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Énfasis de Sarkozy en xenofobia e impuestos

París. La Segunda. | 13 de Abril de 2012 a las 00:00

Según analistas, el 70% de las reformas que prometió en su campaña de 2007 fueron emprendidas. De ellas, sólo el 40% se han completado. Enfasis estuvo puesto en el combate a los inmigrantes y reformas a los impuestos.

François Hollande es el que lleva la delantera en esta carrera presidencial.

Si bien no ganaría en primera vuelta, las encuestas lo siguen mostrando como el triunfador en el balotaje del 6 de mayo.

Con 57 años de edad, tiene una larga trayectoria política. Ha ocupado cargos de alcalde hasta Primer Secretario del Partido Socialista.

La primera medida que prometió cumplir Hollande si es elegido Presidente es bajar el sueldo del Jefe de Estado y el de sus ministros en un 30%. Además pondrá un tope de gasto para cada ministerio.

Otra de sus propuestas es la creación de empleos para los jóvenes, ya que cerca del 22% de ellos están cesantes.

Para esto pretende acordar rebajas fiscales a las empresas que contraten a personas jóvenes.

Impuestos a los más ricos

En cuanto a temas financieros, quiere aplicar un impuesto del 75% a quienes ganan más de un millón de euros anuales y eliminar una parte de las exoneraciones fiscales de las que se benefician muchas de las grandes corporaciones.

En política exterior, Hollande prometió la retirada inmediata de las tropas francesas en Afganistán a fines del 2012 y aseguró que Turquía no entrará a la Unión Europea por no cumplir con los requisitos necesarios.

El candidato socialista también ha hecho hincapié en una serie de nuevas medidas sociales.

Quiere aumentar la ayuda a las familias con hijos que estén en edad escolar, crear más puestos para profesores, introducir el matrimonio homosexual y dar derecho a voto a los extranjeros en las elecciones locales.

En 9 días más, los franceses acudirán a las urnas para elegir al nuevo hombre que lleve las riendas del poder en su país.

Todos los sondeos indican, hasta ahora, que ninguno de los candidatos obtendrá la mayoría y que, por lo tanto, el proceso se repetirá el 6 de mayo.

Los seguros contendores, también de acuerdo con las encuestas, debieran ser el actual Mandatario, Nicolas Sarkozy , y el socialista Françoise Hollande.

Será en las elecciones donde la población gala hará un check list a la batería de cambios con que Sarkozy llegó al Palacio del Elíseo en 2007.

Por lo pronto, los análisis indican que el cumplimiento de sus propuestas ha sido parcial.

Según The Thomas More Institute , think tank inglés, el gobierno de Sarkozy ha logrado impulsar el 70% de las reformas que prometió durante su campaña.

De ellas, sólo el 40% han sido completadas.

Propuso trabajar los domingos

En el campo laboral, no todas sus promesas se pudieron concretar.

Lo que sí fue aprobado, por ejemplo, fue la eliminación del pago de impuestos que tenían que hacer los empleados por las horas extras trabajadas.

En cambio, una de las proposiciones que provocó gran descontento fue la derogación de la ley que prohibía abrir negocios el domingo.

Tanto los sindicatos de trabajadores como los diputados alegaron, por lo que el gobierno tuvo que modificar la ley para conseguir su aprobación. En la práctica, la apertura del comercio los días domingos es sólo parcial.

Cambios políticos

Una serie de reformas constitucionales prometió Nicolas Sarkozy en su campaña de 2007. Su objetivo era reestablecer el equilibrio entre los poderes, dar más peso al Parlamento y que el Poder Ejecutivo fuera más responsable frente a los legisladores.

Para esto, se limitaron los mandatos del Jefe de Estado a dos periodos consecutivos y se permitió al Presidente dirigirse al Congreso directamente para defender sus políticas.

No cumplió con el matrimonio gay

Una de las propuestas que más llamaron la atención cuando Sarkozy fue candidato en 2007 -debido a pertenecer al partido conservador- fue la de crear un contrato de unión cívica. Vale decir, oficializar una suerte de matrimonio entre homosexuales, pero sin que pudieran adoptar hijos.

La medida durmió los cinco años de gobierno. Hoy la está planteando en su nueva carrera electoral.

Adiós a la burka

Una de las banderas que más enarboló durante su campaña anterior -y también en la actual- fue la de frenar la inmigración ilegal.

Para eso creó el Ministerio de la Inmigración y de la Identidad Nacional y, al día siguiente de hacerlo, los grupos de derechos humanos protestaron por considerarlo xenofóbico.

Asimismo, puso fuertes restricciones a los inmigrantes. Las deportaciones han aumentado sostenidamente cada año. El año pasado, por ejemplo, fueron expulsados de Francia 32.912 extranjeros, un 17,5% más que en 2010.

Otro asunto en el que puso energía fue en conseguir una ley que prohibiera el uso del velo islámico -la llamada "Ley burka"-, lo que desató el repudio de los musulmanes como también de otros sectores, que consideraron la medida como extremadamente discriminatoria e irrespetuosa de las costumbres de otras creencias.

Ahora, apretarse el cinturón

El foco de esta nueva etapa de Nicolas Sarkozy está puesto en la política de recortes y austeridad, para evitar contagiarse con la crisis financiera que tiene a Grecia en la quiebra y a España en plena recesión.

Para ahorrar, propone reducir el número de parlamentarios y rebajar los gastos de los municipios.

En cuanto a los inmigrantes -tema que se volvió candente tras los asesinatos cometidos en Toulouse por un joven seguidor de Al Qaeda-, quiere reducir a la mitad su presencia en Francia.

 


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