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Persecución de autoridades divide a hogares en Alabama

Birmingham. DiarioLaEstrella.com | 22 de Noviembre de 2011 a las 00:00
La desesperación y el miedo que experimentan las familias de indocumentados en Alabama por proteger a sus hijos, nacidos en Estados Unidos, de las circunstancias políticas desfavorables. La persecución de las autoridades es un factor de la separación de padres e hijos. Los indocumentados de Alabama no contemplan enviar a sus hijos a México, pues allá gozan de mejor educación y salud. Por ahora, su única alternativa es encargarlos con estadounidenses de su confianza. ‘Ahí le encargo mis hijos’ Los inmigrantes indocumentados que viven en este Estado enfrentan un verdadero drama: decidir si firman o no un poder que otorga la custodia de sus hijos nacidos en la Unión Americana a estadounidenses para que se hagan cargo de ellos en caso de ser deportados. Y es que Alabama es el Estado donde rige en Estados Unidos la ley más dura contra indocumentados, por lo que la firma del documento supondría que los hijos no se queden desamparados si los padres son expulsados del país. "Yo todavía no hago ese documento, y me preocupa porque un hijo es lo más preciado que uno tiene. ¿Cómo se lo vamos a dar a otra persona? Pero tendré que hacerlo porque, cuando salgo de mi casa, ya no sé si voy a llegar", dice el mexicano Filiberto García, quien tiene dos hijos, el menor de ellos nacido aquí. ‘Cuando salgo , no sé si volveré’ Marcelo y Mónica Chávez nunca salen juntos de casa. Hace semanas, tuvieron una charla cada vez más común entre familias de inmigrantes indocumentados en Alabama: discutieron si firmaban un poder para darle la custodia de su hijo de año y medio, a algún estadounidense en caso de que ambos fueran deportados. "Si fuéramos sólo mi esposa y yo, nos iríamos", dice Marcelo, pero aquí, explica, su hijo recibe atención médica y puede estudiar. Ellos no tienen familiares o alguien de confianza para entregarles a su hijo si pasa lo peor. Mónica cuenta que hay quienes están firmando poderes a sacerdotes, pastores o conocidos. "Van con todo tipo de personas, de desesperados que están". En Alabama, el miedo ha reencarnado en la piel de los inmigrantes, luego de que el estado se sumó a la ola de leyes antiinmigrantes con innovaciones draconianas, como invalidar contratos con inmigrantes indocumentados o considerar un crimen cuando hacen un trámite burocrático. Y la Justicia, a diferencia de otros estados del país, autorizó a la Policía a verificar el estatus migratorio cuando detiene a una persona. Desde que en Alabama rige la Ley HB56, el día a día de los miles de hispanos que se quedaron en este estado sureño -muchos huyeron en un improvisado éxodo- han quedado envueltos en el miedo: a perder el trabajo, a ser echados de sus casas, a que les corten servicios básicos, y, en el peor de los casos, a ser detenidos, deportados, y a perder a sus hijos nacidos aquí. Reúnen evidencia de severo impacto de ley antiinmigrante HB56 Una delegación de 10 legisladores demócratas, opuestos a la nueva ley de inmigración de Alabama, realizó en Birmingham una audiencia para reunir evidencia sobre el impacto de la norma entre residentes del estado. La audiencia, que encabezó el legislador Luis Gutiérrez, quien preside la Fuerza de Tarea en Inmigración de la Facción Hispana en la Cámara de Representantes, fue la parte central de varios eventos ayer lunes en Birmingham y Washington contra la ley antiinmigrante. La ley de inmigración HB 56 entró en vigor en forma parcial en Alabama el pasado 28 de septiembre. La legislación, cuya constitucionalidad está bajo el escrutinio de una corte federal, autoriza a las policías de Alabama a investigar la situación migratoria de las personas que detengan por cualquier infracción. La ley prohíbe a los inmigrantes indocumentados celebrar cualquier tipo de contrato legal con instituciones públicas y privadas locales, desde tramitar una credencial en una biblioteca pública, contratar el servicio de electricidad para sus viviendas o arrendar una casa. El alcalde de Birmingham, William Bell, quien fue el primero en dar su testimonio durante la audiencia, dijo que la nueva ley “sabe” a apartheid y a las leyes de segregación racial impuestas por los estados y municipios estadounidenses entre 1876 y 1965. Bell señaló ante los congresistas en la audiencia efectuada en el edificio del Palacio Municipal de Birmingham que la ley HB56 impone una carga financiera a las ciudades y puede forzar a los policías a cruzar la línea e incurrir en perfil racial. Estados Unidos no necesita leyes de inmigración en 50 estados, sino una sola ley federal de inmigración, afirmó el alcalde. “Necesitamos hablar con una sola voz y necesitamos hablar como estadunidenses”, indicó. Gutiérrez dijo al escuchar los testimonios que el país no necesita de políticas confusas o revueltas. “Necesitamos una política de inmigración equitativa que haga justicia a la rica historia de inmigrantes que