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Año electoral amenaza futuro de ley de inmigración en EEUU

LaVoz.com. Desde Washington. | 18 de Mayo de 2007 a las 00:00
Uno de los asuntos políticos y sociales más candentes del país cómo lidiar con millones de inmigrantes ilegales puede ser resuelto solamente si el Congreso y la Casa Blanca adoptan la misma actitud emprendedora que marcó el acuerdo legislativo de esta semana. Pero es dudoso que ello suceda. Preparada en secreto, la propuesta enfrenta ahora las duras realidades de la arena pública, con su suerte en manos de políticos alérgicos a concesiones o riesgos. En particular, los candidatos presidenciales para el 2008 parecen resueltos a jugar a la política con el tema de la inmigración: Están cambiando el tono y contenido de sus posiciones, buscando satisfacer las demandas del año electoral. En términos de los senadores que se postulan a la candidatura presidencial de sus partidos, esto es como recibir un paquete misterioso en el correo y tratar de determinar qué hay adentro. Pudiera explotarles en el rostro, dijo Ross K. Baker, profesor de ciencias políticas en la Universidad Rutgers. Una coalición bipartidista de legisladores –desde el demócrata liberal Edward Kennedy, senador por Massachusetts, hasta el republicano conservador Jon Kyl, de Arizona– firmó el jueves un proyecto de ley que ofrecería estatus legal a la mayoría de los 12 millones de inmigrantes ilegales en el país, al tiempo que fortalece la seguridad fronteriza. Esto indica que algunos políticos tienen la suficiente motivación para lidiar con la crisis de inmigración antes de las elecciones del 2008. Esta pudiera ser la última oportunidad del presidente George W. Bush de conseguir una victoria significativa en política nacional antes del final de un segundo término plagado de escándalos, guerra y una vasta desaprobación pública. Es asimismo la primera oportunidad para el Congreso demócrata de conseguir algo. Y es la mejor oportunidad que Washington va a tener en el futuro cercano para controlar las porosas fronteras del país y sacar a millones de inmigrantes ilegales de las sombras de la ley, confrontando así preocupaciones económicas y de seguridad nacional. El control de inmigración no es más un asunto que solamente afecta el área cercana a las fronteras, sino que toca a todos los estados. Tiende a dividir a las personas a lo largo de líneas regionales y económicas, más que líneas partidistas. Crea extrañas alianzas. Líderes empresariales y algunos demócratas están unidos en los esfuerzos por extender el flujo de mano de obra barata a todo el país. Conservadores y algunos demócratas populistas quieren cerrar primero las fronteras. Concesiones en un asunto tan complicado serían difíciles en cualquier tiempo en la historia de Estados Unidos. Y los tiempos actuales se destacan por la polarización. La opinión pública tiene una imagen extremadamente pobre del Congreso, al igual que del presidente, y una de las razones es todo el conflicto en ese área, dijo Carol Cassel, profesora de ciencias políticas en la Universidad de Alabama. Es por ello que los candidatos presidenciales han reaccionado con tanta ambigüedad y cautela ante el plan, obviamente evitando una posición que perjudique sus aspiraciones.

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