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Latinos confían en las oportunidades de trabajo de la construcción

Agencia EFE. Desde Miami, Florida. | 3 de Abril de 2007 a las 00:00
A pesar de las redadas, la falta de seguridad y la desaceleración del sector de la construcción, los inmigrantes latinos todavía confían en las posibilidades de una industria en la que representan una de las principales fuerzas de trabajo. Sady Acosta llegó a Estados Unidos desde Paraguay hace dos años con la idea de trabajar en el área de la construcción y crear su propio negocio. "Me parece un campo de muchas oportunidades en este país", dijo en entrevista telefónica con Efe tras graduarse en un curso de construcción del Centro Católico Latino en Washington. Este centro, que también ofrece cursos de inglés y electricidad, se encarga de formar a los inmigrantes, en su mayoría latinos, en una profesión, algo que la estudiante considera fundamental para poder progresar. "Muchos latinos saben en la práctica muchas cosas pero no tienen documentos que certifiquen que están capacitados para trabajar en la construcción, no podemos exigir si no tenemos mucho que dar", comentó Acosta y animó a los latinos, en especial a las mujeres, a tener más iniciativa en este área. "Tenemos muchas oportunidades laborales al igual que los nativos, podemos hacer este trabajo igual que otros o incluso mejor porque estamos acostumbrados a trabajar más duro", agregó. Además de práctica, en el curso de construcción se enseña a los inmigrantes los conocimientos de inglés y matemáticas necesarios para esta profesión, como el vocabulario técnico y el cambio a las unidades métricas en EEUU, que son diferentes a las de sus países de origen. El idioma es junto con la falta de documentos uno de los grandes obstáculos que se encuentran los latinos que colaboran en la industria de la construcción en la que, según un informe reciente del Centro Hispánico Pew, representan casi el 25 por ciento de la fuerza de empleo. "Los papeles son una barrera que está fuera del alcance de muchos de nosotros porque no podemos entrar en empresas grandes", se lamentó Edmundo Albarracín, un inmigrante indocumentado que acaba de obtener el certificado de construcción. Cientos de obreros han dejado de acudir a sus puestos de trabajo por el temor a las redadas y las sanciones, como las que se contemplan en las nuevas leyes migratorias de Colorado, que imponen una multa de 5.000 a 25.000 dólares a los empresarios que hayan contratado a indocumentados. Por otro lado, el futuro de la construcción es menos prometedor, ya que, según datos del Centro Hispánico Pew, el ritmo de las obras, en especial el de las viviendas privadas, bajó de 2,1 millones en el primer trimestre del año pasado a 1,6 en los tres últimos meses de 2006. A pesar de todo, Simon López, director de la fuerza laboral del Consejo Nacional de la Raza, apoya el papel de los latinos en la construcción. "Podría convertirse en una industria de alta calidad y proporcionar impulso económico a los latinos, es cuestión de ayudarles a obtener la preparación y las habilidades que necesitan", afirmó a Efe. Para López la mayor desigualdad que afecta a los inmigrantes que trabajan en la construcción, en su mayoría latinos, son los salarios ya que, según señaló, los que están cualificados deberían ganar entre 20 y 25 dólares la hora pero al no tener los papeles muchos cobran entre 8 y 10. Por otra parte, el hecho de ser indocumentados les convierte en "trabajadores en la sombra", lo que considera que acrecienta la falta de seguridad de los inmigrantes porque no pueden reclamar sus derechos. "No hay registros si resultan heridos y ellos tampoco pueden hacer nada, no pueden pedir a sus jefes mejoras en las condiciones de empleo porque les dirán que busquen otro trabajo", apuntó. Según el Departamento de Trabajo de Estados Unidos, la actividad laboral que totalizó un mayor número de víctimas mortales entre los latinos fue el sector de la construcción, con un 23 por ciento en 2004. López confía en el impacto que el proyecto de ley de reforma migratoria puede ejercer en la mejora de las condiciones laborales de los inmigrantes que trabajan en este sector. El proyecto, que se presentó el pasado 22 de marzo en el Congreso de Estados Unidos, incluye una vía de legalización para los indocumentados que entraron en el país antes del 1 de junio de 2006 y que, entre otros requisitos, deben tener un contrato de trabajo. Además, los inmigrantes que lleguen a Estados Unidos podrían beneficiarse de la emisión de 4.000 visas por un período de tres años renovable a otros tres como parte de un programa de nuevos trabajadores.

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