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Marine Le Pen, nuevo envase para el antiguo perfume francés

París. Por Daniel Lagos, Télam. | 27 de Abril de 2012 a las 00:00

La extrema derecha francesa, en estas horas de fiesta con su nueva estrella Marine Le Pen en el centro de todas las miradas, atesora una antigua participación en la vida política de Francia.

"Fuera el euro, fuera los inmigrantes, prestaciones sociales sólo para los franceses", declama Marine al pueblo galo, que como otras veces en el pasado busca por todas las formas, y hasta desesperadamente, un soplo de aire fresco que lo aleje de la frustración y de políticos anquilosados.

Alta, rubia y llamativa, la hija de Jean Marie Le Pen -el "gauleiter"(líder) histórico del Frente Nacional (FN), antisemita, racista, antiinmigrante- en esta etapa usa trajes elegantes, tacones altos y trasluce autoconfianza.

Desde que hace más de un año su progenitor le pasara las riendas del FN, esta abogada de 43 años, dos veces divorciada y madre de tres hijos, fue moderando el lenguaje y el programa ultra del partido alejando a los sectores más francamente fascistas: tuvo éxito, no solo en la clase media, siempre frágil de memoria, sino con la clase trabajadora, responsable del 29% de los votos que obtuvo en la primera vuelta.

"Francia va primero", es una de sus frases de campaña preferidas, en paralelo con sus diatribas contra los inmigrantes. Es decir, aunque adecuada al tiempo presente, la base de la partitura ideológica de la actual figura de la extrema derecha francesa se remonta a los orígenes e historia de esa tendencia.

Presente ya a principios del siglo XIX con Joseph de Maistre como uno de sus principales teóricos, la "extréme droite" fue acérrima opositora de la Revolución de 1789 y responsable de la restauración monárquica de 1814, ganándose el mote de reaccionaria utilizado por primera vez como sinónimo de retrógrado.

El miedo a la clase trabajadora tras la experiencia de la Comuna de 1871 y el revanchismo que surgió luego de la derrota en la guerra franco-prusiana con la pérdida de Alsacia-Lorena, potenciaron esa corriente ideológica.

Pero el punto de inflexión de la extrema derecha, y de la historia política de Francia, fue lo que se conoció como "el caso Dreyfus".

En 1894 el capitán Alfred Dreyfus, uno de los pocos oficiales judíos del ejército francés, fue arrestado bajo el cargo de traición y de trabajar para el servicio de inteligencia del imperio alemán.

Después de permanecer varios años encerrado en la prisión de la Isla del Diablo, en la Guyana francesa, Dreyfus fue liberado y reintegrado al ejército como mayor, al ser descubierto el verdadero culpable y por lo tanto comprobada su inocencia.

Entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX surge la Acción Francesa, la más importante y referente de las muchas organizaciones que verán la luz hasta la década del `40. Charles Maurrás, intelectual de valía que incluso tuvo seguidores en la Argentina, fue su figura más importante.

Después llegaron las páginas más negras de la extrema derecha de Francia: regocijo ante la ocupación de las tropas de la Alemania nazi, con las que colaboraron incluso en la represión sangrienta a la Resistencia, y su proverbial postura colonialista y xenófoba en las campañas militares, en Indochina primero y en Argelia posteriormente.

Maurrás, el gran ideólogo aunque no el único, tenía la tesis de un "nacionalismo integral".

Según escribió, era la hora de hacer frente a la "decadencia", había que "recuperar la grandeza" perdida y por eso creó el término "anti-France" (anti Francia), con el que pretendió estigmatizar a los "extranjeros internos", o sea los no franceses.

Ahora, Marien Le Pen, continuadora histórica de la extrema derecha del mismo país que alumbró a Juan Jacabo Rousseau, Víctor Hugo o Pierre y Marie Curie, exige reinstalar los controles fronterizos con el fin de atajar la inmigración y propone "acabar" con lo que considera la islamización de Francia.

A poco más de un mes de la muerte, a manos de la policía, de Mohamed Merah, el franco-argelino que -como todo indica- asesinó en Toulousse a siete personas, episodio que objetivamente alimentó las tendencias antiinmigrantes poco antes de los comicios, el antiguo perfume ultraderechista francés cobra relevancia, esta vez vestido de mujer.

 


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