tenemos aquí en los Estados Unidos de América. Una política de inmigración que no estafa a las familias separadas ", dijo. En la audiencia participaron también los representantes federales demócratas, Silvestre Reyes, Joe Baca, Raúl Grijalva, Yvette D. Clarke, Charlie González y Shelia Jackson Lee entre otros En una conferencia de prensa, previa a la audiencia, los legisladores se comprometieron por su parte a continuar pugnando en el Congreso por una reforma migratoria integral. El representante Joe Baca, de California, dijo que la HB56 está causando un fuerte daño a las familias, desarraigándolas de lugares donde ya habían echado raíces, separándolas en algunos casos y sembrando el temor entre niños y adultos. El demócrata por Arizona, Raúl Grijalva, en cuya entidad se aprobó la SB1070, la primera ley estatal antiinmigrante, de seis que han sido sancionadas en igual número de entidades, advirtió que la ley de Alabama lesionará a múltiples sectores de esa entidad. La HB56, advirtió, va a lesionar la economía y el tejido social de la entidad. “La gente está descubriendo que la retórica del odio no está haciendo ningún beneficio para el país. Le está haciendo daño”, aseguró. La conferencia de prensa y la audiencia antecedieron a un mitin realizado frente a la explanada de la histórica Iglesia Bautista de la Calle 16, donde en septiembre de 1964 estalló una bomba que mató a cuatro niñas afroamericanas. El atentado, motivado por odio racial, fue significativo para la victoria del movimiento por los derechos civiles de los afro americanos. En ese lugar, unos tres mil residentes de Birmingham escucharon la noche de este lunes a los congresistas y a una larga lista de oradores conformada por líderes sindicales, funcionarios y personalidades locales. Todos ellos denunciaron los excesos de la HB56 y exhortaron a sostener la lucha contra el estatuto. Exigen frente a la Casa Blanca revocar esa ley Organizaciones de derechos civiles llevaron a cabo una vigilia frente a la Casa Blanca, en solidaridad con la campaña “Una Familia, una Alabama”, que busca la revocación de la ley antiimigrante HB56 en Alabama. Decenas de inmigrantes hicieron eco de la campaña que congresistas hispanos y afroestadunidenses, así como activistas, lanzaron este lunes en la misma iglesia bautista en Birmingham que fue clave para el movimiento de derechos civiles de la década de 1960. “La gente de Alabama se siente sola, muchas familias viven con miedo por esta ley”, dijo Elena Lacayo del Consejo Nacional de la Raza (NCLA). Recordó que como consecuencia de la ley en Alabama, muchas familias tienen miedo de mandar a sus hijos a la escuela, y a otras se les niegan servicios básicos como el agua. “Lo que está pasando en el estado a esta comunidad es realmente escandaloso, si han estado ahí habrán visto esta realidad, y lo que estamos haciendo hoy es llevar esa realidad a la luz”, remarcó. Agregó que la ley antiinmigrante intenta controlar cada uno de los aspectos de la vida de las personas indocumentadas. “Es muy importante estar en esta vigilia, porque es bueno saber de la solidaridad, yo quiero luchar por mis papás y mucha de mi familia”, dijo Brian Susán, estudiante de preparatoria que viajó a la capital desde su natal Kenocha, Wisconsin. Añadió que el propósito de esta lucha es que los inmigrantes “puedan estar aquí sin miedo y sin hacer las cosas a escondidas”. “En todo el país estamos en solidaridad con la gente de Alabama, que sufre bajo una ley injusta e inequitativa”, dijo Johnny Barnes, director de la Unión Americana por las Libertades Civiles en la Capital de la Nación (ACLU-NCA). Explicó a Notimex que la ley escandaliza incluso a la gente de Arizona, donde también se aprobó una ley antiinmigrante, “porque la de Alabama es una cosa terrible”, añadió. Barnes dijo a los manifestantes que mucha gente en Alabama todavía lucha por los derechos civiles, antes de los afroamericanos y ahora de los hispanos, “pero el odio no es diferente ahora”, expuso. Pese a una persistente lluvia y bajas temperaturas la concentración se mantuvo durante casi dos horas y atrajo a miembros de organizaciones como Centro Nacional de Ley es Migratorias, Grupo de Derechos para el Trabajo y el Centro de Justicia Asia-Estados Unidos. Asimismo participaron en el evento Trabajos con Justicia, la Unión Americana de Libertades Civiles- NCA (ACLU-NCA), la Red para Organizar el Día Nacional del Trabajador (NDLON) y Sudasiático-estadunidenses Liderando Unidos (SAALT). Los asistentes pidieron al presidente Obama y a los legisladores revocar la ley. Corearon consignas como “los derechos civiles son derechos de los inmigrantes”, “esta noche somos un país, esta noche somos una Alabama. Decimos no a la HB56, decimos no a perfil racial, decimos no a la violación de los derechos humanos”. Asimismo, pidieron en coro a la policía de Alabama poner fin a la separación de las familias y detener las deportaciones de inmigrantes que han sido apresados bajo la ley HB56.

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