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Demandan a EEUU por violar derechos de hijos de ilegales

Agencia EFE. Desde Washington. | 27 de Marzo de 2007 a las 00:00
El grupo "Pueblo sin fronteras" presentará una demanda contra el Gobierno federal por "violar los derechos constitucionales" de los niños que son separados de sus padres durante los procesos de deportación. La demanda federal, que se presentará el próximo viernes en la Corte Suprema, exigirá la legalización de los indocumentados que han tenido a sus hijos en EEUU y representará a los cuatro millones de niños que se calcula se encuentran en esta situación, informaron representantes del grupo. "El Gobierno tiene una salida", matizó la presidenta de "Pueblo sin fronteras", Emma Lozano, ya que la demanda sería retirada en el momento en el que el presidente estadounidense, George W. Bush, "conceda una moratoria y pare las redadas y las deportaciones temporalmente mientras se debate la nueva propuesta de reforma migratoria". Lozano señaló que los niños que sufren esta situación "son ciudadanos de EEUU y tienen el derecho a permanecer en este país con sus padres". "¿Cómo vas a dejar a un niño de dos años atrás mientras deportas a sus padres?; ¿cómo va a ser feliz?", se preguntó la activista durante una conferencia de prensa celebrada en la Iglesia Metodista de Washington. Lozano, que tachó de "hipócrita" la actitud de la Administración Bush, dijo no entender "cómo el presidente puede estar a favor de la legalización de los inmigrantes a la vez que aumenta el número de redadas y deportaciones". La presidenta de este grupo aseguró que las redadas se han triplicado respecto a los últimos años justo ahora que se ha presentado el nuevo proyecto de reforma de inmigración bipartidista promovido por el demócrata Luis Gutiérrez y el republicano Jeff Flake. "Están aterrorizando a la comunidad, porque lo que pretenden es aprobar una legislación débil que no englobe a todos los inmigrantes", opinó Lozano. Por su parte, el reverendo Walter Coleman, integrante de la Iglesia Metodista de Chicago, informó de que "Pueblo sin fronteras" iba a reunirse con líderes del Congreso hoy para "recordarles la cara humana de este problema". Coleman es integrante de la iglesia donde la mexicana Elvira Arellano permanece refugiada desde hace siete meses junto a su hijo estadounidense para evitar la deportación. "Los congresistas y senadores deben recordar que la unidad familiar es lo principal", señaló Coleman. "No hay seguridad nacional sin seguridad familiar, dividir a las familias en nombre de la seguridad nacional es algo hipócrita", apuntó Lozano. Al acto celebrado hoy acudieron decenas de hijos de indocumentados, acompañados, en algunos casos, por algunos de sus familiares. "He venido hoy aquí para decirle a Bush que mi familia está padeciendo y que debe estar unida", dijo Joel, un niño de seis años que fue víctima de las redadas y cuyo padre ya ha recibido la orden de deportación. "Tengo miedo de que venga la policía y se lo lleve", señaló el pequeño. Ana del Valle, madre de uno de los niños afectados, declaró a Efe poco antes de iniciar la marcha al Congreso que "el Gobierno dice que nosotros hemos roto la ley, pero el problema es que la ley está mal escrita". "La gente debe recordar que se debe contar con nosotros mientras se negocia la propuesta de ley; no queremos ser excluidos cuando llegue ese momento", explicó. Durante su gira por América Latina a mediados de este mes, el presidente de EEUU, George W. Bush, defendió la política de deportaciones, al asegurar que su país debe hacer cumplir la ley, pero se comprometió a presionar para una reforma migratoria humana. "Nuestro compromiso es tratar a las personas con respeto, pero también tenemos que respetar la ley", afirmó Bush durante la etapa guatemalteca de su gira. "Las deportaciones forman parte del cumplimiento de la ley, que se aplica de manera justa y racional", insistió. Bush, que recomendó "compasión" para tratar ciertos casos, indicó que la mejor manera de mejorar el sistema actual es a través de una reforma migratoria integral que permita resolver la situación de los doce millones de inmigrantes ilegales que se calcula que viven en Estados Unidos. "Es un proceso que lleva tiempo pero que merece la pena y es necesario", indicó Bush.

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