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Se van de poblado de Minnesota por miedo a que los echen de EU

Austin. Agencias. | 24 de Noviembre de 2011 a las 00:00
Walter Schwartz conoce todas las gasolineras que hay desde aquí hasta México. Sabe qué carreteras interestatales y autopistas son problemáticas y no valen la pena. Conoce qué vuelos van de la Ciudad de México a Minneapolis. Y, sobre todo, Schwartz conoce de primera mano a la gente que está marchándose de Austin: ha acompañado a algunos de vuelta a México. "Los llevo todo el camino hasta donde me dicen que los lleve", dijo Schwartz. "Básicamente estoy llevando a familias separadas a reunirse". Miedos a flor de piel Muchos latinos están abandonando Austin. Algunos estaban aquí sin autorización y otros temen no poder hallar trabajo ni seguridad en la ciudad. Algunos dicen que sienten que la policía y los residentes locales los discriminan. Otros han perdido sus trabajos y se marchan hacia donde haya empleo. Los problemas de los hispanos en Austin reflejan una tendencia nacional de inmigrantes que se van de los sitios adonde se habían radicado. Con la creciente atención al tema de la inmigración -como la ley de Alabama que permite que la policía verifique el estado legal de los residentes y detener a inmigrantes que carecen de autorización para vivir en el país sin darles el derecho a la libertad bajo fianza- hay cada vez más hispanos, sin importar su estatus legal, que se sienten inseguros. Ayuda valiosa Schwartz y su amigo Bernardo Reinoso están a cargo de CubaMaya, una empresa de servicios enfocados a los latinos. Operan desde la cocina de Bernardo. Ayudan a los nuevos residentes hispanos y a los que tienen problemas con el inglés a hacer de todo. Les hacen citas con el dentista, llevan a la gente a la tienda, hacen traducciones para las familias, negocios y oficinas del gobierno local. Reinoso, un ex paramédico, por lo general ayuda con el papeleo, mientras que Schwartz lleva a los clientes a sus destinos. Este ha ayudado antes a familias para que puedan regresar a México, pero este año hay más familias que nunca que quieren partir. Aumentaron los viajes Necesitan una manera fácil de volver a México a un costo razonable y Schwartz está dispuesto a ayudar. Condujo a una madre y su hijo de vuelta a ese país a finales de 2007 e hizo varios viajes desde entonces, pero la actividad se aceleró este año. El aumento de solicitudes comenzó en mayo, cuando una madre y sus hijos querían reunirse con su marido deportado. Hubo un viaje entonces y luego vino otro en junio. Pronto, la gente le pedía a Schwartz que la llevara al otro lado de la frontera cada vez que regresaba a Austin y ahora hace dos o tres viajes al mes. En febrero tiene que regresar a tres familias. Por lo general conduce el auto de la familia que se marcha hasta una urbe fronteriza, como Ciudad Juárez, donde la familia presenta los papeles del vehículo estadounidense para regularizarlo en México. A todos por igual Schwartz suele enviar el papeleo necesario con varias semanas de antelación, de manera que la familia no tenga que esperar de más. Una vez que se arreglan los papeles del coche, Walter sigue conduciendo para llevar a la familia hasta su destino. Una vez terminada su misión, toma un autobús hasta la Ciudad de México y luego un avión a Minneapolis, donde tiene alguien que lo transporte hasta su casa. Schwartz y Reinoso no le preguntan a los clientes su estatus migratorio, porque para ellos no representa ninguna diferencia: ayudarán a cualquier persona que lo necesite. "No es un negocio para hacerse rico", dijo Reinoso. "Es algo para ayudar a la gente". En el proceso, sin embargo, se enteran de muchas cosas. Se sienten discriminados Dicen que muchas familias ya no se sienten seguras aquí. Schwartz culpa a la creciente atención de la policía a la situación migratoria y dice haber escuchado relatos de discriminación racial. Dijo que él mismo ha sido víctima varias veces de etiquetación racial por parte de los policías. Cuando es detenido, los agentes verifican su licencia de manejo y se percatan que el nombre impreso es Walter Schwartz. "Ellos asumen que me llamo Héctor, Mario o José", dijo Schwartz. "Puedo ver (sus) ojos diciendo '¡Vaya! Descubrí un tipo con un documento de identidad falso'". De acuerdo con Schwartz, Reinoso y otros residentes, la policía organizó el año pasado una especie de campaña para atrapar a más personas bajo cargos de falsificación con agravantes. "Hubo un período en el que hubo muchos cargos por falsificación agravada aquí en Austin, que fueron latinos", dijo el abogado local Dan Donnelly, quien practica derecho de inmigración. "Como resultado, hubo varias familias que se fueron". La policía responde La policía local sostiene que no hubo ningún esfuerzo organizado para hacer detenciones por falsificación agravada, que incluye a aquellos trabajadores sin papeles que hayan incurrido