Escúchenos en línea

Unidad latina está quebrada: líderes se enfrentan a otros líderes

Por Valeria Fernández, Ángel Larreal y Samuel Murillo, La Voz. Desde Dallas, Texas. | 14 de Marzo de 2007 a las 00:00
Hace un año los representantes comunitarios en Arizona encabezaban la primera marcha histórica en pro de una reforma migratoria. En la marcha del pasado 24 de marzo surgieron rostros de activistas que se habían mantenido detrás de las cámaras. En lo que marcó un hecho sin precedente, se hizo patente la unidad del pueblo inmigrante y la voluntad de los activistas de trabajar juntos por una causa común. Pero esa unidad que prevaleció en un principio y que se consolidó con la participación de 240 mil personas que marcharon por las calles del centro de Phoenix el 10 de abril, en una acción simultánea a nivel nacional, es tan frágil y efímera que constantemente se ha visto amenazada por la diversidad de ideologías y la falta de un liderazgo que obedezca a las exigencias de su pueblo. El éxito de las marchas radicó en la organización de la gente para frenar la propuesta de Ley HR4437 del republicano James Sensenbrenner, que criminalizaba a los indocumentados. Después de ese logro, el futuro de la comunidad inmigrante en los Estados Unidos quedó en suspenso, y surgió la interrogante de cómo aprovechar la inercia del movimiento para continuar la lucha por la reforma migratoria. La respuesta de los líderes fue diversa; algunos proponían continuar con las marchas y boicots, mientras otros le apostaban a aprovechar el capital político de los latinos a través de campañas de registro y promoción del voto. Las diferencias de opinión y estrategias en el liderazgo del movimiento empezaron a generar rupturas en la otrora unidad. Es difícil precisar cuándo comenzó el distanciamiento entre algunos de los líderes, lo cierto es que la armonía que prevalecía en un principio se fue tornando en una agria serie de "dimes y diretes", que resurgieron recientemente. Elías Bermúdez, director de la organización Emigrantes sin Fronteras, salió a defender públicamente a dos agentes de la Patrulla Fronteriza que dispararon a un indocumentado en Texas causando el enojo de otros activistas. Esta no fue la primera vez que Bermúdez encolerizó a otros miembros del movimiento con sus tácticas. El primer incidente ocurrió cuando el activista decidió pedir disculpas al alcalde de Phoenix, Phil Gordon, por los inconvenientes ocasionados por la marcha del 24 de marzo. Bermúdez sorprendió al hincarse frente al sheriff Joe Arpaio, por los arrestos de indocumentados. La "gota que derramó el vaso" para varios activistas, que manifestaron públicamente su enojo e indignación, fue que haya dicho públicamente que los inmigrantes indocumentados no quieren una reforma migratoria con un sendero a la ciudadanía estadunidense. Históricamente el movimiento pro inmigrante ha tenido sus "altas y sus bajas" respecto a la diversidad de pensamiento de sus líderes. Esto no es novedad para los veteranos del movimiento chicano y de los derechos civiles que aún continúan activos entre la comunidad. "Al final no importa la diversidad de las organizaciones involucradas si están comprometidas en mejorar las condiciones de esta población vulnerable", señala el profesor Carlos Vélez Ibáñez, director del Departamento de Estudios Transfronterizos, Chicano/a y Latino/a.

