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Un cura colombiano defiende a los inmigrantes

Por Isabel Conde, agencia EFE. Desde Washington. | 20 de Marzo de 2007 a las 00:00
El sacerdote colombiano José Eugenio Hoyos, hermano de una de las miles de personas que permanecen secuestradas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Colombia, lidera desde Washington un movimiento para despertar "a los leones dormidos de la comunidad latina" ante las injusticias que los afectan. "Tenemos mucho que pedir, la comunidad latina se ha convertido en una manada de leones dormidos que deben despertar para que su voz sea escuchada en el mundo entero", aseguró a Efe el padre Hoyos, director del Apostolado Hispano de la Diócesis de Arlington, Virginia. El padre Hoyos es un hombre de Dios con corazón de guerrero que, a sus 50 años, sabe bien de lo que habla cuando alude a la lucha contra las injusticias que afectan, sobre todo, a los latinos: su hermano lleva cuatro años secuestrado por las FARC. Jairo Hoyos, hermano mayor del sacerdote, fue uno de los doce diputados de la Asamblea del departamento del Valle del Cauca de Colombia secuestrados en abril de 2002, y que al día de hoy, sigue sin ser liberado. "Mi hermano está físicamente secuestrado, pero el resto de su familia también lo hemos estado durante mucho tiempo de una manera figurada sin poder salir a la calle ni decir lo que pensábamos", dijo Hoyos. "Durante mucho tiempo nos cohibimos por miedo a que nuestras acciones tuvieran repercusiones en el bienestar de mi hermano, pero a partir de ahora vamos a redoblar los esfuerzos y a sacrificar lo que sea necesario, porque es injusto que nos callemos", aseguró el sacerdote. De las 31 mil 827 personas secuestradas en Colombia entre 1981 y 2003, más de 9 mil (que representan el 28,4 por ciento) permanecen aún en esa condición o han desaparecido, según un estudio de la Contraloría de Colombia divulgado en 2005. Para Hoyos la solución a los secuestros en Colombia pasa por una negociación entre el gobierno y las guerrillas, que dé lugar a un acuerdo humanitario, y para ello toda presión, ya sea a nivel nacional como internacional, es poca. Los secuestros en Colombia no son lo único que preocupa al sacerdote colombiano que quiso pedir también por el fin de la guerra de Irak en su cuarto aniversario el pasado sábado en una misa de sanación en la Iglesia de San Antonio de Padua, en Virginia, y unir así su voz a la de miles de manifestantes que protestaron en Washington. "Queremos demostrar que los latinos somos una fuerza pacífica poderosa y que estamos en contra de un conflicto que afecta también a nuestra comunidad", explicó Hoyos. "Se está gastando mucho dinero en la guerra cuando se podría utilizar para mejorar las condiciones de vida de miles de personas en Estados Unidos que trabajan para sacar adelante el país", añadió. El padre Hoyos se mostró consternado por la situación de los inmigrantes en tierra estadounidense, especialmente ante las redadas de las últimas semanas y la rigidez de las autoridades estadounidenses en cuanto a las deportaciones. "Sólo sirven para romper la unidad familiar, dañar su economía y dificultar aún más, si cabe, su situación", dijo el sacerdote. Como solución, el padre Hoyos propuso por carta hace tres años al presidente Bush y al Congreso que se pusiera en marcha un programa de "Residencia temporal" para los millones de indocumentados que viajan a este país a trabajar temporalmente. "Se trata de una medida que serviría para diferenciar el trato a los inmigrantes claramente temporales y los que al final echan raíces en el país", apuntó Hoyos. "Se debería premiar a los inmigrantes que viven durante más de cinco años en EU, aprenden su historia, su idioma, pagan sus impuestos y son ciudadanos ejemplares", explicó. El padre Hoyos asegura que será una lucha difícil que "no tiene ni religión ni frontera", pero que dure lo que dure, el defenderá que "Sí se puede" y que "Vencemos si no tenemos miedo".

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