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Aumenta el drama de los niños de la frontera

Agencia EFE. Desde Tucson, Arizona. | 30 de Abril de 2007 a las 00:00
A medida que el gobierno de Estados Unidos ha incrementado las medidas de seguridad en la frontera con México, cada vez más son los casos de niños que son expuestos a una serie de peligros al ser separados de sus padres cuando intentan cruzar la frontera por el desierto de Arizona. Los menores de edad que viajan como indocumentados corren además un mayor riesgo de sufrir abusos en el trayecto o ser sometidos a situaciones de peligro. En 2002, los consulados mexicanos en la frontera de Arizona reportaron un total de 3,349 casos de menores atendidos por estas dependencias gubernamentales; en el 2005 esta cifra se incrementó a 8,006, mientras que en el 2006 se registraron 8,229 casos. "Siempre he dicho que los mujeres y los niños son especialmente los mas vulnerables cuando intentan cruzar la frontera', dijo el Cónsul de México en Tucson, Juan Manuel Calderón. Cada uno de los casos que manejan los consulados mexicanos en Arizona son diferentes, ya que cada uno presenta situaciones diferentes que requieren de la pronta intervención de los empleados de las oficinas consulares. "Tenemos casos de niños que viajan con sus padres, pero cuando se encuentran caminando por el desierto y son sorprendidos por la Patrulla Fronteriza, alguien en el grupo toma al niño y sale corriendo con el, separándolo de sus padres", dijo Calderón a Efe. "Estamos hablando de niños de 5 a 10 años de edad", agregó. El consulado tiene un acuerdo con la Patrulla Fronteriza y las agencias del orden local y estatal para que les notifiquen de inmediato si un niño indocumentado mexicano es encontrado. Una vez que el menor se halla bajo la custodia del consulado, se trata de inmediato ubicar a sus padres para confirmar si han sido detenidos por la Patrulla Fronteriza o si se encuentran en los Estados Unidos. "Algunas veces el niño es muy chico para darnos grandes detalles, por lo que tratamos de buscar en sus pertenencias si traen un papel con su nombre o un numero de teléfono. También hemos tenido casos de menores que ni siquiera hablan español, hablan un dialecto indígena", dijo el cónsul. El consulado tiene un periodo de 72 horas para encontrar a los padres o a un familiar del menor y, en caso contrario, es devuelto a México y entregado a las oficinas de la dependencia gubernamental del Desarrollo Integral de la Familia (DIF) en Nogales, Sonora. También son frecuentes los casos de menores cuyos padres ya se encuentran viviendo en los Estados Unidos y pagan a un traficante, mejor conocido como "coyote" para que los traigan. "Los traficantes, mayormente mujeres, tratan de cruzar a los menores en las garitas de entrada, haciéndolos pasar como sus hijos con documentos falsos o con actas de nacimiento de otros", dijo Calderón. El consulado también debe de asistir los casos de padres de familia que durante su intento de cruzar el desierto han pagado el precio más alto, con la muerte de su hijo. En mayo del 2006, el consulado de México en Tucson tuvo el caso de una mujer originaria del estado de Veracruz, cuyo hijo de tres años murió debido a las altas temperaturas, cuando caminaba por el desierto de Arizona. La mujer caminó durante varios días, cargando el cuerpo de su hijo y en su desesperación lo dejó en un árbol para pedir ayuda. Cuando fue encontrada por la Patrulla Fronteriza no informó del hecho de inmediato, sino hasta que se encontraba en un centro de detenciones. Las autoridades iniciaron la búsqueda del cuerpo, hasta finalmente encontrarlo, pero la mujer corría el riesgo de ser acusada por la muerte de su hijo. "Logramos evitar que esto sucediera", dijo el cónsul. En la frontera de Arizona también se han dado casos de mujeres que intentan cruzar la frontera en un estado avanzado de gestación, por lo que ante el gran esfuerzo físico que hacen, sufren un aborto o un parto prematuro, dando a luz en medio del desierto.

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