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Más que papeles

Por Jorge Mújica Murias, La Voz, de Texas. | 16 de Marzo de 2007 a las 00:00
Según se dice, este año podría haber una reforma inmigratoria que beneficiará a millones de inmigrantes indocumentados. La propuesta tiene algunos puntos buenos y varios malos, como todo en esta vida. Básicamente, del lado bueno, la reforma legalizaría a la mayoría de los indocumentados. Del lado malo, lo de veras malo, es que lo único que la reforma hará es darle papeles migratorios a los trabajadores internacionales. Dicho de otra forma, la reforma migratoria nos convertirá en trabajadores pobres con papeles, en vez de ser trabajadores pobres sin papeles. En vez de ser trabajadores indocumentados sin seguro de salud, seremos trabajadores documentados sin seguro de salud. Es decir, que la reforma migratoria no nos dará seguro de salud, aumentos salariales, seguridad en el trabajo, los breaks o descansos en el trabajo como los que dice la ley del trabajo, vacaciones, ni obligará al patrón a pagarnos las horas extras que siempre nos termina debiendo, ni las indemnizaciones que nunca nos pagan cuando nos accidentamos. Todas esas cosas, en términos generales, solamente las garantiza la organización de los trabajadores, normalmente un sindicato, y un contrato colectivo de trabajo. Y de por si, para los sindicatos las cosas no son tampoco nada fáciles. Por ejemplo, hace unas semanas la AFL-CIO (Federación Americana del Trabajo), y el UFCW (Sindicato de Trabajadores de de Supermercados y Comercios), demandaron al Departamento del Trabajo de Estados Unidos, porque se ha retrasado ni más ni menos que ocho años en terminar una regla que obliga a los trabajadores a pagar el costo del equipo de seguridad, la ropa protectiva, caretas, guantes y otro equipo usado por unos 20 millones de trabajadores para protegerlos contra los peligros de trabajo. La regla se anunció en 1997, y la Administración de Seguridad y Salud (OSHA), la aprobó en 1999. En corto, dice que es obligación de los patrones, no de los trabajadores, comprar el equipo de seguridad. Pero la regla debe tener un reglamento para ejercerla, y OSHA prometió tenerla lista en el 2000. No cumplió ni ese ni los siguientes seis límites anuales. Ni siquiera cumplió cuando se lo pidió la bancada Hispana del Congreso. Por cosas como ésa, estos días andamos poniéndole apellido a la reforma migratoria. Los latinos, inmigrantes o no, igual que los blancos, los negros y los azules pobres y trabajadores, necesitamos no solamente resolver el problema de los papeles, sino el problema de nuestro nivel de vida, y los Estados Unidos simplemente no se pone las pilas. Si Estados Unidos quiere carne, deja entrar las vacas de Argentina y si quiere uvas, las deja entrar desde Chile. Si quiere coches, los deja venir desde Japón, y si necesita zapatos los deja entrar desde Brasil. Pero cuando necesita trabajadores no los quiere dejar venir, ni de Argentina ni de Corea ni de Brasil ni de México. Ese es el problema de inmigración. De hecho, si fuéramos robots, ya nos hubieran importado legalmente de algún país maquilador. Pero no somos robots. Somos personas, seres humanos, trabajadores, y como seres humanos tenemos que pelear por todos nuestros derechos. Y esos no nos los va a dar la reforma migratoria. Ni el gobierno, como ya vimos con la regla de OSHA. Por así decirlo, ya estamos pensando en el "¿y después qué?. ¿Y después de los papeles, qué? El "qué", son esos derechos. Queremos papeles con derechos. Queremos papeles con seguro de salud. Queremos papeles con salarios decentes. Queremos papeles con trabajos seguros. Queremos papeles con becas para los jóvenes. Queremos papeles para que algún día podamos votar y elegir a nuestros alcaldes y nuestros regidores, para que representen nuestros intereses. Queremos papeles con derechos plenos a sindicalizarnos, para poder seguir luchando por nuestros derechos. Y ahí está la clave. Junto con la reforma inmigratoria, la iniciativa de ley más importante del año es una llamada "Employee Free Choice Act", la ley de la Libertad del Trabajador para Escoger, que facilita unirse a un sindicato. En vez de hacer una elección sindical, la organización solamente tiene que mostrar que más de la mitad de los trabajadores la apoyan. Por esas dos, juntas, vamos a marchar el Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, por los derechos que queremos en el lugar de trabajo, y marcharemos el Primero de Mayo, Día de los Trabajadores Internacionales, por los derechos a movernos de país a país para trabajar. A menos que queramos seguir esperando, unos ocho años o más, a que OSHA o alguien más arregle nuestros problemas...

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