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El camino de la reforma migratoria será muy complejo para lograr aprobarse

MiPunto.com. Desde Washington. | 20 de Mayo de 2007 a las 00:00
El proyecto bipartidista de reforma de la ley de inmigración, que regularizaría a millones de indocumentados y reforzaría el control de la frontera con México, inicia el lunes una carrera de obstáculos en el Congreso estadounidense, con una votación determinante en el Senado. Los congresistas deben decidir la tarde del lunes si aceptan abrir formalmente el debate sobre el controvertido proyecto de reforma, en una votación que exige el apoyo de al menos 60 de los 100 miembros del Senado, en otras palabras que una decena de republicanos den su respaldo. "Los 60 votos para iniciar el debate, sí los va haber", aseguró una fuente legislativa, que pidió el anonimato. "Pero para el resto, no hay garantía de absolutamente nada", añadió, incapaz de pronosticar qué tipo de ley va a salir del complejo proceso legislativo. Vanessa Cárdenas, especialista de inmigración del Center for American Progress, pronosticó "una gran pelea" a partir del lunes en el Congreso, con una multiplicación de enmiendas de parte del sector más conservador de los republicanos y de los demócratas decepcionados por el proyecto. Los senadores deberán ponerse de acuerdo antes del fin de semana, según el plazo fijado por el líder de la mayoría demócrata, Harry Reid, que trata de avanzar rápidamente para que la inmigración no se convierta en uno de los temas dominantes de la campaña para las primarias de principios del próximo año. El acuerdo anunciado el jueves tiene los mismos problemas que el presidente republicano George W. Bush que lo respalda enérgicamente: no tiene el apoyo ni del sector más conservador de los republicanos ni de los dirigentes demócratas que controlan el Congreso. De parte de la oposición, Reid ya llamó a "mejorar" el texto para facilitar el reagrupamiento familiar y ofrecer una vía hacia la residencia a los inmigrantes que beneficien del futuro sistema de contratos temporales. "No vamos a resolver el problema de la inmigración ilegal con ese sistema", explicó a la AFP una fuente demócrata, al subrayar que los trabajadores tratarán de quedarse en el país ilegalmente cuando acaben su contrato, lo que seguiría multiplicando el número de indocumentados en el país. En el Partido Republicano de Bush, muchas voces ya se elevaron para denunciar lo que llaman una "amnistía" para los estimados 12 millones de indocumentados que viven actualmente en Estados Unidos y que podrían ser regularizados si cruzaron la frontera antes del pasado 1 de enero. "El presidente está tan desesperado por dejar un legado y lograr un triunfo en política interior que está dispuesto a traicionar a los estadounidenses y nuestra seguridad nacional", se indignó el representante republicano Tom Tancredo, que lleva la voz cantantes de los anti-inmigrantes en el Congreso. Hasta la Casa Blanca reconoció que el proceso legislativo iba a ser muy difícil después de haber celebrado el jueves por todo lo alto el acuerdo anunciado por el senador demócrata Ted Kennedy y su colega republicano Jon Kyl, que encabezaron las intensas negociaciones de las últimas semanas. "Todavía hay que recorrer un camino muy largo y esperamos llegar hasta el final", explicó el portavoz de la Presidencia, Tony Fratto, quien dijo que la propuesta bipartidista era "muy inteligente y humana". Después del voto del lunes, el proyecto aprobado por el Senado deberá ser debatido en la Cámara de Representantes, donde los demócratas tienen mayoría absoluta. Si es revisado, una comisión bicameral deberá tratar de compaginar las dos versiones y someter el resultado al voto otra vez de ambas cámaras. El año pasado, el proyecto de reforma aprobado por el Senado quedó bloqueado en comisión, a raíz de la oposición de los republicanos más conservadores, algo que puede volver a producirse este año.

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