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Empresario venezolano relata calvario en prisión de EEUU

Agencia ABN. Desde Caracas, Venezuela. | 7 de Abril de 2007 a las 00:00
Luego de pasar 45 días en una prisión migratoria, el empresario venezolano Irving Martínez y su familia fueron deportados de Estados Unidos (EEUU), luego de recibir un trato que calificó de humillante y violatorio de sus derechos humanos. Martínez tenía 10 años viviendo en EEUU, específicamente en el estado de Florida, donde estableció una empresa de forma legal, de la que era no sólo dueño, sino que cumplía las funciones como administrador. Sin embargo, de forma abrupta e intempestiva, una comisión de la Policía de Migración estadounidense detuvo a Martínez y a su familia el 29 de enero de este año, con el alegato de que en fecha próxima, se les vencerían sus visas de trabajo. Al momento de la detención todos los miembros de la familia fueron esposados, incluso su hija de seis años. El empresario venezolano afirmó este miércoles, mediante un contacto telefónico en el programa En Confianza, de Venezolana de Televisión (VTV), que fue separado de su esposa y de sus hijos, quienes fueron objeto de arbitrariedades y malos tratos durante todo el tiempo de su detención. "La razón esgrimida por los policías de migración fue que pronto, se me vencerían los documentos que me garantizaron a mí y a mi familia la estadía en ese país desde 1997", explicó. Irving Martínez relató: "Cuando pregunté cuál era el motivo del encarcelamiento de mi familia y el mío, las autoridades me explicaron que era por el vencimiento de mi visa, pero mis documentos tienen fecha de vencimiento en julio". El cautiverio de Irving Martínez junto con su hijo de 18 años fue en Alburquerque, Nuevo México. Su esposa y sus otros dos hijos estuvieron apresados en una cárcel de Houston, Texas. "Las autoridades migratorias pretendían que librara el proceso legal, que de comenzar, podría haber durado seis o siete meses", comentó. Igualmente, el empresario denunció que hay otros venezolanos y latinoamericanos que viven una situación similar a la que él y su familia sufrieron. "Nadie sabe la cantidad de venezolanos que se encuentra pasando por el mismo calvario que yo pasé. Todos los días, el servicio de migración, la Policía y el Gobierno estadounidenses violan los derechos humanos de miles de inmigrantes, no sólo de venezolanos", aseveró. Junto con las consecuencias emocionales que se originan por todo el proceso por el que tuvo que pasar Martínez, se suma el hecho de que el trabajo de 10 años, las propiedades y todas las pertenencias que poseía las perdió y pasaron a manos del Gobierno de Estados Unidos. "Todo el fruto de mi trabajo diario por 10 años en ese país se perdió completamente. No tengo nada. Todo se lo quedó el Gobierno de ese país, luego, como es usual allá, hará una subasta pública con todos mis bienes", dijo. El empresario indicó que si no hubiese sido por la acción del Consulado venezolano en EEUU, las condiciones por las que atravesó hubiesen sido peores. "Antonio Padrino, funcionario del Consulado venezolano en EEUU, me ayudó a mí y a mi familia a salir antes de lo previsto, así que mi agradecimiento y el de mi familia van hacia todos los que trabajan allí", expresó. Además, Martínez advirtió que acciones como éstas van a recrudecer dentro del territorio estadounidense, porque las políticas migratorias están por cambiar dramáticamente. "La situación de los inmigrantes, especialmente la de los venezolanos, en ese país va a empeorar. Mi caso es sólo uno de los miles que ocurren diariamente", reiteró. Recientemente, cuatro congresistas estadounidenses pretenden cambiar el estatus migratorio de los venezolanos en ese país. "Quieren tratarnos como si cada venezolano que llega a EEUU estuviese escapando de la supuesta dictadura que existe en Venezuela. Yo no sé de cuál dictadura hablan los estadounidenses. De igual manera, no hay justificación para el trato que recibí por parte de las autoridades estadounidenses", agregó Irving Martínez.

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