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Jornaleras latinas no van al médico por miedo a la migra

AlDia.com. Desde Miami, Florida. | 23 de Abril de 2007 a las 00:00
El ambiente de temor que viven los inmigrantes latinos contribuye a la disparidad en el acceso a los servicios de salud, un problema que afecta especialmente a las trabajadoras agrícolas de Florida. "El clima de rabia en contra de los inmigrantes afecta todo tipo de servicios que reciben, pero particularmente impacta el acceso a los servicios médicos de las jornaleras", dijo la socióloga Erin Sologaistoa, coordinadora del Programa de Salud para Inmigrantes de la Asociación de Centros Comunitarios de Salud de la Florida (FACHC). Sologaistoa indicó que el miedo a la deportación, los cambios en las leyes del seguro médico, la falta de licencias de conducir, las barreras del idioma, la pobreza y no estar familiarizadas con los servicios de salud, son otros factores que afectan la salud de estas mujeres. Pese a que no se tienen datos certeros sobre el número de indocumentados en Florida, la cifra estimada es de un poco más de un millón. De este número, 313,740 son mujeres, según el Informe de la Condición de la Mujer en Florida que siguió a la Conferencia de la Salud de la Mujer del 2006. A través de Florida y otros estados del suroeste, las clínicas comunitarias suplen las necesidades básicas de salud de muchos inmigrantes. Sin embargo, esos centros no están preparados para ofrecer servicios de salud complejos. A la crisis que sufre el sistema de salud en Estados Unidos, donde 45 millones de personas carecen de seguro médico, estos centros se han convertido en la fuente de servicios médicos para miles de pacientes, lo que disminuye su disponibilidad para los indocumentados. "Mucha gente solicita los servicios y es difícil para los inmigrantes recibirlos", afirmó Sologaistoa. "En muchas comunidades ponen las cosas muy difíciles y eso se debe, en parte, a la creciente rabia y discriminación contra los inmigrantes", dijo. Florida cuenta con 74 centros de servicio de salud que sirven a unas 500,000 personas al año, de las cuales sólo 40,000 son indocumentadas, según Sologaistoa. Con nueve meses de embarazo, Yesenia, de 29 años, sabe lo que es ser indocumentada y no poder ver a un médico de manera rutinaria. Se preocupa por la exposición a los pesticidas. "Sabemos de los peligros de los pesticidas y he escuchado de nacimientos anormales, pero no puedo hacer nada", dijo mientras sus ojos se dirigían hacia los cultivos, donde decenas de hombres y mujeres corrian de un lado a otro recogiendo fresas. "Muchas jornaleras dan a luz asistidas por comadronas o por miembros de su comunidad porque no tienen acceso a médicos", expkicó Sologaistoa A Ana María, de 20 años y madre de una pequeña de 3 meses, los efectos de los pesticidas no la dejan dormir y evitan que pueda cargar a su criatura cuando llega del campo. "Pienso mucho en eso, sobre todo porque mi niña también los aspira todo el día, como vivimos tan cerca de las fresas...", dijo. "Como no tengo licencia de conducir se me dificulta ir a la clínica, pero el doctor dice que el soplo en el corazón de mi hija es algo normal y que todos los niños nacen con eso", añadió. En mayo se celebra en varios estados del país un simposio sobre la disparidad en la salud de los latinos, además de varias conferencias sobre la salud de los trabajadores agrícolas. Sologaistoa aseguró que muy pocos de los objetivos relacionados con la salud de los jornaleros trazados durante la conferencia del 2006 se han logrado en Florida. "La condición de las jornaleras es peor ahora que hace unos años, debido a la persecución", aseguró.

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