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Demócratas enfrentan obstáculos en reforma de inmigración

Agencia AP. Desde Washington. | 24 de Marzo de 2007 a las 00:00
Los demócratas podrán tener el apoyo del presidente George W. Bush en materia de una reforma de inmigración, pero enfrentarán otros obstáculos para lograr la aprobación del proyecto de ley en el Congreso. Los demócratas carecen de los votos suficientes dentro de su partido y deben superar el rechazo persistente entre los republicanos por lo que algunos consideran una "amnistía" para mucha gente que se encuentra ilegalmente en el país. Además, deberán enfrentar la oposición de los sindicatos. Las dificultades comienzan a hacerse evidentes. Quienes apoyan la iniciativa en el Senado no alcanzaron un acuerdo y renunciaron a su alianza para una legislación conjunta, mientras que en la Cámara de Representantes, quienes simpatizan con la propuesta presentaron su propia versión, a sabiendas de que sus perspectivas dependen en buena medida de Bush. "Necesitamos tener una iniciativa y él debe comenzar a torcer algunos brazos", dijo el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, demócrata por Nevada. Aunque Bush apoyó la iniciativa del año anterior en el Senado, promulgó también una propuesta de los representantes republicanos para construir una valla de 1.126 kilómetros (700 millas) en la frontera entre México y Estados Unidos. Además, el presidente no hizo mucho por persuadir a los republicanos para que negociaran una iniciativa de inmigración. Originalmente, los senadores Edward M. Kennedy (demócrata por Massachusetts) y John McCain (republicano por Arizona) planeaban presentar una propuesta para una reforma amplia de inmigración, con los representantes Luis Gutiérrez (demócrata por Illinois) y Jeff Flake (republicano por Arizona). El entusiasmo de McCain se apagó cuando enfrentó un mayor desafío del ex alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani. Los conservadores, de cara a la campaña presidencial, no estarían dispuestos a aceptar propuestas que no contemplen la deportación de los inmigrantes indocumentados. En respuesta, McCain rompió con Kennedy y dijo que buscaba propuestas que pudieran aprobarse, incluida una que instaría a los inmigrantes ilegales a entregarse para su deportación y solicitar empleos en Estados Unidos mediante centros de empleo instalados en ciertos países. "Los dos partidos tienen claro dónde deben estar en una propuesta bipartidista y realista, pero la política para llegar ahí no es fácil y el tiempo avanza", dijo Deborah Meyers, analista política del Instituto de Políticas de Inmigración.

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