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Matanza de africanos en Florencia sacude a Italia

Florencia. AFP. | 14 de Diciembre de 2011 a las 00:00

Italia amaneció el miércoles chocada tras el ataque racista el martes en Florencia protagonizado por un extremista de derecha, que mató a dos vendedores ambulantes senegaleses e hirió gravemente a otros tres antes de suicidarse.

La correría asesina del italiano Gianluca Casseri, escritor de ciencia ficción con tendencias depresivas y que militaba en el centro cultural de extrema derecha Casa Pound, dedicado al poeta norteamericano Ezra Pound admirador de Benito Mussolini, divide a los editorialistas y a la opinión pública.

Para algunos se trata de un acto aislado de un desequilibrado, mientras para otros se trató de un acto de xenofobia, fruto del clima político violento fomentado en los últimos años por formaciones tales como la Liga Norte, aliadas del precedente gobierno liderado por Silvio Berlusconi y abiertamente contrarias a la presencia de inmigrantes en la península.

"Era sólo un loco, nada más", escribió el editorialista Vittorio Feltri en Il Giornale (derecha), diario de la familia de Berlusconi.

Completamente opuesta es la evaluación del editorialista Adriano Sofri en el diario de izquierda La Repubblica.

"No lo tratemos como si fuera un loco a nuestro Breivik local", escribió al compararlo con el autor de la terrible masacre de 77 personas en Noruega cometida el pasado 22 de julio.

Sofri denuncia "las desviaciones mentales de Breivik contra los que corrompen la raza que inspiraron la matanza de jóvenes noruegos así como los fantasmas antijudíos de Casseri convertidos en cuerpos de senegaleses", inmigrantes y además negros.

El atentado racista ocurre además pocos días después de que unas bandas atacaran el sábado con petardos y bombas molotov un campo de gitanos de los suburbios pobres de Turín (norte) por la "presunta" violación de una chica italiana de 16 años.

Pese a que la chica confesó que se había inventado la violación para justificar su primera relación sexual ante la familia y que su hermano intentó frenar el ataque tras la confesión, la banda arrasó con el campo e incendió remolques, colchones y trajes despojando de todo haber a los gitanos.

Si bien la clase política italiana condenó "el gesto aislado de un loco racista", muchos se interrogan sobre el uso político del odio y la violencia contra los llamados "extracomunitarios", es decir, los inmigrantes provenientes de fuera de la Unión Europea.

"Florencia no es una ciudad racista (...), es más bien víctima del racismo", comentó el joven alcalde de la ciudad, Matteo Renzi, una figura prometedora de la izquierda italiana, que decretó una jornada de duelo.

Como gesto de solidaridad, los comerciantes cerraron las tiendas durante diez minutos, mientras cientos de florentinos guardaron un minuto de silencio y desfilaron con flores frente al lugar del asesinato.

Pape Diaw, uno de los voceros de la comunidad senegalesa de Florencia, formada por unas mil personas, pidió que "el racismo no sea tratado superficialmente por las instituciones".

La iglesia católica, a través del cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, acusó a partidos y movimientos políticos de usar "el miedo" al extranjero.

Casseri, de 50 años, ferviente lector, quien se suicidó con un disparo en el pecho con un revólver Magnum 357, es elogiado en cambio en las páginas internet de extrema derecha como "el héroe blanco", mientras que la Casa Pound reprobó el gesto como "vil y miope".

 

 


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