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Los salvadoreños que se quedan en la primera frontera

Por Juan Carlos Vásquez, diario El Mundo, de El Salvador. | 23 de Abril de 2007 a las 00:00
Cabizbajos, con las manos vacías y con ganas de regresar. Así llegan cientos de salvadoreños deportados de México después de su intento por llegar, por tierra y la mayoría por su propia cuenta, a Estados Unidos. En la frontera La Hachadura, en San Francisco Menéndez, Ahuachapán, todos los días llegan compatriotas a bordo de autobuses del gobierno mexicano. Ni siquiera tocaron la frontera con Estados Unidos. Los devolvieron desde México. Así llegó, el pasado 20 de abril, Ernesto Pérez, un joven de 30 años originario de San Francisco Menéndez. Es uno de los siete mil 251 salvadoreños que las autoridades mexicanas han deportado a El Salvador luego de haberlos localizados como indocumentados. El sueño americano le quedó truncado en apenas nueve horas. Sólo llevaba $70 en la bolsa. Los había ganado trabajando en el campo. Ni siquiera llevaba una mochila ni una camisa extra. El jueves 19 de abril de 2007, Ernesto abordó el autobús a las 6:00 de la mañana. El bus, de transporte internacional, lo llevó hasta Tecún Umán, una ciudad guatemalteca del departamento de San Marcos, fronteriza con México. Hasta ese lugar, nadie los ha interceptado. Junto a cuatro amigos con quienes había planificado el viaje, comenzó a pensar cómo pasarían a territorio mexicano. Era la primera vez que intentaban la travesía y no tenían ni idea de cómo hacer. De repente, advirtieron que, entre la multitud que venía e iba en ese punto fronterizo, podían colarse sin ser detectados. Y así lo hicieron. La primera prueba ya la había superado. "Eso es lo más fácil, nos dijeron otros salvadoreños que encontramos al otro lado y que también iban para el norte. Ellos estaban en el tercer intento, ya tenían experiencia", dice Ernesto. Él acepta que "no estaba en la jugada" e incluso se llama "un novato". Al regreso a su país, en el bus, advierte: "Hoy ya sé cuál es el mate para mi próximo viaje". Una vez había pasado la frontera, comenzó su viaje de verdad. Sus cuatro amigos lo seguían. Lo que más de-seaban era avanzar lo más que se pudiera y aprovechar la luz del día. "Todos íbamos con ganas y nos propusimos que nadie nos iba a detener, sea lo que sea, nos vamos", sonaba su voz, retadora. "Pero eran puras habladurías", concluye. "Cuando estuvimos frente a la migra mexicana quedamos en blanco", remata. Les comenzaron a preguntar de todo. Al final, los bajaron del bus en el que iban y los llevaron a una de esas casas donde hay solo mojados de todas partes. Casi todos eran salvadoreños y hondureños. El viaje había terminado. Eran apenas las 3:00 de la tarde. En nueve horas, se terminó el sueño y, de nuevo a casa, no había de otra opción, manifestó Ernesto, mientras bajaba del bus que lo transportó desde Tapachula hacia la frontera La Hachadura. Se lamentaba haber caído en manos de la "migra" a tan sólo 15 kilómetros de la frontera Tecún Umán. A pesar de esa mala suerte como lo considera, está convencido de que intentará de nuevo llegar a Estados Unidos. Antes debe comenzar a trabajar en el campo, para ahorrar el dinero para el nuevo viaje. Su queja, sobre la falta de trabajo, se prolonga. "No pienso quedarme aquí con los brazos cruzados, si aquí no se hace nada, uno no encuentra oportunidad de trabajar. Yo tengo mi terrenito pero del campo no se hace nada, si para empezar no hay dinero para hacer la milpa, hay que rebuscarse". Todos los días, llegan dos autobuses. Cada uno con 36 salvadoreños deportados desde México. Esa se ha vuelto ya una regla en La Hachadura. El personal de Migración y la División de Fronteras de la Policía siempre les dan la bienvenida. Muchos todavía tienen esa ilusión de lograr el sueño americano a pesar de la mala experiencia vivida. Carmen Fuentes y su esposo Daniel Acevedo no han pensado dos veces para viajar de nuevo por tierra por sus propios medios. "Mire, nosotros venimos sin nada. A pedir vamos para el pasaje y poder irnos hasta Morazán. En la casa nos esperan los niños… A ver cómo nos va, ellos no saben que estamos de regreso", dice doña Carmen. Pero las ganas de hacer otra vez el viaje a Estados Unidos todavía la tienen. "Vamos a recoger unos centavitos para salir otra vez, nosotros no vamos con coyotes. Le hacemos frente solos. Todos los que venimos en este bus así se fueron", dice. Su esposo Daniel Acevedo la acompañará. "Ahorita lo más importante es que estamos aquí con vida y no nos pasó nada", asegura. Ambos fueron ubicados por las autoridades mexicanas en Ciudad Hidalgo. Los esposos Acevedo se fueron con apenas $50 y, con ese dinero, lograron avanzar cientos de kilómetros. No resienten su pérdida. Lo único que lamentan es tiempo perdido. Tenían 11 días de viaje y todo les estaba saliendo bien hasta que los policías mexicanos los bajaron de un pick up en el que viajaban. Las autoridades esperan que, cada vez, sean menos los deportados. Pablo Nasser, subdirector general de Migración y Extranjería, sostuvo que las autoridades migratorias han detectado una reducción del 20% en las deportaciones desde enero de 2007 a la fecha. En 2006, durante el mismo período, las autoridades salvadoreñas recibieron en la frontera La Hachadura, procedente de México, a nueve mil 24 compatriotas, experimentando un baja del 28% en relación a 2005. Según Nasser, la baja es considerable. El funcionario considera que las historias de Ernesto Pérez y los esposos Acevedo sean mucho menos a finales de 2007, para cuando prevé "una reducción significativa" de la cantidad de expulsados por tierra.