en usurpación de identidad. "No hubo ningún esfuerzo para hacer eso", dijo el jefe policial Brian Krueger. Hay otros delitos que caen bajo la categoría de falsificación con agravantes, pero en el condado de Mower, la mayoría involucran a personas que están en Estados Unidos sin autorización. La policía de Austin hizo un centenar de detenciones por falsificación con agravantes en 2010, frente a 75 en 2009, según los registros judiciales del condado de Mower. Los policías de ese condado hicieron ocho detenciones en 2010, frente a tres en 2009. La práctica común de los policías en los condados de Austin y Mower es verificar el estado legal de una persona cuando es interrogada o arrestada, asegura el jefe de policía Terese Amazi. Denuncian detenciones Mientras que Schwartz y Reinoso dicen que ha habido policías que han ido a casas para hacer detenciones y comprobar el estado legal de los sospechosos, el jefe policial sostiene que antes de que los agentes busquen comprobar el estatus legal de alguien, tendría que haberse cometido un delito. "Sería como resultado de algo", dijo Amazi. Hay rumores de que la gente también está perdiendo sus trabajos en las fábricas locales, debido al aumento en el escrutinio a la contratación laboral en medio de los programas federales de inmigración. Los trabajadores desplazados que temen ser despedidos y/o deportados van a Arcadia, en Wisconsin, para trabajar en la fábrica de Ashley Furniture. También se han ido a Postville, Iowa, o St. Joseph, Misurí, con el fin de laborar en empacadoras de carne. "Todo el mundo se está yendo", dijo Juan, un ex empleado de la empresa Quality Pork Processors, Inc. (Juan pidió que su nombre verdadero no se publicara, porque vive en Austin sin autorización legal). Hace poco dejó su trabajo en la planta después de más de 10 años y está buscando otro empleo. Tiene familiares en México a los cuales les manda dinero y lo más probable es que se mudará a otra ciudad para conseguir trabajo. Nadie conoce el número Es difícil rastrear cuántas familias se han marchado. Los rumores parecen volar, pese a la reputación que se ha forjado Austin como un área de población creciente. La población hispana en la ciudad ha crecido más del 100% en los últimos 10 años, al pasar de unos 1.400 a casi 3.800. Esto refleja una tendencia en todo Minnesota, donde la población latina del estado ha aumentado más del 74% en la última década. Jake Vela, director ejecutivo del Centro de Bienvenida en Austin, dijo que de 15 a 20 clientes le han dicho que se van de la ciudad. Vela no pudo decir con seguridad si hay más con planes de partir. "Algunas personas no nos lo dejan saber", dijo. Detectan deserciones Las autoridades de las escuelas públicas de Austin dicen que con niños entrando y saliendo de la zona todo el tiempo, es difícil rastrear a dónde van los estudiantes y sus familias. Funcionarios del distrito escolar sostienen que no hay disminución o incrementos significativos de los estudiantes hispanos, sino un aumento constante de la población estudiantil en general de todo el distrito. Los funcionarios locales y líderes comunitarios han oído rumores de familias hispanas marchándose y de que hay refugiados de Sudán, Liberia y Birmania que están llegando a la ciudad. "La ciudad realmente no puede hacer nada al respecto", dijo el alcalde Tom Stiehm. "Obviamente es algo relacionado con el tema laboral". Stiehm y otros líderes comunitarios aseguran estar contentos de que venga más gente a la ciudad y que buscan construir puentes con los nuevos residentes. No creen que haya muchos latinos que estén abandonando Austin o al menos no tantos como dicen los rumores. "Tenemos que seguir atendiendo a la comunidad hispana", afirmó. Adiós para siempre Algunos residentes temen que las familias que se van nunca vuelvan. Diana Ramírez, estudiante del Riverland Community College, dijo que un primo dejó Austin recientemente para mudarse a Marshalltown, en Iowa, en busca de trabajo. Ramírez recuerda haber vivido en Marshalltown con su familia poco antes de que agentes de Inmigración y Aduanas allanaran la procesadora de carne de cerdo Swift & Company en diciembre de 2006. "Había rumores, como los que hay aquí, de que muchos trabajadores iban a quedarse sin empleo", dijo Ramírez. "Fue como lo que ocurrió aquí". Ramírez visitó Marshalltown recientemente. Aunque la población hispana de la ciudad ha crecido más del 100%, al pasar de 3.265 en el 2000 a 6.632 en 2010, Ramírez dijo que la urbe se siente distinta que cuando ella vivía allí. "Uno va allí y ya no es igual que antes", dijo. "Parece que lo mismo está sucediendo aquí. Muchas personas están dejando sus trabajos, muchos están siendo despedidos y algunos están esperando algo mejor". Más en Univision.com: http://noticias.univision.com/inmigracion/noticias/article/2011-11-24/inmigrantes-se-marchan-de-minesota#ixzz1efJyIEXB

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