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De deslenguados, embaucadores retóricos, y politiqueros

Nueva York. Almomento.net. | 16 de Abril de 2012 a las 00:00

Es faltar a la verdad y un insulto a la inteligencia de dignos y laboriosos dominicanos residentes en Nueva York, afirmar que generó preocupación entre los inmigrantes de República Dominicana que residimos en Estados Unidos el que Hipólito Mejía, reunido con simpatizantes de su candidatura presidencial en esta urbe, irrespetara la figura del presidente estadounidense, Barack Obama.

Hay que no haber sido reportero nunca y ser un simple politiquero o tartufo para colar en los medios ordinarios y digitales que lo afirmado recientemente por ex presidente y candidato presidencial por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), siempre deslenguado y dicharachero, en el sentido de que Obama "vino de Africa" y que nosotros conformamos "una mezcla más graciosa"; atormenta a todos los dominicanos en Estados Unidos. Esto, aunque respetemos al presidente estadounidense.

Cuando, amén de otras demarcaciones estadounidense se asegura esa especie, citando sólo a tres personas esparcidas en Queens, New Jersey y Rhode Island, sin citar los condados de Manhattan y El Bronx, lugares que aglutinan la mayoría de dominicanos; se distorsionan los hechos. Magnificar o hiperbolizar esa nota, es faltar a la verdad que debe observar, no sólo un periodista de profesión, sino un simple comunicador.

Podríamos comparar esto, para colocar un único ejemplo, como si haciendo de reporteros asistiéramos a una manifestación de un candidato presidencial, en donde sólo han asistido trescientas personas y dijéramos que fueron más de mil. Evidentemente se trata de una burda y tosca exageración, que se corresponde con aquello de causar un efecto político, con el que no estamos contestes la mayoría de dominicanos residentes en Estados Unidos.

Si esto es así, en nada beneficia este dislate o nota manipulada, al candidato presidencial del partido en el poder Danilo Medina; simplemente porque los dominicanos que residen por estos lares norteamericanos, al margen de que se nos considere politizados, no somos estúpidos; la mayoría no recibimos beneficio alguno de los políticos ni de sus perniciosos gobiernos. Además, nos sostenemos con el duro trabajo, no de migajas de clientelas.

Pero al margen de estos desaguisados periodísticos o informativos que se corresponden con una actitud tendenciosa, cual que sea el candidato enjuiciado y quien haya elaborado esa crónica; podríamos señalar que, lo que preocupa en estos momentos a los dominicanos residentes en el exterior e intentan retornar a la República Dominicana, es la delincuencia que azota nuestro país, y la estigmatización que pende sobre nosotros en en los últimos tiempos.

Ya no estamos sindicados únicamente como los dominicanos laboriosos bailadores y bullangueros; se nos han añadido otros ingredientes. Ahora, otros inmigrantes de Latinoamérica nos ubican como ciudadanos de un país de ladrones y corruptos oportunistas a nivel internacional, a propósito de las afrentosas contratas ilícitas en Haití a favor del senador Félix Bautista.

Esto es lo que, de seguro, preocupa a la mayoría de los dominicanos en Estados Unidos.

Además los que no creemos en los partidos tradicionales creemos que si Mejía es un candidato torpe o atípico, según el criterio de muchos, en la otra acera, es decir, en el gobierno, tenemos un presidente de retórica sonajera, que trata de embaucarnos con floridos discursos, y que ahora hace de titiritero, con la figura de Medina.

Y aunque apelamos otra vez al mismo ejemplo, podríamos decir que la metida de pata de Mejía con la que ofende a Obama, talvez en nada se distancia-al menos que seamos lacayunos- con la de Fernández Reyna, cuando en el 2001, dijo en el Inwood Manor del Alto Manhattan, que la desgracia de los dominicanos se debía a que habían sido gobernados por 31 años ininterrumpidos por el sátrapa, Rafael Leonidas Trujillo; descendiente de haitianos, por los apellidos Pina y Chevalier.

Es decir, que si uno es deslenguado e imprudente, el otro es un sofista, irrespetuoso y embaucador y que también subestima nuestra inteligencia. Como decimos los dominicanos, "lo que es igual no es ventaja", no importan los estilos.

 


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