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También los republicanos están divididos sobre el tema migratorio

ElUniverso.com Desde Washington. | 24 de Abril de 2007 a las 00:00
Si se les pregunta a los principales candidatos republicanos a la presidencia de Estados Unidos cómo piensan manejar la inmigración ilegal, invariablemente responden que incrementarán la seguridad fronteriza y construirán cercas. De lo que casi no hablan es sobre la posibilidad de concederles estatus legal, bajo ciertas circunstancias, a los indocumentados en Estados Unidos, aunque cada uno de los tres candidatos republicanos principales ha respaldado esa política. Esto tiene mucho que ver con una profunda fisura en la base republicana: las empresas y la industria están requiriendo más trabajadores con bajos salarios, mientras que los sectores conservadores de la población están exigiendo que sean deportados. Desde las cafeterías en Iowa hasta los restaurantes de costillas asadas en Carolina del Sur, los electores republicanos, preocupados por lo que consideran un influjo descontrolado de inmigrantes a sus comunidades, con frecuencia les plantean a los candidatos una lluvia de airadas preguntas en los mítines de campaña. El país está siendo invadido por gente que realmente no debería estar aquí, que está viniendo para acá ilegalmente, dijo Ron Dupuis, quien el año pasado confrontó al senador John McCain en un foro en Nueva Hampshire. Están generando un impacto en nuestro sistema de salud y en nuestro sistema educativo, y ésa es mi principal preocupación. Sin embargo, en lugar de hablar sobre posibles formas de obtener la ciudadanía, los candidatos están poniendo énfasis en la seguridad fronteriza. En un sondeo efectuado el mes pasado por el diario USA Today y la empresa encuestadora Gallup, el 29% de los republicanos dijeron que todos los inmigrantes ilegales deberían ser deportados, en comparación con 18% de los demócratas que pensaban igual. En Iowa, estado en el que comenzará la temporada para las postulaciones a la presidencia, miles de empleos en la industria empacadora de carnes han ayudado a incrementar en más del doble el número de inmigrantes desde 1990. La situación es muy parecida en otros estados en que las nominaciones suelen iniciarse con anticipación. La cifra se ha triplicado en Carolina del Sur y casi se ha duplicado en Nueva Hampshire. Los republicanos tienen una reacción muy visceral ante la gente que ellos sienten está afectando el sistema, dijo el encuestador republicano Tony Fabrizio. Algún candidato menos conocido podría catapultarse hasta los reflectores de la atención pública simplemente al difundir propaganda anti-inmigrante en un estado como Iowa, en el que las postulaciones de candidatos comienzan antes que en otros, dijo Fabrizio. Esa es la esperanza de Tom Tancredo, un congresista de Colorado que lanzó una campaña anticipada para la candidatura republicana en una radiodifusora de Iowa anteriormente este mes. Lo que pretendo es hacerles ver a todos cómo están manejando esto, dijo Tancredo en una entrevista. O no estaban hablando sobre ello, o cuando lo hacían, parecían pretender que ellos habían inventado la idea de la seguridad fronteriza. Tancredo considera que el asunto ya está influyendo en otros candidatos republicanos. Ciertamente que la retórica está empezando a cambiar, señaló. Pero no creo para nada que el corazón de nadie esté cambiando al mismo tiempo. Entre las señales de esa influencia está la importancia que los candidatos le están dando al tema de la seguridad fronteriza. Por ejemplo, a principios de año en California, el ex alcalde de la ciudad de Nueva York, Rudy Giuliani, dijo que se tiene que hacer énfasis en la seguridad; eso es aún más importante ahora que en el pasado, porque ahora hay terrorismo, mientras que McCain afirmó: Necesitamos asegurar nuestras fronteras. Esa es nuestra prioridad principal. Los candidatos republicanos también han hablado acerca de implementar políticas más estrictas para manejar a los aproximadamente 11 millones de inmigrantes que se cree viven ilegalmente en Estados Unidos. El mes pasado McCain dijo que consideraría deportarlos antes de que pudieran solicitar la ciudadanía, una medida mucho más estricta de las que ha respaldado en el pasado. McCain apoyó un proyecto de ley en el Senado en el 2006 para conceder la ciudadanía a las personas que cumplan con ciertos requisitos, como pagar impuestos atrasados y hablar inglés con soltura. Por otro lado, los miembros de la Cámara de Representantes, en ese entonces encabezados por los republicanos, aprobaron un proyecto de ley para construir 1.120 kilómetros de cercas nuevas a lo largo de la frontera. La medida fue aprobada en el Senado y el presidente George W. Bush le dio el visto bueno para que se convirtiera en ley. El candidato Sam Brownback ve el problema de la inmigración ilegal en términos religiosos, y dice que considera que toda persona es bella, sagrada y merecedora de compasión, sea ciudadano o no. Sin embargo, el senador dice comprender por qué la gente en Iowa y en otras partes está molesta por la cuestión de la inmigración ilegal. Mucha gente siente que no se está produciendo una asimilación, señaló Brownback. Hemos sido un país donde la gente se ha mezclado en grandes cantidades, y ahora esa mezcla no se está produciendo, no está fundiéndose. Pero cree que puede hacer cambiar de opinión a la gente. Ante el panorama en general, mucha gente se opone firmemente a la inmigración ilegal, indicó. Pero cuando se trata de alguien a quien conocen, dicen algo así: Espera, a este tipo no lo toques. Lo conozco, es mi vecino, está trabajando duro para ayudar a su familia a salir adelante.

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