinos que viven en grupos y están a la espera de ser colocados en hogares adoptivos. "Hemos visto que aumenta el número de familias latinas que toman la iniciativa, pero sigue siendo un reto", dice Diane Walter, la directora de desarrollo del grupo en AASK. El año pasado, AASK inició una sociedad con Creciendo Unidos, una organización latina no lucrativa de Phoenix. AASK entrenó a 35 miembros del programa de liderazgo Creciendo Unidos para que visitaran la comunidad latina para explicarle el funcionamiento del sistema de adopciones, los requisitos del mismo, los niños a quienes da servicio, y la necesidad de tener padres latinos que puedan adoptar a los menores. Los líderes de Creciendo Unidos se reúnen con los padres doce veces al mes durante las clases que se ofrecen en los distritos escolares Roosevelt, Creighton, y Murphy en el centro de Phoenix. Visitan también las iglesias evangélicas y católicas en todo el valle, en donde se dirigen a las congregaciones y colocan anuncios de los servicios de adopciones en los boletines de las iglesias. Recorren los vecindarios y celebran reuniones de información en casas y apartamentos por todo Phoenix. "Nosotros no crecimos escuchando acerca de adopciones o cuidado sustituto porque nadie habla de ello", dijo Amy Marmol, coordinadora del programa Creciendo Unidos, en el centro de Phoenix. "Todo esto es nuevo para ellos. Nosotros vamos y proporcionamos información básica.. Conocer gente es la parte fácil. Superar sus mitos culturales acerca de cuidados adoptivos es lo más difícil, dicen los reclutadores. Superando los obstáculos Muchos inmigrantes e latinos de segunda generación creen que tienen que ser ricos, poseer enormes casas, o estar casados para convertirse en padres adoptivos. Algunos creen que tienen que hablar inglés fluido, tener licencias de conducir y ser ciudadanos norteamericanos. El estado requiere solamente residencia legal, no ciudadanía. Muchos no entienden que a veces el cuidado sustituto puede conducir a una adopción. Para el bombero Enrique Amarillas, lo más difícil del proceso fueron los meses de tediosas reuniones. Hace dos años, este bombero y su esposa Nancy decidieron que querían adoptar un niño luego de tener cuatro propios. Se encontraron con un anuncio y se presentaron en una junta de orientación en AASK. Unos cuantos meses después, se convirtieron en padres sustitutos de Jesse, un niño latino de 6 años de edad. A la fecha, la documentación para una adopción en forma está cerca de finiquitarse, y Jesse es el mejor amigo de su futuro hermano mayor Josedaniel. "Estamos pasando por el proceso, siempre dijimos que la raza no nos importaba, que tomaríamos cualquier niño", dijo Enrique, de 37 años. "Tenemos niños aquí que necesitan un hogar. Me sentía como que estaba hacienda algo bueno. El es un buen niño".

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