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Un halcón republicano es ahora defensor de los inmigrantes

LaVoz.com Desde Washington. | 27 de Abril de 2007 a las 00:00
En sólo un año, el senador republicano Jon Kyl, de Arizona, se ha transformado de decidido adversario de un plan de reforma inmigratoria bipartidista en protagonista clave en los esfuerzos del presidente George W. Bush por aplicar uno. El cambio de Kyl –el tercero en la jerarquía republicana en el Senado y uno de los conservadores más firmes de su partido– ilustra la notable evolución del debate en torno a la reforma migratoria tras las elecciones del 2006. Hace un año, Kyl estaba inmerso en una disputada puja reelectoral en un estado fronterizo donde la inmigración es un tema candente. Se oponía enérgicamente a un plan aprobado por el Senado que daba a los inmigrantes ilegales una oportunidad de lograr la ciudadanía y creaba un programa de trabajadores temporales para los recién llegados. Censuraba el plan por considerar que anteponía los intereses de los indocumentados a los de los trabajadores estadounidenses. Ahora, Kyl se pasa todas las tardes durante horas encerrado en una oficina senatorial con funcionarios del gobierno y demócratas, trabajando arduamente en favor de la misma medida. Un plan de discusión esgrimido recientemente por la Casa Blanca propuso dar a los aproximadamente 12 millones de inmigrantes ilegales una posibilidad de ciudadanía _aunque mucho más estricta que el plan del año pasado_ pese a que Kyl y otros la habían calificado de amnistía. Su nuevo papel en los esfuerzos por lograr un compromiso bipartidista es alentador para la Casa Blanca y para muchos republicanos, quienes consideran a Kyl como un emblema de lo que la mayoría en el partido considera tolerable sobre la inmigración. Pero resulta muy perturbador para algunos liberales. Ven la participación de Kyl como un impedimento para un acuerdo y un indicio de que los republicanos insistirán en un enfoque más estricto. La presencia de Kyl es igualmente preocupante para algunos legisladores y activistas conservadores, quienes temen que si el influyente senador de Arizona promueve un plan de inmigración más tolerante, podría atraer a muchos otros. Kyl dice que su posición no ha cambiado respecto del año pasado, cuando buscó infructuosamente endurecer la medida del 2006 y en un momento advirtió a sus partidarios que los trabajadores estadounidenses podrían reclamarles algún día "¿cómo ha podido permitir que sucediera esto?" Sin presiones electorales este año, sostiene que hay espacio para una medida inmigratoria más conservadora. "La gente no estaba de ánimo negociador el año pasado. No había tiempo. Todo era político, y era muy difícil conseguir que alguien pensara siquiera en convenir compromisos", dijo Kyl en una breve entrevista. "Tenemos una oportunidad de hacerlo mejor que el año pasado". Kyl y una mayoría de republicanos cortó finalmente con Bush para votar contra el proyecto que el Senado aprobó en mayo. Murió en la Cámara de Representantes, donde los republicanos conservadores promovieron en cambio estrictas medidas de seguridad fronteriza. Ahora Kyl dice que su objetivo es "crear un proyecto más a tono con una mayoría de los republicanos en el Senado". El borrador que circuló la Casa Blanca el mes pasado aparece muy influido por Kyl y otros conservadores cuyo apoyo Bush considera vital para lograr un acuerdo. Los inmigrantes ilegales podrían quedarse en Estados Unidos y trabajar después de pagar multas, pero tendrían que regresar a sus países, someterse a largas esperas y pagar penalidades de hasta 10.000 dólares para poder obtener la ciudadanía. Les resultaría más difícil traer familiares a Estados Unidos, y los nuevos trabajadores temporales no podrían hacer nada de eso. Ahora que las negociaciones bipartidistas se han intensificado en los últimos días, Kyl y otros republicanos se han mostrado receptivos a una posición más tolerante: multas más leves y menores esperas para que los inmigrantes ilegales busquen su oportunidad de obtener la ciudadanía, según fuentes allegadas a las conversaciones. Kyl no quiso formular comentarios sobre los detalles de las gestiones, pero pareció dispuesto a un compromiso. "No ha sido fácil para ninguno de nosotros, que mantenemos posiciones muy firmes sobre el tema, hacer algunas concesiones, pero todo el mundo ha hecho algunas", dijo recientemente a la prensa. Si bien la mayoría de las encuestas nacionales indican un apoyo abrumador a una reforma inmigratoria que permitiría a los indocumentados permanecer en el país, trabajar y gestionar el derecho a legalizar su situación, la enérgica posición de Kyl el año pasado influyó en gran medida en su puja reelectoral. Una encuesta de la AP a boca de urna halló que los votantes que apoyaron a Kyl consideraron que el terrorismo y la inmigración ilegal eran cuestiones de suma importancia. Algunos legisladores y altos asistentes republicanos dicen que desde entonces han sentido un cambio en la postura de Kyl hacia una mayor disposición de hallar un compromiso bipartidista. Como titular de la Conferencia Republicana en el Senado, la sección de comunicaciones partidista, Kyl considera actualmente que existe una mayor responsabilidad de construir y promover una posición republicana más aceptable sobre la cuestión, dijeron. "El oyó muchas cosas durante el proceso electoral que lo llevaron a comprender lo que era importante para conseguir hacer algo, y creo que comprendió un poco mejor lo importante que es para mucha gente solucionar el problema", dijo el senador republicano Mel Martínez, de la Florida, otro protagonista de las conversaciones bipartidistas. Los demócratas y los activistas por los derechos inmigratorios están inquietos. "El senador Kyl se ha opuesto a la reforma inmigratoria desde hace algún tiempo. Votó contra los proyectos (el año pasado), y el hecho de que esté hablando ahora por un grupo de senadores republicanos no es alentador", comentó el senador Richard Durbin, segundo en la jerarquía demócrata en el Senado. Charles Kamasaki, del grupo La Raza de apoyo a los hispanos, dijo estar "esperanzado pero muy escéptico" sobre la participación de Kyl. "La suposición subyacente es que hacer un proyecto más estricto y menos practicable de algún modo va a aumentar las probabilidades de que sea aprobado. Creo que es una suposición discutible", dijo Kamasaki.

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