Escúchenos en línea

Denuncian condiciones inhumanas en centros de inmigrantes de España

Madrid. Madrid2noticias. | 20 de Diciembre de 2011 a las 00:00

"Si el CIE no es una cárcel, ¿por qué se gestiona como si lo fuera?". La pregunta la ha hecho en la mañana de este miércoles Cristina Manzanedo, abogado de la ONG jesuita Pueblos Unidos, durante la presentación del Informe 2011 sobre el Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche: "Miradas tras las rejas". A través de un estudio de campo realizado por voluntarios de la organización y prfesionales de la comunicación, el informe denuncia las violaciones de derechos humanos en el CIE. Pide, por ello, que se mejoren las "condiciones de privación de libertad y la tutela efectiva de los derechos de las personas internadas". Para los CIE presentes en España, dos años después de la Ley de Extranjería, aún no se ha publicado un reglamento.

¿Qué ocurre tras las rejas?

A lo largo del 2011, el equipo implicado ha hablado con 248 internos (3.432 personas han pasado por el centro este año) y ha realizado 1049 visitas. Con un trabajo que la ONG define "constante, silencioso y abnegado", se ha intentado contestar a dos preguntas: "¿Qué ocurre tras las rejas?, ¿Quién está tras las rejas?".

El escenario que los periodistas y los voluntarios de la ONG dibujan con sus retratos y entrevistas destaca por la "arbitrariedad, discrecionalidad y falta de información en la gestión de los CIE", según denuncia Pueblos Unidos.

El CIE tiene la función, establecida por la Ley, de restringir el derecho a la libertad de movimiento en España a los inmigrantes ilegales, "con el único fin de llevar a cabo su expulsión", la sanción establecida por la Ley de Extranjería. Sin embargo, según ha explicado durante la presentación del informe el director de Pueblos Unidos, Daniel Izuzquiza, "para el 60% de los que están entre 40-60 días finalmente no se ejecuta su expulsión. Eso significa que el sistema, además de inhumano, es ineficaz, porque no cumple el objetivo para el que estaba pensado; si la policía y el gobierno saben que no va a poder expulsar a una persona, no deberían internar a esa persona. Esto solo genera más sufrimiento y más miedo"

Según puede leerse en el informe, que avala las denuncias de colectivos y gurpos pro-derechos humanos resgitradas durante los últimos años, "la descripción física de las instalaciones y el uso cotidiano que de ellas hacen los internos indican que se trata de una realidad más próxima a una institución ce carácter carcelario: celdas, galerías, calabozos, módulos". La situación la agravan el clima de tensión "característico del Centro" y la "actitud poco respetuosa de muchos policías", explica el informe.

Los ingresos indiscriminados y su duración excesiva, las restricciones al régimen de comunicaciones y visitas, la atención médica deficiente o las irregularidades en las expulsiones son algunas de las violaciones diarias denunciadas en el informe. "Hay problemas de higiene y alimentación", denuncia Pueblos Unidos. "El acceso a los baños está restringido por las noches: tienen que orinar en los lavabos de los módulos donde duermen seis u ocho personas en literas o hacerlo en una botella", ejemplifica la ONG. "Antes tenían que llamar a gritos si querían algo por las noches, ahora, por lo menos, hay un interfono, pero la policía no acude".

Derecho de defensa

El informe también llama la atención sobre la limitación del derecho que toda persona interna tiene "a ser asistido de abogado y a comunicarse reservadamente con el mismo". Sin embargo, "en la práctica, el internamiento provoca una significativa limitación del derecho a la defensa". Las trabas son también para los abogados que necesitan contactar con sus clientes recluidos en el CIE: "si milagrosamente ha podido contactar con el CIE pero no localizan a su cliente en ese momento o no puede hablar por teléfono, no podrá dejarle siquiera un mensaje de que le devuelva la llamada", explica el informe.

Durante la rueda de prensa de presentación del estudio, Marius Tonnang, ciudadano camerunés que estuvo 53 días internado en el CIE de Aluche, confirmó esta situación: "El abogado de oficio no te deja su teléfono, el médico solo sabe de paracetamol e ibuprofeno, la gente sufre, llora...estamos mezclados con gente que está mal de la cabeza, nos tratan como animales; los policías te insultan". "Llevaba 6 años en este país cuando me internaron", ha añadido Marius. "Yo no mato, no robo", ha concluido.

 


Descarga la aplicación

en google play en google play