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Carta de un inmigrante en Navidad a sus hijos

Madrid. Por Guillermo Morales, AmoDominicana.com | 24 de Diciembre de 2011 a las 00:00

Mis hijitos queridos,

Serán estas las cuartas navidades que mamá y papá volverán a estar sin ustedes en casa. Mamá y papá están lejos, muy lejos de ustedes, en un país que, como ya les ha contado la abuela, se llama España y que seguramente ya habréis ubicado en el mapa porque ya sé que les va muy bien en Geografía.

Niñitos míos, he visto las últimas fotos que me habéis enviado y están muy lindos, gracias a Dios.
Sé que cuando reciban esta cartica de mamá y papá os vaís a poner un poquito triste pero aún sois muy pequeños para entender por qué mamá y papá se han tenido que venir tan lejos. Quizás cuando seáis un poquito más grandes podáis entenderlo y hasta perdonarnos.

Cuando este sábado estén toditos reunidos en casa con la abuelita, las tías, los tíos y los primitos deberéis pensar que mamá y papá están junto a vuestro lado. Seguramente Papá Noel os traerán regalitos porque me ha dicho la abuela que os estáis portando muy bien y que estáis sacando muy buenas notas en el colegio. Pero nosotros les mandamos unos regalitos también que Papá Noel nos ha dejado aquí en España para ustedes.

Mis queridos hijitos, cuídense mucho y no se olviden de mamá y papá. Pensemos que muy prontito vamos a estar todos juntos.
Reciban un besito muy grande en la frente de quienes les quieren como a nada en el mundo,
Mamá y papá.

Carta a la abuela de los niños

Querida madre,

Ahí le envío los regalitos que hemos conseguido para Marcos y Judit. Estamos seguros que les van a gustar mucho. Ay madre! Si supiera usted cómo les echamos de menos! Ya son cuatro años lejos de los niños, de usted y de toda la familia. Pero no tenemos otra opción si queremos un mejor futuro para nuestros hijos y para toda la familia.

Le envío además 150 euros para que puedan pasar estar Navidades mejores que las del año pasado cuando no podíamos enviarle nada. En España las cosas están cada vez más difíciles. Ahora el Partido Popular ha ganado las elecciones y nadie espera nada bueno del nuevo gobierno. Ya sabe usted, madre, que no sabemos nosotros mucho de política pero a nosotros nos da la impresión que aunque el gobierno en España cambie de color la situación es igual para muchos inmigrantes como nosotros.

Este año mi querido esposo ya ha cogido los papeles y yo espero que para el próximo yo pueda tener los míos y si Dios quiere dentro de poco podremos traernos a los niños. Por los menos ya no somos ilegales y tenemos una bendita tarjeta que cuando nos para la Policía nos sirve, al menos, para que no nos lleven detenidos. Ya sé, madre, que me va a decir que cada año le digo lo mismo. Sé que es difícil para usted entender cómo funciona esto porque ni nosotros mismos lo entendemos. Pero me ha dicho mi abogado que podría ser posible traernos a los niños para el próximo año.

Mi madre querida, no sabe usted cuánto extraño a mis hijitos, a usted y a toda la familia pero estoy segura de que usted sabrá entendernos. Usted es nuestra única esperanza para el entendimiento, usted que siempre nos dio todo lo que ha podido y que hoy cuida de mis hijitos.

No puedo engañarle ni usted puede engañarme a mi. Estoy segura que estará usted leyendo esta cartica encerrada en la habitación mientras los niños juegan fuera. Sé que estará llorando cuando lea esta carta. Madre, yo también lloro mientras le escribo. Juanito me pasa la mano por la cabeza con delicadeza y también seca mis lágrimas cuando le estoy escribiendo esta cartica ahora que son las 11 de la noche.

Cuando termine de escribirle esta cartica iremos a dormir porque los dos tenemos, como cada día, que despertarnos muy temprano; yo para ir a limpiar las casas de las señoras que tan amables me han dado trabajo y para llevar sus niños a los colegios. Después, como cada día, tengo que ir a cuidar a la madre anciana de una de las casas de las señoras donde trabajo. Y Juanito también tiene que madrugar porque trabaja en la construcción y empiezan a las 8 de la mañana.

No esté triste, madre mía. Piense que las cosas van a mejorar. Y cuando os reunáis todos en casa por Navidad pensad que os queremos mucho y que os llevamos a todos dentro de nuestros corazones. Denos su bendición en la cena de Navidad aunque estemos lejos.

Y quiero madre, que tampoco esté triste por lo que me contó en su última cartica. Usted no tiene culpa de nada, usted ha sido una madre muy buena y me ha dado todo hasta donde ha podido. Quizás por eso hoy estoy aquí, para poder darle un mejor futuro a mis hijitos.

Que Dios le bendiga, mi querida madre.
Carmen y Juanito.

 


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