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Plan para dreamers ayudaría a obreros del campo

California. Agencias. | 31 de Agosto de 2012 a las 15:39

Las medidas que permiten que cientos de miles de jóvenes que estudian puedan trabajar y estudiar acaparan casi toda la atención de un nuevo programa que aborda aspectos de la inmigración ilegal. Pero no solo los "dreamers", o soñadores, como se denomina a esos estudiantes, se beneficiarán: también quienes trabajan, sobre todo en el campo, podrían sacar provecho.

"El estereotipo acerca de los jóvenes que pueden acogerse al programa es que tienen que estudiar en la universidad y ser estrellas académicas que hablan perfecto inglés. Por supuesto, eso no es cierto", comentó Ed Kissam, investigador de políticas laborales.

Más de la mitad del millón de jóvenes sin papeles que pueden acogerse al programa trabajan, la mayoría en ramos que pagan poco, según un estudio del Instituto de Políticas Migratorias.

Para poder acogerse a este beneficio, el inmigrante debe haber llegado a Estados Unidos antes de los 16 años, tener no más de 31 años, haber vivido en el país por al menos cinco años y no haber sido convicto de ciertos delitos. El programa abarca incluso a jóvenes que no completaron la secundaria, siempre y cuando se inscriban en cursos educativos para adultos, programas vocacionales o clases de inglés.

Defensores de los derechos de los inmigrantes sin papales dicen que los trabajadores agrícolas y otros jóvenes que no estudian podrían tener problemas para conseguir estos beneficios: falta de información sobre el programa, dominio limitado del inglés y escaso acceso a asesoría legal y a clases para adultos que le permitan satisfacer los requisitos educativos.

Dos tercios de los trabajadores agrícolas son mexicanos, la mayoría sin papeles y con frecuencia jóvenes. Más de la mitad tienen menos de 31 años, de acuerdo con un Estudio Nacional de Trabajadores Agrícolas. Ese informe indica que al menos 54.000 trabajadores agrícolas podrían acogerse al programa.

Para las personas que nunca llenaron solicitudes y que hablan poco inglés, la perspectiva de hacer el trámite para acogerse al programa mete miedo, según Richard Gorman, de la Fundación de Trabajadores Agrícolas Unidos.

"Nuestra esperanza es que cuando tengan papeles, cuando no teman ser deportados, estos trabajadores hagan valer sus derechos en los sitios de trabajo, se sindicalicen o se quejen ante sus jefes cuando hay problemas", dijo Gorman.

Las autoridades federales de inmigración han dicho que no usarán la información de las solicitudes para castigar a quienes hayan estado trabajando sin permisos legales. Pero no han dicho si la usarán en contra de sus empleadores o no.

 


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