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Iglesias serán refugios de indocumentados

Agencia Notimex. Desde Dallas, Texas. | 14 de Marzo de 2007 a las 00:00
Iglesias de distintas denominaciones en Estados Unidos se aprestan a servir de "santuario" a inmigrantes indocumentados que enfrenten deportación o estén siendo perseguidos, en respuesta a crecientes redadas migratorias que separan familias. El nuevo movimiento "santuario" que será lanzado públicamente en fecha próxima sería semejante al practicado por las Iglesias de las entidades fronterizas de Estados Unidos durante los años 80, cuando los templos sirvieron de albergue a refugiados centroamericanos. "Los cristianos lucharemos para prevenir que las familias sean divididas", explicó Alexia Salvatierra, directora ejecutiva de Clérigos y Laicos Unidos por Justicia Económica (CLUE, por su sigla en inglés), organización que congrega a iglesias de diversos credos. CLUE promueve el nuevo movimiento santuario como "una coalición de diversos credos y feligresías que sienten el llamado a responder en forma activa y publica a serias injusticias que en la actualidad sufren nuestros hermanos indocumentados que residen en Estados Unidos". El lanzamiento del movimiento está en su fase final de preparación y será dado a conocer en fecha próxima en forma simultánea a lo largo del país con múltiples conferencias de prensa. Salvatierra informó que en el movimiento participan líderes religiosos de diversas denominaciones, incluyendo a la Iglesia Católica, Luterana, Metodista, Presbiteriana y otras. "Estas son congregaciones de todo el país que ven esto como un asunto moral", precisó Salvatierra. La comunidad religiosa, dijo, tiene "una tradición de ser la voz de los que no tienen voz". Salvatierra, una ministra luterana, precisó que las metas del nuevo movimiento santuario son: asumir una posición moral y pública sobre los derechos de los inmigrantes y proteger a inmigrantes contra el odio. Así como la discriminación y la injusta deportación y revelar el actual sufrimiento de trabajadores inmigrantes y de sus familias bajo las actuales leyes migratorias. Bajo la estrategia a seguir, las iglesias proveerán públicamente albergue y protección a un número limitado de familias inmigrantes cuyos casos revelen claramente las contradicciones de la injusticia moral de las actuales leyes migratorias. Para recibir albergue en los templos, las familias deberán estar en proceso de deportación y tener, en el caso de los adultos, un buen récord laboral y una buena conducta. Las iglesias participantes albergarán a las familias hasta por tres meses, pero éstas podrán rotarse de una congregación a otra conforme sea necesario hasta que sus casos sean resueltos. De acuerdo a la declaración de principios del movimiento, "las iglesias estamos juntas en la creencia de que cada ser humano, sin importar su nacionalidad, tiene derechos básicos que deben ser resguardados, incluyendo el derecho al trabajo". Así como "a la unidad familiar y el derecho a la seguridad física y emocional". "Juzgamos que estos derechos están siendo violados por las leyes de inmigración y vemos y rechazamos ignorar, el sufrimiento de niños, muchos de los cuales son ciudadanos estadounidenses que están siendo separados de sus padres ilegales mediante una injusta deportación". Salvatierra sugirió que las Iglesias que se adhieran al movimiento podrían violar algunas prohibiciones como las de albergar y ayudar a inmigrantes indocumentados. Sin embargo, afirmó que existen a lo largo de la historia "momentos en que Dios llama a incumplir la Ley". Jim Wallis, fundador de la revista y comunidad cristiana Sojourners, dijo que algunas leyes "son simplemente malas leyes, leyes inmorales", que deben ser reformadas como las actuales leyes migratorias. "La forma en que el sistema está operando conduce a la gente a incumplir con la Ley", afirmó Wallis al destacar la necesidad de componer el "roto" sistema migratorio del país. En la década de los 80, varios sacerdotes y pastores que participaron en el movimiento santuario de entonces, fueron acusados y juzgados por violar las leyes migratorias del país aunque ninguno de ellos fue sentenciado con pena de cárcel. El movimiento santuario de hace 25 años sirvió también para que las autoridades migratorias adoptaran una política de respeto al no realizar incursiones en iglesias y escuelas. La política, sin embargo, no es obligatoria y puede ser interrumpida en cualquier momento.

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