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Nica narra su odisea al buscar sueño americano

Ciudad de México. Agencias. | 18 de Diciembre de 2011 a las 00:00

Nelson tiene 29 años y salió de Honduras hace 12 días. Lo encontramos en el centro de migrantes de Arriaga (Chiapas). Jamás pierde la sonrisa, pese a las penurias que está viviendo. A la entrada de México los grupos criminales le apuntaron en la cabeza con un arma y le quitaron el poco dinero que tenía. Afortunadamente sigue vivo, lo puede contar, y continúa camino de Estados Unidos, su meta final.

Como Nelson, miles de migrantes (emigrantes) centroamericanos dejan cada año sus países y emprenden un viaje hacia el norte, hacia el llamado sueño americano. Son miles de kilómetros que se reflejan en sus pies descalzos. Una odisea a pie, en tren, o en camionetas. Una odisea jalonada de robos, extorsiones, secuestros y, en el peor de los casos, la desaparición o la muerte. Es lo que recuerdan, especialmente hoy, ONGs y organismos de ayuda a este colectivo, cuando se celebra el Día Internacional del Migrante.

Alcides es de Nicaragua. A sus 29 años es la segunda vez que intenta cruzar la frontera de Estados Unidos. En 2006 pagó a un coyote 1.700 dólares para cruzar. Lo consiguió pero fue deportado. Ahora el precio, nos cuenta, supera los 2.000 dólares. Su familia no sabe que lo está intentando de nuevo. Demasiados sufrimientos, nos dice.

No son los únicos. Cientos de miles de mexicanos también emigran al norte, buscando una vida mejor. Lo mismo sucede en decenas de países. Según Naciones Unidas, 214 millones de personas han dejado sus países y viajan a otros lugares sin documentación. Es el caso de Franco (en el centro de la foto superior). Tiene 21 años y ha dejado El Salvador. Su filosofía de vida se resume en una frase: "Mejor pasar penurias durante unas semanas que estar en penuria toda la vida".

Ésta es una de las rutas más peligrosas del mundo para los emigrantes. El peligro viene de los cárteles de la droga, como Los Zetas, pero también de las fuerzas de seguridad mexicanas que abusan de ellos. Muchos llevan escrito el miedo en la cara. El peligro, nos dicen, está en todas partes, también en la discriminación que sufren por parte de muchos mexicanos (no todos). 

A esta hora, Nelson, Alside, Franco y el resto de migrantes centroamericanos habrán reanudado su viaje. Espero que lleguen sanos y salvos. Y que su sueño, del Sur al Norte, no se trunque en el camino.


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