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Domésticas latinas trabajan en condiciones deplorables

Por María Antonieta Mejía, El Mensajero. Desde San Francisco, California. | 19 de Marzo de 2007 a las 00:00
Las condiciones laborales de muchas empleadas domésticas latinas que trabajan en Estados Unidos no han mejorado mucho en los últimos dos siglos, según los resultados de un estudio realizado por las organizaciones sin fines: Mujeres Unidas y Activas, la Colectiva de Mujeres de La Raza Centro Legal y DataCenter. En una conferencia de prensa, empleadas domésticas, académicas y activistas coincidieron en la necesidad de luchar para que mejore la situación de este tipo de trabajadoras. "Hace 150 años las mujeres costureras hicieron una protesta para mejorar sus condiciones de trabajo, porque estaban pésimas, y lo que vemos es que hoy en día 150 años después las trabajadoras de casa todavía siguen en estas condiciones pésimas y abusivas", afirmó Andrea Mercado de Mujeres Unidas y Activas. El estudio iniciado en el año 2002 muestra que "la mayoría de las trabajadoras de casa, bueno, más de la mitad de las mujeres entrevistadas, son madres solteras, tienen hijos y no están ganando lo suficiente para mantener a la familia", señaló Mercado. Por eso dijo que se formularon una serie de recomendaciones para que mejore la situación laboral de las empleadas domésticas que realizan labores principalmente de limpieza y cuidado de niños. Mercado enumeró algunas de las recomendaciones: "las trabajadoras de casa no califican para indemnización laboral muchas veces, porque están trabajando en muchas casas por semana, por lo que tendríamos que cambiar las leyes de indemnización laboral para que ellas pudieran tener acceso a esa ayuda si están lastimadas en el trabajo". Otra cosa, agregó Mercado, es que más del 80% no tiene seguro médico. La representante de Mujeres Unidas y Activas instó a todas las mujeres que trabajan en la limpieza o en otro tipo de labores domésticas a que defiendan sus derechos más allá de su estatus migratorio. Una joven ecuatoriana que cuando llegó a Estados Unidos tuvo que trabajar en la limpieza, como muchos otros inmigrantes, y que ahora se dedica al negocio de las artesanías, dice que decidió cambiar de ramo por las malas condiciones que experimentó. En su primer trabajo limpiando casas, la joven ecuatoriana se enfrentó a algo que no esperaba. "La señora me dejó a limpiar un baño que estaba horrendo, nunca, nunca había mirado un baño tan horrible (...) Empecé a limpiar como desde las nueve de la mañana y solamente pude terminar el techo, limpiando el moho que tenía", contó la muchacha. Al final de su jornada de ocho horas la mujer le pagó sólo 40 dólares. La artesana ecuatoriana nunca regresó a ese trabajo. Durante la conferencia de prensa Esperanza Barajas, relató que en uno de sus trabajos empezó cuidando niños, pero después por el mismo sueldo tenía que limpiar la casa. Pero eso no es todo "a veces ella [su patrona] decía que se le olvidaba cuántas horas trabajaba, aunque yo las apuntaba y me pagaba menos. Si eran ocho horas ella me pagaba seis, cinco", y además, la empleadora a veces le pagaba con cheques sin fondo. Como parte del estudio, unas 300 encuestas fueron realizadas en las calles, autobuses, parques, clínicas, casa por casa. El objetivo final del reporte es mejorar la situación laboral de las empleadas domésticas y además fue hecho como respuesta a la falta de información documental sobre la materia.

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