Imitarán programa mexicano

En la frontera La Hachadura, las autoridades salvadoreñas implementarán un plan de atención para las personas que llegan deportadas desde México. Actualmente, sólo en el Aeropuerto Internacional El Salvador existe una atención integral con el denominado programa "Bienvenido a casa". "Aunque queremos extender un poquito más el programa de recibimiento de nuestros hermanos, nuestra idea es darles una mejor atención en la fronteras terrestre", manifestó Pablo Nasser, subdirector general de Migración y extranjería. Esa atención contemplaría chequeos médicos y otros servicios básicos como alimentación, pero se necesita de la participación de otras instituciones, según el informe oficial. El funcionario explicó que ya tienen tres semanas de estar en reuniones para implementar el plan en esa frontera terrestre, la única que recibe a los salvadoreños deportados desde México. Por la considerable cantidad de personas que están llegando Migración, considera necesario darles una muy buena atención y orientarlos a su llegada al país luego del fallido intento por viajar a Estados Unidos. "Por las mismas condiciones en que vienen, no son unos criminales, son personas que van indocumentadas. Sí se pretende darles atenciones como viéndolos desde el área social", agregó. Para la ejecución del programa, Migración está coordinando y buscando ayuda de otras instituciones que están relacionadas como los ministerios de Relaciones Exteriores, Trabajo, Salud y Educación. Con esta última cartera de Estado, la idea es que haya un acuerdo para que los menores de edad que se van a Estados Unidos y dejan de asistir a clases puedan reincorporarse a sus clases y no pierdan el año escolar. Estas son las respuestas de Pablo Nasser, subdirector general de Migración y extranjería: ¿Cómo se comporta la expulsión de indocumentados desde México? A partir del 2006 ha bajado un poquito la cantidad de deportados vía terrestre y, en lo que vamos de 2007 en comparación con 2006, ha bajado todavía otro tanto más. Entonces, vemos que las personas que son deportadas por esta vía... es una tendencia a disminuir por lo menos en los últimos dos años. Se ha disminuìdo bastante, no así la vía aérea que ha aumentado. ¿Cuál es el porcentaje de disminución? Hablando de porcentaje de disminución, el año pasado es aproximadamente un 28% en comparación con el año 2005. ¿A qué se debe esta disminución? Hay varios factores que están incidiendo en esto. Primero, o están llegando a Estados Unidos y no los agarran en las fronteras, verdad, que es lo más lógico, o están yéndose menos. Cualquiera de las dos puede ser. También, vía terrestre, también hay mecanismos que con México se han coordinado para la mejor transportación de estas personas. ¿Qué tipo de mecanismos se coordinan con México? Mire, por decirle algo. Separar a los niños, separar a las mujeres y darles la mejor atención. Documentar en primer lugar a los niños y las mujeres, que el cónsul en Tapachula tienen una mejor atención. Los niños son vulnerables y lo que tratamos es que no tengan un trauma que les pueda causar efecto posteriormente. Entonces se ha buscado un mecanismo para que sean transportado de la forma más ágil. ¿Cuáles son las condiciones en las que vienen los deportados de México? La mayoría vienen sin antecedentes penales. Acuérdese que son gente que va en ruta para los Estados Unidos y que son agarrados por las autoridades migratorias de México y los llevan al albergue. Así se mantienen mientras hacen su deportación. ¿Cuál es la frecuencia de llegada de los deportados? Todos los días vienen buses vía La Hachadura. Hay un plan previo de recibimiento de la gente y de transportación. Hemos tenido varias charlas con las autoridades de Migración de México.

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