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Hacia una reforma migratoria integral en EEUU

Washington, EU. Agencia EFE. | 6 de Octubre de 2012 a las 13:00

La recuperación económica es la principal preocupación del electorado estadounidense pero, según las encuestas, la reforma migratoria figura entre los asuntos más apremiantes para los votantes latinos, detrás de la economía, los empleos y el cuidado de salud.

En una entrevista reciente con Efe, Obama reconoció que no pudo cumplir con su promesa electoral de 2008 de echar a andar una reforma migratoria integral durante su primer mandato, pero aseguró que ésta sigue siendo una de sus prioridades.

Así, la escurridiza reforma migratoria sigue siendo una asignatura pendiente que, inevitablemente, continuará enfrentando a grupos a favor y en contra dentro y fuera del Congreso.

Tras afrontar críticas por registrar una cifra récord de deportaciones desde 2009 -a un promedio anual de cerca de 400,000 indocumentados-, Obama emitió una directriz el pasado 15 de junio que permitirá suspender por dos años la deportación de centenares de miles de estudiantes indocumentados que llegaron a EU cuando eran menores.

La medida, conocida como "acción diferida", no concede estatus legal alguno pero sí les permite conseguir permiso de trabajo, licencias de conducir y una cédula de identidad oficial, una vez que reúnan todos los requisitos.

SALIR DE LA SOMBRA

En el marco de las celebraciones del Mes de la Herencia Hispana, el vicepresidente de EU, Joe Biden, defendió recientemente la "acción diferida" que, según él, cuenta con el apoyo de tres cuartas partes del pueblo estadounidense.

Biden reiteró que tanto él como Obama continuarán luchando por una "vía legislativa permanente para sacar de la sombra a quienes viven con miedo".

Según cifras oficiales, unos 82,000 estudiantes indocumentados ya han solicitado la suspensión de su deportación desde que se abrió el plazo el pasado 15 de agosto.

La Oficina de Servicios de Inmigración y Ciudadanía (USCIS, en inglés) no ofrece una cifra exacta sobre los posibles beneficiarios de la "acción diferida", pero se calcula que hasta 1.7 millones de estudiantes "sin papeles" podrían beneficiarse de esa medida, que afronta la oposición de la mayoría de los republicanos y grupos conservadores afines.

La medida incluso ha suscitado una demanda de agentes de Inmigración opuestos a su aplicación, mientras líderes republicanos acusan a Obama de recurrir a ese alivio temporal con fines electorales.

"A pesar del decreto de la acción diferida, el presidente Obama no ha trabajado de forma bipartidista para lograr una reforma migratoria... Obama ha hablado mucho de este tema y lo prometió en su primer año, pero no le puso presión al tema", ha dicho el exlegislador republicano por Florida, Lincoln Díaz-Balart.

Obama la anunció "en época de elecciones", mientras el senador republicano de Florida, Marco Rubio, buscaba apoyo bipartidista a una medida similar, afirmó Díaz-Balart, quien representó a Florida desde 1993 hasta su jubilación en 2011.

Este año, Rubio habló durante meses de su proyecto de ley en ciernes pero nunca lo presentó, mientras grupos del ala más conservadora de su partido recetan "mano dura" contra los indocumentados.

De hecho, la plataforma republicana, votada durante la convención del partido en Tampa (Florida), mantiene una postura decididamente contra la población clandestina.

Para Díaz-Balart, sin embargo, las acusaciones contra Obama no son un ejercicio de retórica porque, a su juicio, basta ver su récord de deportaciones y su "falta de trabajo bipartidista serio".

En cambio, el candidato presidencial republicano, Mitt Romney, "está comprometido a trabajar de forma bipartidista para lograr una ley justa y apropiada", enfatizó.

¿QUÉ HARÍA ROMNEY?

Durante las primarias, Romney apoyó la "autodeportación" de los indocumentados y se opuso al "Dream Act" para la legalización de los estudiantes indocumentados, conocidos como "Soñadores".

En el fragor de la contienda general, Romney presentó en junio pasado su propio plan de reforma migratoria a largo plazo, centrado en la ampliación de las visas "H-1B" para inmigrantes con altas destrezas laborales, y un plan de "trabajadores huéspedes", entre otros elementos.

Sin embargo, Romney no ha precisado qué haría respecto a la "acción diferida" si gana la presidencia.

Para la analista Angela Kelley, no está claro que un presidente Romney pueda impulsar la reforma migratoria debido a su trayectoria en esas lides, la falta de consenso en el Congreso desde 2010 -la última vez que se debatió una medida de este tipo- y la férrea oposición de los conservadores.

"No lo veo impulsando una legislación bipartidista para resolver este problema. Y si los republicanos retienen la Cámara de Representantes y recuperan el Senado, el diálogo migratorio será sólo sobre medidas policiales", dijo Kelley, vicepresidenta para asuntos migratorios del Centro para el Progreso Estadounidense (CAP, en inglés).

Cecilia Muñoz, directora del Consejo de Política Interna de la Casa Blanca, ha dicho que no puede opinar sobre la contienda electoral en sí, pero ha insistido en que Obama sigue comprometido con una reforma migratoria integral, porque tiene claro que la "acción diferida" es "una solución temporal para solamente un grupo de personas, y que merecen una solución permanente".

Para Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, la postura inicial de Romney durante las primarias respecto a inmigración -un tema importante en los países latinoamericanos emisores de emigrantes-, ha sido "más dura que la de cualquier otro candidato republicano en los últimos años".

"Más dura que la (del presidente George W.) Bush, por ejemplo, que estaba mucho más abierto a una política migratoria más progresista", observó.

La "acción diferida", temen los activistas pro-inmigrantes, es un "parche" temporal que crea una categoría de "ciudadanos de segunda clase" que vivirán con la incertidumbre de posibles prórrogas.

Aún así, lo ven como buen augurio para que el Congreso apruebe finalmente una reforma migratoria.

"La reforma ocurrirá, la interrogante es cuándo. En el contexto electoral, vemos a dos candidatos con claros contrastes... a mediano y largo plazo, me parece que el desempeño de los votantes latinos irá sirviendo como mecanismo de presión para que los republicanos se sienten a negociar con los demócratas", dijo Maribel Hastings, asesora ejecutiva del grupo "America's Voice".

"El futuro de la reforma dependerá de la composición del Congreso y de si finalmente se logra un esfuerzo bipartidista", puntualizó Hastings.


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