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Estados Unidos, una vieja deuda con los inmigrantes

Washington. RHC. | 19 de Diciembre de 2011 a las 00:00

El 2011 no trajo un cambio favorable para la situación de los indocumentados en Estados Unidos. Otro año ha transcurrido y continúa engavetada la reforma migratoria prometida por el presidente Barack Obama durante su campaña presidencial.

Lo que sí se registró fue un aumento de las deportaciones. Por tercer año consecutivo la actual administración batió récords en el número de inmigrantes indocumentados devueltos a sus países de origen. Casi 400.000 ilegales fueron expulsados durante el año fiscal norteamericano que terminó en septiembre.

La campaña de deportaciones del gobierno de Obama ha dejado una estela de devastación en las comunidades latinas de todo el país, estimó Joanne Lin, asesora legislativa de la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos.

Y es que detrás de esas expulsiones hay incontables familias y comunidades rotas. Padres y madres separados de sus hijos.

En un intento por justificar la criminal política, la agencia de Inmigración y Control de Aduanas señala que la mitad de los desplazados en 2011 eran delincuentes, pero los activistas de los derechos humanos estiman que en muchos casos el único delito del inmigrante deportado era carecer de la documentación adecuada.

Es un hecho que cada día proliferan en territorio estadounidense las leyes contra un sector que ha sido históricamente esencial en el desarrollo de la economía del país. Los inmigrantes deben enfrentar cada vez más un ambiente hostil y de soledad en ya muchos estados norteamericanos como Arizona y Georgia.

Los analistas estiman que los trabajadores inmigrantes están experimentando niveles de abuso y discriminación nunca antes vistos. Muchos intereses poderosos se están beneficiando de un sistema en el que millones de trabajadores son mantenidos en un estado constante de vulnerabilidad.

Otro elemento es que se ha reforzado la presencia policial en la frontera, donde incluso, a pesar de estar el país inmerso en una delicada situación económica, se quería poner en practica a un alto costo un muro virtual.

La idea tuvo que ser desechada por ciertos fallos, pero después de haber gastado unos 750 millones dólares. El programa preveía establecer un cerco electrónico en toda la frontera suroeste con sensores en tierra, radar y cámaras de video, para operar las 24 horas de manera automatizada.

Realmente, los casi doce millones de indocumentados que viven y trabajan en Estados Unidos no han visto materializarse su deseo de una reforma migratoria integral. De seguro el tema por cierto, bastante divisivo entre la sociedad norteamericana, volverá a estar presente en las campañas con vista a las elecciones de 2012, mientras los inmigrantes siguen esperando.

 


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