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«Yo quería ir para buscar trabajo allá»

Terra.com. Desde Nuevo Laredo. | 30 de Abril de 2007 a las 00:00
Joel tiene apenas 13 años de edad y ya es la segunda vez que cae en el albergue Merced en Nuevo Laredo por intentar cruzar a Estados Unidos de manera ilegal. En su rostro se observa todavía el hematoma que se hizo al golpearse con el tren en el que se trasladaba la última vez hacia Estados Unidos, y en su ojo derecho presenta un pequeño derrame, pero tuvo suerte de no caer, pues sabe que significaría perder algún miembro de su cuerpo o morir. Solos o acompañados, cada año, entre 50 mil y 100 mil niños mexicanos buscan emigrar hacia Estados Unidos, según la Red por los Derechos de la Infancia en México (RDIM). En 2005, el Instituto Nacional de Migración de México reportó 44 mil 727 menores de 18 años devueltos por la Patrulla Fronteriza, de los cuales el 72 por ciento son varones, indica el informe "La Infancia Cuenta en México". Para Luis Escala, investigador del Colegio de la Frontera Norte, lo más preocupante es que hay muchachos que pese a ya haber sido deportados, vuelven a intentar el cruce, y hacen de la migración una especie de 'modus vivendi'. Señaló que los niños emigran en búsqueda de oportunidades laborales para contribuir al ingreso familiar; la reunificación familiar; mejores oportunidades educativas y un escape a la violencia doméstica. Hace tres años Joel abandonó la primaria en Ramos Arizpe para trabajar y cooperar con dinero en su casa, pues su familia depende del sueldo de su madre, alrededor de 700 pesos semanales en una maquiladora. Su madre no estuvo de acuerdo en que abandonara la escuela, pero no podía comprarle sus cuadernos, juego de geometría, uniforme ni cuotas escolares, y debido a su edad y a que llegó sólo a quinto año de primaria, no pudo conseguir un empleo. Hace tres semanas decidió ir por primera vez hacia Estados Unidos, para lo que se colgó del tren y llegó a esta frontera, caminó hacia el Río Bravo. Ahí conoció a un hondureño, ambos cruzaron el río, y aunque sintió miedo, decidió arriesgarse. "Ahí en el río me encontré a un señor de Honduras, él me dijo 'vamos al otro lado, allá vas a vivir otra vida más bien', y dije 'pos vámonos. Me crucé caminando el río. Sí me daba miedo, yo pensaba que me iba a ahogar, pero no, estaba bajito, yo quería ir nada más para buscar trabajo allá y ganar un poco de dinero. "Aguantamos como ocho días sin comer nada por puro monte", relató. Después de una semana llegó a Austin, donde consiguió un empleo por dos días y le pagaron 40 dólares, pero tenía que seguir su camino hacia el interior, aunque tuvo la mala suerte de ser apresado y repatriado. Fue a dar al albergue Meced del DIF municipal, a donde su madre acudió para llevarlo consigo a casa. Menos de una semana después ya estaba de regreso, pues huyó sin avisar; llegó aquí hace ocho días y fue detenido durante una redada en un hotel donde se hospedaba. Joel desconoce si pasará el Día del Niño en el albergue, pero lo cierto es que nunca ha festejado ese día ni siquiera su cumpleaños, y por esto no sabe la fecha, sólo que en algún día de noviembre cumplirá 14 años. De todos modos, pidió su regalo. "Quiero salir de aquí, ser libre como los pajaritos en el cielo. Regresarme a Ramos, y encontrar un trabajo para ayudar a mi mamá". 28% de los niños migrantes intenta cruzar hacia EU con fines laborales y su edad promedio es de 15 años.

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