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Bush divide a las familias inmigrantes, afirman grupos latinos

Agencia EFE. Desde Washington. | 27 de Abril de 2007 a las 00:00
Organizaciones hispanas pro inmigrantes reafirmaron hoy su rechazo a los planes de inmigración del presidente George W. Bush, porque afectan la unidad familiar y aumentan el costo de una eventual legalización de los indocumentados. Las entidades latinas se han unido monolíticamente "contra la propuesta de inmigración anti-familia de la Casa Blanca", según sus líderes. Estos consideran que la unidad de las familias debe seguir siendo la máxima prioridad en las políticas de inmigración, e instaron al Congreso a no demorar más la aprobación de una reforma que sustituya al sistema caduco actual. Una carta en ese sentido fue enviada al presidente Bush por el Consejo Nacional de La Raza (NCLR), el Fondo Mexicano-Americano para la Defensa Legal y la Educación (MALDEF), la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC) y otras organizaciones. Su preocupación radica en que la Casa Blanca ha pedido al Senado que acepte la propuesta de eliminar las categorías de visas para que ciudadanos de EEUU y residentes (green card) puedan pedir a sus parientes cercanos en terceros países y reunificar su familia. Los grupos aseguraron que la aprobación de una medida de esta clase dejaría de lado la importancia tradicional del reasentamiento de los miembros de las familias que sean pedidos por los inmigrantes. John Trasviña, presidente de MALDEF, destacó que "la reunificación de la familia debe seguir siendo la piedra angular de nuestra política de inmigración". Trasviña opina que la iniciativa de Bush socava la fortaleza de las familias y su capacidad de preparar a los inmigrantes recién llegados para contribuir por completo al desarrollo de este país. Janet Murguía, presidenta de La Raza, declaró que la noción de que la fortaleza de las familias es esencial para mantener fuertes a las comunidades, "no es sólo uno de los valores de los hispanos, sino también un valor de los Estados Unidos". Rosa Rosales, presidenta de LULAC, manifestó que es imperativo que las familias de los inmigrantes no sean separadas por la reciente postura de Bush. La activista urgió al presidente a "tener corazón" y recordar que los valores familiares "son el núcleo de nuestra nación", un llamamiento que también apoya Arturo Vargas, director ejecutivo del Fondo de Educación de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Nombrados (NALEO). Pidió al gobernante "demostrar el liderazgo necesario" para fijar el rumbo de una reforma de inmigración exhaustiva "que reconozca y refuerce el valor de la reunificación familiar para todos los americanos". Según la visión de Gabriela Lemus, directora ejecutiva de el Consejo Laboral para el Avance de los Latinoamericanos (LCLAA), no se puede abandonar los intereses de la unidad familiar en una reforma justa. Mientras tanto, la Coalición de Inmigrantes del área de Washington, que incluye los vecinos estados de Virginia y Maryland, puso en marcha una nueva campaña en demanda de justicia para estas personas, y reiteró su petición al Gobierno de EEUU de una moratoria en las redadas de inmigrantes indocumentados. Alicia Ruiz, una de las dirigentes de esta coalición, indicó que mientras el Congreso no toma en serio la reforma, agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) "están aterrorizando a nuestras comunidades locales y llevando a la gente mucho mas a la clandestinidad". Sostuvo que "nuestras familias indocumentadas son las grandes víctimas de este sistema migratorio quebrado y no permitiremos que nuestro gobierno las separe aun mas". Por su lado, la Coalición por una Reforma Justa (CCIR) prepara una segunda campaña de llamadas telefónicas y mensajes electrónicos a todos los legisladores, instándoles a la pronta aprobación de una reforma que incluya la legalización de los 12 millones de extranjeros indocumentados que se calcula viven en EEUU. Esa actividad se realizara del 1 al 3 de mayo, y los líderes de CCIR pretenden superar las 100.000 llamadas y mensajes enviados en la primera acción de esta clase llevada a cabo este año. La CCIR señaló que "una vez más, la comunidad de inmigrantes y sus simpatizantes tendrán el poder en sus manos y podrán exigirle directamente a sus representantes ante el Congreso que actúen en favor de una reforma de inmigración justa ahora".

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