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Remesas empiezan a bajar por crisis de la construcción

Por Joel Millman, The Wall Street Journal y diario La Nación, de Argentina. Desde Oaxaca, México. | 23 de Abril de 2007 a las 00:00
El estancamiento del mercado inmobiliario de Estados Unidos ya ha tenido efectos sobre la economía de ese país. Ahora, la crisis podría estar ampliándose a América latina. Esto ocurre porque el sector de la construcción es la principal pista de aterrizaje para los nuevos inmigrantes. Son ellos los que contribuyen con la mayor parte de los US$ 50.000 millones en efectivo enviados cada año hacia los países latinoamericanos. Ahora, ese flujo de dinero parece estar disminuyendo. Las remesas mensuales a México han caído todos los meses desde su punto cúlmine de US$ 2600 millones en mayo de 2006, poco antes de que se frenara en seco la construcción de viviendas en EE.UU. En febrero de 2007, el último mes para el que hay datos, las remesas a México habían bajado a US$ 1700 millones. México es el país de América latina que más remesas recibe, por lo que su situación podría indicar una tendencia mayor que se está desarrollando en la región. En un estudio reciente de 15 países de América latina realizado por BCP Securities, un banco de inversión con sede en Connecticut, todos menos tres mostraron una correlación de más del 90% entre el mercado inmobiliario de EE.UU. y las remesas, según cifras de los bancos centrales de cada país. "La contracción de las remesas reducirá el consumo local y obstaculizará las tasas de crecimiento (económico)" en países como México, Colombia y los de América Central, dice Walter Molano, autor del informe y economista de BCP Securities. La caída en los envíos podría ser un duro golpe para México, donde la economía ya ha comenzado a desacelerarse por culpa de un menor crecimiento en varias industrias estadounidenses. El Producto Interno Bruto de EE.UU. creció un 2,5% en el último trimestre del año pasado y se calcula que en el primer trimestre de 2007 será de 1,5 por ciento. Estos números revierten una larga tendencia en la que el bajo crecimiento de México llevaba a un alza de las remesas, a medida que los mexicanos emigraban a EE.UU. para reemplazar los empleos perdidos en su país, dice el economista jefe de Morgan Stanley para América latina, Gray Newman. Pero con la crisis del mercado inmobiliario de EE.UU., esa válvula de escape se podría cerrar. "Si las cosas se mantienen así, los consumidores mexicanos podrían encontrarse a sí mismos sin el amortiguador que los ha ayudado a suavizar los ciclos económicos en los últimos años", escribió Newman en un informe reciente. El bajísimo desempleo durante los años del gobierno de Bill Clinton en EE.UU. atrajo a muchos trabajadores mexicanos, hasta entonces concentrados en el sector agrícola, hacia la construcción y otros empleos del sector de servicios. Con el auge inmobiliario, los mejores salarios, que solían estar en las granjas, empezaron a moverse hacia los gremios de la construcción, lo que a su vez atrajo más trabajo desde México.

Menos cruces de la frontera

La caída de las remesas, asociada al estancamiento del mercado de bienes raíces de EE.UU., también puede estar causada por la aparente disminución en la cantidad de cruces ilegales en la frontera entre ambos países. Las detenciones de inmigrantes en la frontera bajaron algo más de 10% en el primer trimestre del año frente al mismo período de 2006, según la policía de fronteras de EE.UU. El gobierno de George W. Bush argumenta que el descenso se debe a una política de seguridad más estricta. Del lado mexicano, sin embargo, dicen que el tráfico de personas se ha reducido por un motivo más sencillo: en EE.UU. existen menos empleos esperando a quienes consiguen llegar al otro lado. Los problemas del sector inmobiliario estadounidense afectan a personas como Donato Díaz, que vive en el pequeño pueblo de Santa Gertrudis Zimatlán, al sur del estado de Oaxaca. Un ex emigrante, Díaz volvió en 2000 después de más de una década construyendo casas en los suburbios de California. Díaz usó su dinero para crear su propia tienda de suministros para la construcción, cuyos clientes mejoran sus casas básicamente gracias al dinero que les envían sus parientes que todavía trabajan del otro lado de la frontera. Ahora, la empresa de Díaz está teniendo problemas. En 2003, dice, compró un camión para llevar arena a los sitios de construcción. En los últimos años, el camión hacía siete u ocho envíos diarios. ¿Ahora? "Hacemos dos por día", suspira Díaz. ¿Cuántos inmigrantes mexicanos han perdido sus empleos en EE.UU.? La mayoría de ellos envía a sus familias un promedio de US$ 1000 al mes. Las remesas a México han caído cerca de US$ 600 millones, que representan entonces los ingresos de unos 600.000 trabajadores. Muchos de ellos obtienen sus empleos en constructoras pequeñas y familiares, cuyas contrataciones y despidos no se reflejan en las estadísticas laborales de EE.UU. Los problemas del sector inmobiliario también podrían afectar a otros sectores que ocupan mano de obra inmigrante. La industria de alfombras y tapices, por ejemplo, está dominada por varias nacionalidades, según los distintos puntos en la cadena: muchos mexicanos trabajan en las fábricas que producen las telas, mientras que gente de América Central domina el negocio de instalación y los brasileños el de limpieza. No es de extrañar, entonces, que las remeses de EE.UU. estén cayendo en muchas partes de América Latina. En febrero, Brasil recibió US$ 330 millones en remesas de EE.UU., frente a un promedio de US$446 por mes el año pasado. El envío mensual de dinero a Guatemala, que en mayo de 2006 había alcanzado US$361 millones, cayó a US$ 271 millones en febrero.

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