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Un año después de las marchas, ¿qué deben hacer los activistas pro inmigrantes?

Agencia EFE. Desde Washington. | 10 de Abril de 2007 a las 00:00
Al cumplirse un año de las marchas multitudinarias a favor de la legalización de los indocumentados, y de celebrarse el Día Nacional de Acción por la Justicia para el Inmigrante, no hay todavía claridad sobre los logros obtenidos. "Necesitamos promover el mensaje de que vamos a seguir luchando por lo que merecemos", dijo hoy a Efe Angela Sanbrano, directora ejecutiva del Centro de Recursos Centromericanos (CARECEN, en inglés). La tan esperada reforma migratoria aún no ha sido aprobada y el proyecto presentado en la Cámara Baja por el representante demócrata Luis Gutiérrez (Illinois) y su colega republicano Jeff Flake (Arizona) ha obtenido numerosas críticas. "Es positivo que se haya presentado (la iniciativa Gutiérrez-Flake) porque abre el debate y nos da el parámetro del acuerdo entre republicanos y demócratas", comentó Sanbrano sobre este proyecto también conocido como STRIVE, por sus siglas en inglés. Sin embargo, aclaró que no es lo que muchos líderes esperaban ya que "sus premisas son nocivas para la comunidad". "STRIVE es un monstruo en la mayoría de sus aspectos", expresó Javier Rodríguez, estratega político y cofundador del Movimiento Nacional 1° de Mayo, que promueve un boicot para la misma fecha. "El movimiento no se ha debilitado sino que ha cambiado. Sufrió una metamorfosis. El año pasado reaccionamos ante el peligro inminente, nos levantamos por nuestra dignidad y nos movilizamos", comentó recientemente a Efe Jorge Mario Cabrera, otro de los activistas. En tanto, las autoridades han endurecido los operativos o redadas y la vigilancia en la frontera al destinar más agentes y establecer nuevos sistemas de tecnología para vigilancia y control. En mayo de 2006, el presidente George W. Bush anunció la Operación "Jump Start" con la que se movilizaron más de 6.000 miembros de la Guardia Nacional a la frontera con México para apoyar las labores de la Patrulla Fronteriza. Se aprobó la construcción de un muro para en los límites con México para tratar de detener el cruce ilegal y las autoridades federales están trabajando junto con las locales para identificara indocumentados en las cárceles y deportarlos una vez cumplan su condena. El Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, en inglés) ha informado que tiene en la mira a 600.000 fugitivos, es decir personas que con una orden de deportación todavía permanecen en el país o que han recibido una citación y no se han reportado. Algunas ciudades han aprobado medidas para penalizar a quienes renten sus propiedades a los indocumentados pero no han podido ponerlas en vigor por demandas legales. Por su parte, Bush, que se ha declarado en contra de una amnistía, sigue impulsando una reforma de inmigración basada en un programa de trabajadores huéspedes. Ayer, durante una visita a Yuma (Arizona), el presidente hizo un llamado al Congreso para que apruebe este año una reforma integral. El interés de los inmigrantes en la ciudadanía aumentó considerablemente, elevándose el número de peticiones de naturalización o información al respecto en más de un 60 por ciento en el primer trimestre del 2006, según informes del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS). Las marchas y protestas siguen adelantándose y el boicot del próximo 1 de mayo se sigue promoviendo, pero el verdadero resultado se verá cuando el Congreso inicie su período de descanso en agosto, cuando se sabrá si aprobó o no una reforma migratoria. "Tanto el discurso del presidente y la presentación del proyecto de ley STRIVE reafirman que hay un gran apoyo bipartidista para una reforma migratoria integral", señaló hoy Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de La Raza (NCLR) y urgió a "que el tiempo para actuar se está acabando rápidamente".

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