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Incesante crecimiento de emigración

Ciudad de México. Cambio de Michoacán. | 1 de Agosto de 2012 a las 00:00

Según el estudio Public Attitudes to Immigration (Ipso's Global @dvisor), a pesar de que la migración internacional actual descansa en un patrón multidireccional, alejado de pasadas tendencias que implicaban la emigración de los países menos desarrollados a los más desarrollados, a nivel mundial domina la idea de su incesante crecimiento.

En todas las regiones del mundo sobresale la opinión de que la inmigración ha crecido desproporcionadamente (entre el 75 y el 85 por ciento de los entrevistados en dicho estudio). Asimismo, en varios países se considera que su influencia interna es negativa (del 46 al 54 por ciento de los opinantes).

Si bien, la migración internacional alcanzó en 2010 la cifra de 214 millones de personas que residen en un país distinto al de su nacimiento, apenas representa el 3.1 por ciento de la población total. El problema es que la movilización masiva de personas implica percepciones inquietantes en los países receptores por la crisis económica global.

Efectivamente, más de la mitad de los entrevistados (del 51 al 59 por ciento de varias regiones) considera que hay "demasiados" inmigrantes en sus países. Para muchos nativos, la presencia de inmigrantes les dificulta encontrar empleos, además de que son una presión mayor a los servicios públicos en los países más desarrollados.

Aunque prevalece esta visión negativa sobre su impacto económico, en algunas regiones y países se considera positiva, culturalmente hablando, la presencia de inmigrantes. Únicamente los residentes de Europa, Medio Oriente y África coinciden en que la inmigración es negativa cultural y económicamente.

Estas percepciones privilegian la idea de la migración selectiva. Es decir, que debería preferirse a los inmigrantes con mayor educación y altamente calificados para trabajos y profesiones donde escasea la mano de obra calificada. Prácticamente en todas las regiones y países es la opinión mayoritaria (de 45 a 54 por ciento de los opinantes).

Sin duda estas percepciones alimentan las conductas que promueven la discriminación, el abuso y el racismo en contra de los inmigrantes. Una situación generalizada en prácticamente todos los países receptores. En Estados Unidos, contra los mexicanos, en México, contra los centroamericanos, en España, contra los sudamericanos, etcétera.

La situación de crisis económica favorece la discriminación contra los migrantes. En Estados Unidos, por ejemplo, en la primera década del presente siglo, como efecto de los ataques terroristas de septiembre de 2001, la política inmigratoria restrictiva, la guerra contra el terrorismo, entre otros, generó un creciente activismo antiinmigrante.

Sin embargo, paralelamente a las mayores restricciones y la legislación local antiinmigrante en boga, los inmigrantes, legales e indocumentados, junto con defensores de los derechos de los migrantes, y activistas que favorecen una reforma migratoria comprehensiva, emprendieron acciones organizativas y visibilizaron su situación.

En 2006 se llevaron a cabo en diversas ciudades estadounidenses las mayores y más significativas marchas pro-inmigrantes de la historia de la Unión Americana. Y paralelamente al juicio contra el sheriff del condado de Maricopa, Arizona, por sus acciones discriminatorias, esta semana dio inicio una caravana pro-inmigrante.

Tres docenas de personas, a bordo del "UndocuBus", harán un viaje de seis semanas, comenzando en el desierto de Arizona, que finalizará en Carolina del Norte, en la Convención Nacional Demócrata, donde darán un mensaje al presidente Obama, candidato del Partido Demócrata, en la carrera por su reelección.

La particularidad de este viaje reside en que la mayoría de los viajeros son inmigrantes indocumentados y desafiarán, tanto la política inmigratoria federal como las leyes locales que pretenden encarcelarlos. Asimismo, el discurso al presidente Obama, quien confía en su reelección con el voto latino, anuncia que éste todavía está en entredicho.

En Europa las actitudes antiinmigrantes y las leyes más restrictivas, como en España, también van en aumento, pero la conducta de los inmigrantes tiene otros matices. Si bien hay un movimiento que favorece su movilidad y movilización, las situaciones críticas son enfrentadas de variadas formas.

Así, por ejemplo, en España, donde la crisis está actualmente en su punto más álgido, con tasas de desempleo que llegan al catorce por ciento de la Población Económicamente Activa, y donde la mayoría de los inmigrantes sudamericanos están en paro, algunos grupos buscan emigrar a otros países, retornar al suyo o resistir.

En términos generales, en Europa la opinión pública percibe la inmigración como un grave problema, pues supone que está al alza. Si bien en varios países europeos los flujos inmigratorios se han mantenido, respecto a la población total y nativa la proporción es relativamente baja. No hay un aumento desmesurado.

Aunque predominan las preocupaciones sobre la crisis económica, el desempleo y el alza de los precios, persiste una opinión negativa y catastrofista sobre la inmigración. En Bélgica y Gran Bretaña domina la idea de que la inmigración tiene efectos negativos. En general, en Europa se piensa que no beneficia en nada.

Estas opiniones se sustentan en diferentes tradiciones culturales y sociales, destacando las dificultades de las poblaciones nativas y locales para pensar sus países y sociedades como espacios multiculturales y diversos. En general, en los países receptores se encamina a los inmigrantes a la asimilación y la integración total.

Sin embargo, la movilización y el activismo inmigrante, que primariamente busca una base legal, enfatiza la diferencia y la multiculturalidad. En México la transmigración sigue siendo tratada como un problema delincuencial, además de que en las culturas y sociedades locales prevalece el rechazo al otro, al diferente.

Esto es en parte lo que explica algunos sucesos recientes en localidades y estados que son rutas de la transmigración. Adicionalmente, la legislación y el contubernio de las autoridades con las mafias y el prejuicio local, quienes están obligadas a proteger a los transmigrantes, hacen más difícil el camino de los transmigrantes.

 


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