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Fuga de cerebros afecta a 48 países menos desarrollados del mundo

Ginebra. EFE. | 26 de Noviembre de 2012 a las 15:18

Una de cada cinco personas con estudios universitarios de los 48 países menos desarrollados del mundo abandona su nación para buscar empleo, una tendencia que hace que hoy existan cerca de dos millones de inmigrantes intelectuales procedentes de ese grupo.

La Conferencia de Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) reveló este lunes que, todavía peor, en seis de esos 48 países el número de profesionales que residen ahí es menor con respecto a los que viven fuera.

El caso más extremo es el de Haití, con el 83 % de las personas con educación universitaria que residen fuera del país.

En su "Informe sobre los países menos adelantados 2012: Utilización de las remesas y los conocimientos de la diáspora para crear capacidades productivas", la UNCTAD estima que en los países desarrollados la proporción de egresados de las universidades que emigra por motivos laborales es de uno entre cada veinticinco (el 4 %).

En el polo opuesto se encuentran los 48 países menos desarrollados y concretamente Haití (con un 83 % de intelectuales viviendo fuera del país), Samoa (73 %), Gambia (68 %), Tuvalu (65 %) y Sierra Leona (51 %), los seis países con más profesionales formados residiendo fuera que dentro del país.

Por otra parte, el informe de la UNCTAD indica que las remesas hacia los 48 países menos desarrollados se multiplicaron por ocho entre 1990 y 2011, pasando de 3.500 millones a 27.000 millones de dólares.

Estas representan así el 4,4 % del Producto Interno Bruto (PIB) y el 15 % de los ingresos por exportaciones de esos países.

El organismo de la ONU aseguró que, pese a la crisis financiera mundial, las remesas siguieron aumentando incluso después de 2008 y que en 2011 casi duplicaron el valor de las inversiones extranjeras directas, de unos 15.000 millones de dólares.

Sin embargo, la UNCTAD advirtió de que los beneficios de las remesas pueden ser sobrepasados por los efectos adversos de la fuga de cerebros de los países más pobres, ya que este fenómeno acentúa las desigualdades internacionales en cuanto a disponibilidad de trabajadores cualificados y perspectivas de crecimiento.

Con el objetivo de paliar estas diferencias, la UNCTAD propone un sistema de transferencia de conocimientos consistente en un instrumento financiero dirigido a ciudadanos originarios de alguno de los países menos desarrollados que viven y trabajan en otros países.

El objetivo de este mecanismo, al que se denomina "Inversión en la Transferencia de Conocimientos de la Diáspora", será atraer a nacionales altamente cualificados y residentes en otros países que estén dispuestos a invertir en áreas de generación de conocimiento en su nación de origen.

Entre las ventajas que tendrían estaría el acceso al capital inicial para empezar la inversión.


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