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¿Por qué no hubo tanta gente en las marchas de los inmigrantes?

Por Anna Karina Rosales, Radio Nederland Wereldomroep. | 2 de Mayo de 2007 a las 00:00
Miles de inmigrantes latinos en Estados Unidos escogieron nuevamente el Primero de Mayo para manifestarse y exigir a las Autoridades el cese de las redadas y el incremento de esfuerzos para la legalización de los cerca de 12 millones de indocumentados en el país. Al igual que el año pasado, aunque sin el fervor y multitudinaria presencia de entonces, los inmigrantes salieron a las calles vestidos de blanco para protestar contra las reformas migratorias que el Gobierno de, George Bush, no termina de definir. Hace un año también los inmigrantes, especialmente de origen latinoamericano, confirmaron que constituyen cada vez menos una minoría y, por el contrario, forman hoy un grupo que se consolida como una fuerza social y política en EEUU. Así lo manifestó a Radio Nederland Wereldomroep la investigadora Flavia Jiménez, analista política del Consejo Nacional de la Raza de los Estados Unidos. Anna Karina Rosales.- ¿Qué se logró concretamente tras las marchas del año pasado? ¿Se está tomando en serio la necesidad de una solución integral que permita legalizar y dar trabajo a millones de indocumentados en los Estados Unidos? Flavia Jiménez.-En realidad sÍ se tomó en serio. La necesidad fue muy obvia. Dentro de todo el movimiento de participación en los eventos que tuvieron lugar la primavera pasada, vimos mucha actividad dentro del mismo Congreso y del Senado hacia una reforma integral. El problema es que hay poderes muy fuertes dentro del mismo Congreso, dentro de ambos partidos, que ven la reforma como algo que impide su movimiento de una manera positiva políticamente hablando. A.K.R.- En la conciencia de los inmigrantes y en la visión que muchos tienen de ellos en Estados Unidos hay como un antes y un después del Día sin Inmigrantes. ¿Ha cambiado esto la visión o la imagen que se tiene de los inmigrantes indocumentados? F.J.-De alguna manera sí ha cambiado la manera que nosotros tenemos de ver el movimiento y la posible participación de los inmigrantes. Vimos, por ejemplo con las elecciones del 2006 para el Congreso de Estados Unidos, una participación mucho más grande de lo que habíamos visto anteriormente. También hubo un cambio muy grande de partidos, por lo menos en términos de votantes latinos. Esto nos lleva a concluir que la participación por parte del inmigrante -y no sólo del migrante indocumentado obviamente sino por el votante que fue migrante, se legalizó y ya es ciudadano norteamericano-, denota que él ya entiende el tema lo suficientemente como para poder ejercer presiones sobre ciertos partidos. Nuestra meta en ese sentido, y nuestra oportunidad aquí, es incrementar esa participación por parte de esas personas. Que participen y eduquen al público de la necesidad de hacer las reformas migratorias. A.K.R.- Y mientras 12 millones de personas siguen a la espera de estos cambios, hemos escuchado con más frecuencia sobre denuncias de maltrato de indocumentados, incluso sobre la búsqueda de ellos no sólo en redadas policiales sino también por los llamados caza inmigrantes. ¿Qué informaciones tienen ustedes al respecto? F.J.-Sí se dan. En los lugares de trabajo han incrementado muchísimo. También se han incrementado los esfuerzos por parte de los servicios de inmigración para obtener las direcciones y lugares que frecuentan las personas que tienen orden de deportación y que no se han sometido a las audiencias. Aquí nuestro punto siempre es que no importa cuántos esfuerzos se hagan por parte del Servicio de Inmigración pues si no hay reformas migratorias no se va a poder resolver el tema. No es posible, no es viable, ni el público norteamericano quiere que se deporten a 12 millones de personas. A.K.R.- Finalmente, este primero de mayo se anunciaron más manifestaciones pero no alcanzaron la resonancia que tuvieron el año pasado. ¿Se está dispersando el movimiento, o cómo ve el futuro de este? F.J.-Bueno el movimiento por los derechos de los inmigrantes, en general, no es algo que se puede medir simplemente con la frecuencia o la cantidad de personas que salieron a las calles. Se tiene que ver más dando un paso hacia atrás y analizándolo de manera integral. Viendo todos los movimientos, toda la educación, toda la organización y todos los avances que se han hecho dentro de las comunidades. Como todo movimiento de derechos civiles, este movimiento va a tener que dar unos cuantos pasos para adelante y unos cuantos para atrás. Y tenemos que verlo además de una manera histórica. El año pasado con su Día sin Inmigrantes realmente se simbolizó nuestro poder como comunidad latina. Eso sí, tenemos mucho que hacer para mejorar nuestro poder dentro de la sociedad norteamericana.

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