El pueblo reacciona

El acercamiento de Bermúdez con miembros de grupos considerados antiinmigrantes desató un tsunami de reacciones entre sus propios seguidores y la gente en general. Las discrepancias entre los líderes es vox populi. Durante las últimas semanas la comunidad se volcó a las radios en español para externar su frustración hacia el liderazgo del movimiento. En el único noticiero vespertino en la radio en español, que se transmite en el 1190 del cuadrante AM, fue patente el enojo y frustración de algunos radioescuchas que criticaron severamente a sus líderes. Gerardo Meraz, conductor de ese noticiero, asegura que dentro y fuera del aire ha recibido continuas llamadas del público con críticas y cuestionamientos hacia los activistas de las distintas organizaciones pro inmigrantes. "A pesar de que se dice y se ha pregonado mucho de la unidad de los líderes, la realidad es otra", dice. "Por un lado Emigrantes sin Fronteras anuncia algo que nada tiene que ver con la marcha del 1 de mayo, después miembros de Somos América citan a una conferencia donde se dice incluso que Elías era amigo de los Minuteman", agrega. Meraz afirma que la desunión de los líderes es algo que está despertando preocupación entre el pueblo. "No se puede concebir que exista un liderazgo y unidad cuando ha habido intentos fallidos de movilizaciones, como la marcha frustrada de Glendale, la manifestación frente a las oficinas de Arpaio y la vigilia y ayuno, que no convocaron ni tuvieron apoyo de gran cantidad de personas", señala. El público expresa su inquietud hacia la forma en que se está conduciendo la movilización, está empezando a cuestionarse si esto es bueno para lograr el objetivo que todos buscan: La reforma que ayude a legalizar a los indocumentados y que permita flexibilizar las leyes para ofrecer una migración legal a este país, añade. "Nos enfocamos mucho en ciertos líderes, pero la verdad es que ni Elías (Bermúdez) ni (Alfredo) Gutiérrez, ni (Ben) Miranda representan a la comunidad. Es un juego muy sucio el que están jugando de pelearse entre ellos. La verdadera lucha es en las calles (sic)", comenta Alejandro Vásquez, de 30 años e integrante de Unidos en Arizona. Los desacuerdos entre los activistas agravaron la confusión del pueblo inmigrante, atosigado con los reportes de que las agencias del orden estatales y locales comenzarán a cooperar con autoridades migratorias. "La gente comienza a tener confusión y dudas. Agrediéndonos unos a otros la gente comienza a dudar y a dividirse", dice Marcie Escobedo, activista de la Red de Interfé de Arizona. Es contraproducente y un error que los líderes externen sus diferencias públicamente, observa Raúl Yzaguirre, ex presidente del Concilio Nacional de la Raza (NCLR).

«Más leña al fuego»

La reciente renuncia de Roberto Reveles como presidente de la Coalición Somos América se sumó al clima de incertidumbre sobre la unidad que prevalece entre el liderazgo pro inmigrante. Aunque el veterano activista, conocido por su carácter conciliador argumentó que renunciaba por motivos personales, lo hizo en medio de una guerra de descalificaciones que se había desatado entre representantes de Emigrantes sin Fronteras y Salvador Reza, Alfredo Gutiérrez, Martín Manteca y Carlos García de Somos América. Elías Bermúdez dice que no ha cambiado su lucha por una reforma, pero quiere ser más realista en las probabilidades de obtener un beneficio rápido para la gente. "Esto apremia, se está muriendo mi gente", enfatiza Bermúdez. Aclara que es más factible lograr un programa de "visas perpetuas" (según Bermúdez el concepto de estas visas es su renovación cada cierto tiempo), que modificar las leyes para crear un camino a la ciudadanía. En su propuesta, la gente con esta visa especial podría usar las vías legales ya existentes para lograr la ciudadanía a través de un familiar o un empleador. El activista, quien es militante del Partido Republicano, asegura que no se logrará el apoyo político necesario para una legalización, por lo que justifica que: "algo es mejor nada". Las ideas de Bermúdez contrastan con el consenso general de las organizaciones nacionales a favor de la reforma migratoria como Maldef, NCLR y Center for Community Change, entre otras. Salvador Reza, dirigente de Tonatierra, crítica que Bermúdez se tome atribuciones para hablar de lo que quiere la comunidad inmigrante sin tomar en cuenta el consenso general. Reza señala que todas las organizaciones están luchando por negociar la más completa y comprensiva ley de reforma migratoria, mientras que al parecer a Elías Bermúdez solo le interesa abogar por un plan de visas renovables y de trabajadores huéspedes. El también dirigente del Centro de Jornaleros Macehualli considera que los objetivos de Elías Bermúdez obedecen más a asuntos políticos. "El poder político que ha logrado Elías se lo ha dado la gente, por eso debe tener mucho cuidado al hablar de lo que la comunidad inmigrante quiere respecto a un plan de reforma sobre migración", menciona. "Cuando uno se mete en política partidista ésta no es la que beneficia al pueblo", sentencia Reza. Por su parte, el ex senador estatal Alfredo Gutiérrez señala que cada quien tiene derecho de aliarse con quien desee. "Si Elías (Bermúdez) se abraza con miembros de grupos antiinmigrantes, es cosa de él y se le respeta". Sin embargo, Gutiérrez apunta que esto va más allá de una simple diferencia de opinión, "es una discrepancia total en el objetivo de la lucha". Asegura que sigue activo en el movimiento en pro de una reforma migratoria, pero con estrategias diferentes que no obedecen a un interés económico ni político. Cita que constantemente se reúne con líderes a nivel nacional para promover juntos la aprobación de una reforma migratoria integral. Al margen de la polémica entre los activistas, el representante demócrata Ben Miranda señala que: "Siempre existirán elementos de forma y fondo que influenciarán en una relación armoniosa entre activistas pro inmigrantes". Explica que al igual que hoy día, las divisiones de los movimientos en los años 60 y 70 existieron. Para mediados de los 70, las divisiones y luchas internas dentro del movimiento de Cesar Chávez eran producidas porque activistas querían incorporar otras causas como la oposición a la guerra en Vietnam. "Sin duda antes y hoy existieron y existen divisiones, la única diferencia del pasado con hoy, es que antes todos nos identificábamos con la imagen y liderazgo de Cesar Chávez. Actualmente la situación es totalmente distinta", sostiene. Aunque Arizona es uno de los estados donde la comunidad inmigrante vive más oprimida, hace falta todavía "madurez" política, dice Linda Herrera, activista de Unidos en Arizona. "Hay que entender que no todo el mundo quiere seguir a una persona", menciona. Herrera afirma que la comunidad entiende hoy más que nunca la importancia de organizarse ante la presión de acciones represivas antiinmigrantes. "La gente debe participar y decirle a los líderes que asuman su posición con responsabilidad y respeto hacia el pueblo". Recalca que la unidad debe ser genuina y no solamente en apariencia, como se ha observado en algunos representantes comunitarios.

