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Migrantes exigen consenso

Washington. Agencias. | 3 de Febrero de 2013 a las 15:46

La creciente presión que enfrentan demócratas y republicanos, para dejar de lado sus marcadas diferencias, genera esperanza de que lleguen este año a un consenso y aprueben la primera reforma migratoria desde 1986 en EE. UU.

Los inmigrantes sin papeles esperan que su incertidumbre termine tras un debate legislativo, en el que probablemente abundarán intensos forcejeos entre los poderes del Estado y los diferentes sectores de la sociedad estadounidense.

Roberto Izurieta, director de la cátedra latinoamericana en la facultad de postgrado de Ciencias Políticas en la Universidad George Washington, cree que la reforma migratoria será aprobada principalmente porque “hay una disposición de los sectores más representativos de la sociedad para lograr una solución.

Izurieta dice que hay “muchas evidencias en los últimos meses” de que el liderazgo tradicional del Partido Republicano ha comenzado a recobrar el control en la toma de decisiones, reemplazando a la facción más radical del Tea Party, lo cual podría traducirse en más votos republicanos a favor de la reforma migratoria.

El reto del Partido Republicano en la última elección presidencial es el mismo que tiene en esta reforma migratoria: debe controlar a su base extrema y no al revés, explica Izurieta. “Si los republicanos no se han dado cuenta de que estas posiciones les han minado su base electoral al punto de que la ecuación electoral es casi imposible, entonces no tienen derecho a ser líderes”, agrega.

El presidente Barack Obama relanzó este semana su propuesta para una reforma migratoria, la cual concedería a los indocumentados la opción de naturalizarse siempre que se sometan a revisiones de seguridad nacional y prontuario policial, paguen impuestos y una multa, esperen que se hayan atendido todas las solicitudes presentadas previamente por los inmigrantes legales y aprendan inglés.

El planteamiento de Obama coincide mayormente con el presentado el lunes último por ocho senadores, aunque la principal discrepancia es que los senadores buscan condicionar la opción de la naturalización a mejorar la seguridad en la frontera, así como la supervisión para que los portadores de visas no excedan su estadía en territorio estadounidense.

Las coincidencias entre ambas propuestas marcan un giro importante en la voluntad exhibida en Washington DC para abordar la reforma migratoria, un tema que había permanecido estancado durante años.

Audrey Singer, investigadora sobre política migratoria en el centro de estudios Brookings Institution, expresa no ser optimista sobre el avance de la propuesta de los ocho senadores, sino más bien se declaró“esperanzada de que encuentren algo más para ponerse de acuerdo”.

“Hay muchas indicaciones que intentarán aprobarla en la Casa Blanca y el Congreso. El presidente no está bromeando esta vez, y no está dispuesto a esperar”, refiere Singer.

Obama resultó reelecto el 6 de noviembre último para un segundo mandato de cuatro años al haber recibido el 70% del voto hispano, pese a que incumplió su promesa de lograr una reforma migratoria durante su primera gestión y deportó a un promedio anual sin precedentes de 400 mil personas.

Dirigentes republicanos han expresado su inclinación a abordar una reforma migratoria como una manera de acercarse a los hispanos, el segmento demográfico de mayor crecimiento en Estados Unidos y que sufre de manera especial las deportaciones y otros rigores asociados a la inmigración ilegal.


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