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Niños peregrinan hacia EEUU buscando a sus padres

Por María de Jesús Peters, diario El Universal, de México. Desde Tapachula, Chiapas. | 6 de Abril de 2007 a las 00:00
Con la ilusión de reencontrarse con sus padres, poco más de 200 menores de edad de origen salvadoreño abandonaron la escuela, en el primer trimestre de este año, y emprendieron la peligrosa aventura de viajar a Estados Unidos. En el primer bimestre de 2007, el Instituto Nacional de Migración (INM) envió a sus países de origen, en el marco del programa de Repatriación Digna, Ordenada y Segura, a un total de mil 369 menores, siendo éstos 729 de Guatemala, 504 de Honduras, 135 de El Salvador y uno de Nicaragua. De ellos, mil 172 son mayores de 12 años y 197 menores de 12 años. Con base en cifras de 2005, el organismo atendió a 11 mil 129 menores centroamericanos en proceso de repatriación, luego de que fueron deportados por Estados Unidos. El Instituto Nacional de Migración destacó que 7 mil 357 menores repatriados viajaron acompañados por algún adulto; los restantes 3 mil 772 lo hicieron solos. Este incremento en la migración de menores de edad para buscar a sus padres en Estados Unidos, o para viajar con ellos en busca del sueño americano, preocupa a los diplomáticos centroamericanos, por lo que exhortaron a sus connacionales a que no expongan la vida de los niños. Los cónsules de El Salvador y Honduras, Nelson Miguel Cuéllar Hernández y Jesús Humberto Chinchia, coincidieron en que la migración de niños de origen centroamericano va en aumento. "Estamos preocupados; cada día son más los niños que van a Estados Unidos y muchos de ellos son abandonados por los coyotes", expresó el diplomático salvadoreño. Abundó que tan sólo en el primer trimestre del año el consulado a su cargo tiene registrada la deportación de poco más de 217 infantes. Cuéllar Hernández refirió que, en su afán de reencontrarse con sus padres, a los menores no les importa abandonar los estudios, trepar al ferrocarril, cruzar pantanos y montañas o sufrir las inclemencias del tiempo. Para el vicecónsul de Honduras, la preocupación es que muchos de los niños son maltratados por los polleros. "Los niños se quejan porque no les dan suficiente comida y no los dejan dormir bien", señala Chinchia. Otra de las cosas, abundó, es que los polleros no informan a los familiares que los caminos son muy peligrosos y que se expone la vida de los niños o los adolescentes. Estudios de la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) sostienen que la presencia de niñas, niños y adolescentes migrantes no acompañados en las fronteras norte y sur de México ha crecido de manera drástica y, con ella, las violaciones a sus derechos humanos. En el caso de niñas, niños y adolescentes no acompañados, las repatriaciones desde Estados Unidos aumentaron de 7 mil 104 casos en 2003 a 22 mil 300 en 2005, según datos del Instituto Nacional de Migración de México. En el mismo año, en la frontera sur, un total de 200 mil centroamericanos fueron repatriados a sus países de origen desde México, de los cuales aproximadamente 4 mil 500 eran menores de edad que viajaban solos provenientes de Guatemala, Honduras y El Salvador. Para evitar que los niños sean entregados a los traficantes de humanos, los gobiernos de Honduras y El Salvador endurecieron las medidas en la entrega de los niños a sus familiares. Esto es, los consulados de Centroamérica acreditados en esta demarcación confirman la nacionalidad de los menores y se ponen en contacto con los padres para acordar la entrega, cuando la edad de los niños es de cuatro a 12 años y que viajan solos. Los infantes son trasladados por el Instituto Nacional de Migración (INM) hasta sus países de origen, donde son recibidos por las autoridades y llevados a albergues, donde tras acreditar el parentesco son entregados a sus familiares.

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