Un nuevo aire

En medio del divisionismo, acentuado en diferentes foros públicos, incluidos los medios de comunicación, avanza lentamente el plan de llevar a cabo una marcha el 1 de mayo próximo. El movimiento fue convocado originalmente por una coalición de organizaciones pro inmigrantes y algunos prevén que congregará al número más grande de participantes desde la marcha frustrada del 9 de enero en Glendale. Somos América ocupará un papel secundario al no participar en la planeación directa de la marcha. "Iremos a apoyar solamente porque creemos que es necesario mantenernos unidos con el pueblo, pero no seremos parte del staff porque no nos invitaron", dice Héctor Yturralde, presidente interino de Somos América. Por su parte, Salvador Reza dice que la decisión de participar en el movimiento quedará en manos de lo que decidan los miembros de Tonatierra. Alfredo Gutiérrez, Radio Campesina y la Unión de Trabajadores considerán la opción de participar en la marcha, según afirma el activista y también locutor en esa estación de radio. A pesar de sus diferencias, activistas pro inmigrantes de Arizona buscan sus puntos de unidad para seguir en la lucha por una reforma migratoria y contener la embestida de nuevas leyes antiinmigrantes. Cada uno por su lado trata de mantenerse al margen de caer en los mismos errores del pasado, y muy a su manera aportan su "granito de arena" para la causa en común. Unidos en Arizona junto a miembros de grupos religiosos llamaron a una moratoria de las deportaciones hasta que se apruebe una reforma migratoria. También este grupo, como otras organizaciones de base, está tratando de educar a la comunidad sobre sus derechos. Otros activistas como Aldo Castañeda y el legislador Ben Miranda han brindado información sobre leyes que actualmente afectan a la comunidad inmigrante, como la confiscación de vehículos. La activista Magdalena Schwartz ha trabajado con familias afectadas por la ley anticoyote, y quienes han sufrido accidentes en persecuciones de la Patrulla Fronteriza. "Somos América" se enfocó en apoyar a los estudiantes indocumentados que se han visto afectados por la Ley 300, mientras que la Red de Interfé ha estado trabajando a nivel de la Legislatura dándole seguimiento a propuestas que puedan ser consideradas antiinmigrantes. "Los líderes deben clarificar las palabras que utilizan al hablar para que no haya confusión. Si hay una plataforma común pero no clarificamos lo que decimos nos exponemos a confundir más a la gente y a que se pierda el poder que brinda la unidad", reflexiona Marcie Escobedo, de la Red Interfé de Arizona.

Descarga la aplicación

en google play en google play