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La violencia es una epidemia en la frontera entre Arizona y México

Agencia EFE. Desde Tucson, Arizona. | 2 de Abril de 2007 a las 00:00
El alguacil del Condado de Pima, Clarence W. Dupnik, aseguró que la violencia en la frontera de Arizona ha tomado "proporciones epidémicas", luego que dos indocumentados murieran durante un ataque armado el viernes pasado. Dupnik criticó duramente este fin de semana al Gobierno federal por no otorgar los suficientes fondos a las agencias estatales que son las primeras en responder a este tipo de hechos. El incidente en el que fallecieron Consuelo Pérez Román, de 28 años y su cuñado, Antonio Pérez Pérez de 30 años, ambos originarios del estado mexicano sureño de Chiapas, ocurrió a 25 millas al sur de la ciudad de Tucson. publicidad La camioneta que transportaba a las víctimas fue interceptada por un grupo de hombres que aparentemente la confundieron con un vehículo que transportaba drogas. Una tercera persona, identificada como Everando Pérez Salas, de 46 años y guatemalteco, recibió un disparo en el tobillo y en el torso, pero se encuentra fuera de peligro, informaron las autoridades. En la camioneta viajaban 23 indocumentados, entre ellos los dos hijos de Pérez Pérez: una niña de siete años y un niño de dos años. Horas después del ataque, las autoridades informaron del arresto de dos hombres que se encontraban cerca de un sitio para acampar y quienes admitieron haber disparado por error en contra de la camioneta que transportaba a los inmigrantes. Los detenidos fueron identificados como Rosario Humberto Araujo Monares, de 21 años, y Martín Flores Gaxiola, de 28, ambos originarios del estado mexicano de Sinaloa. Cada uno de ellos enfrenta dos cargos por homicidio y 21 cargos por intento de asesinato. Este es el segundo incidente en los últimos dos meses en el que una camioneta que transporta a indocumentados es atacada en la frontera de Arizona. "La violencia asociada con el problema de la inmigración ilegal y el tráfico de narcóticos esta tomando proporciones epidémicas," aseguró Dupnik. "La seguridad de todos en este estado, si no en todo el país de alguna manera está siendo afectada", agregó. En agosto de 2005, la gobernadora de Arizona, Janet Napolitano, declaró en estado de emergencia los condados fronterizos con México, debido al incremento en la violencia y los delitos relacionados con la inmigración ilegal y tráfico de drogas. En ese momento, Napolitano afirmó que el Gobierno federal había fracasado en asegurar la frontera y que los residentes de las comunidades fronterizas están amenazados por traficantes de indocumentados o "coyotes", narcotraficantes y asaltantes. Para Dupnik, las agencias del orden en la frontera continúan "trabajando al máximo" y se encuentran saturadas por este problema. Agregó que las agencias locales no cuentan con suficientes recursos para patrullar sus dependencias y al mismo tiempo responder a situaciones que se presentan en la frontera relacionadas con la inmigración ilegal. El alguacil criticó severamente el uso y la distribución de fondos federales por parte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), los cuales -en su opinión- son destinados para propósitos de "reacción" como los costosos ejercicios de entrenamiento. En el último año, las agencias del orden en la frontera de Arizona han recibido fondos por parte del Gobierno federal, pero -aseguran- no es suficiente para enfrentar el problema. El pasado verano, soldados de la Guardia Nacional fueron desplazados a la frontera entre los Estados Unidos y México para asistir a la Patrulla Fronteriza en operaciones de vigilancia.

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