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EEUU continúa con el robo de cerebros de los países pobres

Agencia EFE. Desde Washington. | 2 de Abril de 2007 a las 00:00
El gobierno de Estados Unidos recibe desde este lunes las solicitudes de 65,000 visas que otorgará en 2008 para trabajadores extranjeros altamente calificados, una cuota que para algunos es insuficiente y para otros una amenaza. Las más codiciadas son las visas H-1B creadas por una ley de 1990 y que permiten que las empresas de EEUU incrementen su fuerza laboral mediante la contratación de extranjeros que son admitidos en el país, inicialmente, por un período de hasta tres años. Este visado puede extenderse por otros tres años. "La cuota no es realista para una economía global del siglo XXI", opinó Muzaffar Chishti, director del Instituto de Política Migratoria, en la Universidad de Nueva York. "Son empleos industriales altamente estratégicos". "Se trata de científicos, ingenieros en computación, arquitectos", agregó. "El circo que rodea la apertura de recepción de las solicitudes es otra prueba de que todo el sistema de inmigración necesita una reforma". La demanda es tan intensa que la cuota de 65,000 visados H-1B para el período fiscal 2007, que comenzó el 1 de octubre pasado, se había agotado ya en junio de 2006. Algunos expertos creen que la cuota para los visados del período fiscal 2008 podría agotarse en pocos días. Pero dado que la mayor parte de estas visas se otorgan a científicos e ingenieros en computación, ejecutivos, técnicos, médicos, arquitectos, y otros trabajadores con grados universitarios avanzados, la H-1B se ha convertido en anatema para algunos gremios en los sectores de comunicación y medios, y para académicos y gerentes. En 2002, la Asociación de Electrónica de EEUU, que es promotora de la expansión de este programa, calculó que la economía había creado unos 96,700 empleos en tecnología de informática. Ese mismo año, de acuerdo con el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EEUU (USCIS), el 53 por ciento de las 163.000 visas H-1B otorgadas fueron en empleos de tecnología informática, esto es 86.390 puestos de trabajo ocupados por extranjeros altamente calificados. "A pesar del requisito de que a los trabajadores con visa H-1B se les pague el salario prevalente en la industria, los trabajadores con esas visas ganan significativamente menos que sus pares estadounidenses", dijo John Miano, del Centro de Estudios de Inmigración, un grupo que aboga por límites a la inmigración. "En promedio, las solicitudes de visas H-1B para trabajadores vinculados a la computación fueron por salarios unos 13.000 dólares menos que los de estadounidenses en las mismas ocupaciones", añadió. Los datos "sugieren que, en lugar de ayudar a que los empleadores cubran la escasez de mano de obra o que traigan trabajadores con las destrezas necesarias, el programa H-1B se usa, más a menudo, para que los empleadores importen mano de obra barata", según Miano. De acuerdo con Culpepper Trends Survey, una encuesta de empresas mostró que el 57 por ciento de las compañías incrementó su uso de visados H-1B el año pasado y sólo el 14 por ciento disminuyó la contratación de extranjeros con esos visados. En el período fiscal 2007, el 74 por ciento de los extranjeros con esa visa provino de India, el 32 por ciento de China, el 21 por ciento de Canadá, el 8 por ciento del Reino Unido y el 6 por ciento de Rusia. La encuesta de Culpepper también encontró que el 77 por ciento de las empresas paga la totalidad de los gastos administrativos por la obtención de estas visas, y el 10 por ciento paga del 50 al 99 por ciento de esos trámites. Los gastos de solicitud de un visado H1B, por ejemplo, son 190 dólares, pero con todos los trámites y abogados incluidos, conseguirlo cuesta fácilmente más de 3.000. Otro programa paralelo, el de las visas L-1, no tiene límites anuales y se conoce como "visas dentro de la compañía", ya que permite que las empresas transfieran desde el exterior, temporalmente, empleados clave para sus operaciones en EEUU. El empleador debe demostrar que la persona transferida ha trabajado en alguna oficina afiliada, en ultramar, al menos por uno de los tres años anteriores. La encuesta Culpepper Survey encontró que el año pasado el 63 por ciento de las firmas consultadas aumentó su uso de visas L-1 y sólo el 6 por ciento disminuyó el empleo de trabajadores con tales visados. En este caso, la procedencia más común es de Canadá, con el 30 por ciento de las visas L-1, seguido por el Reino Unido (27 por ciento), India (23), Australia (13) y Japón (10).

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