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Latinos adoptan tradiciones de EEUU

Diario La Prensa, de New York. | 7 de Abril de 2007 a las 00:00
A sus 8 años de edad, Lisseth Palaguachi espera con la misma ilusión buscar huevos de Pascua por el parque Flushing Meadows, Queens, que el vestirse de ‘indita’ en diciembre -como lo hacía su madre en San Pablo Ahuatempan(México)-por el día de la Virgen de Guadalupe. "Soy de acá, de NY, pero mi mamá es de México y mi papá, de Ecuador", dice la niña en perfecto español, a pesar de que nunca ha estado en la tierra de sus progenitores. Desde hace cinco años, Sylvia, la madre de Lizette, comienza desde el Viernes Santo ‘la ceremonia’ de preparar los huevos de Pascua -que combina con la asistencia a los actos religiosos de su iglesia- para tenerlos listos para el domingo de Resurrección: los hierve, pinta caritas en la cáscara y compra otros de plástico que los rellena de caramelos. Pero Sylvia no es la única madre que se enfrenta al reto de celebrar una tradición con la que no ha crecido en su país. La asimilación de costumbres y hábitos es una de las características del proceso migratorio, según el sociólogo Robert Smith, especialista en fenómenos migratorios, y profesor de Baruch College. Y esta situación se ve con especial fuerza en NY, una ciudad de 8.2 millones de población, con unos 3 millones de inmigrantes: 980,000 de origen latino, del total de 2.2 millones de hispanos, según el Departamento de Planeación de la Ciudad de Nueva York. "Los niños aprenden las tradiciones de la escuela, y los inmigrantes las adaptan a sus costumbres. Por eso el día de Acción de Gracias, los mexicanos, por ejemplo, cocinan pavo pero lo acompañan con su tradicional mole. Creo que se están adaptando a las costumbres lo mismo que a los diversos trabajos, a la vez que mantienen sus tradiciones culturales", explica el experto. En el parque de Flushing Meadows, Queens, considerada la zona étnica más diversa de EEUU, los latinos celebran hoy esta tradición. Después, muchos de ellos, extienden sábanas y disfrutan de una comida familiar a ritmo de música. En la casa de la pequeña Lisseth, hay un florero que cubre el televisor y que contiene tres banderas: EEUU, México y Ecuador. "Los niños me preguntaban de dónde eran. Ahora lo tienen claro y están orgullosos de ser EEUU de raíces latinas", apunta Sylvia, la madre.

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