Escúchenos en línea

Ambientalistas contra el muro en la frontera México-Texas

LaVoz.com. Desde Alamo, Texas. | 21 de Mayo de 2007 a las 00:00
Nancy Brown conduce un camión del gobierno, el cual atraviesa lentamente varios estanques cubiertos de musgo, entre algunos ébanos majestuosos. Su alma se regocija cuando reconoce el canto de un pájaro papamoscas y el gorjeo de la chachalaca. Mientras el camión da vuelta por un rizo que describe el camino cerca del marrón verdoso de las aguas del Río Bravo, un lince se oculta rápidamente entre los arbustos de este paraje subtropical. Varias lagartijas y una tortuga andan por ahí, asoleándose. En algún lugar del bosque, bien camuflados por la evolución, hay ocelotes y yaguarundis, o gatos monteses, especies en peligro de extinción. Estas son algunas de las maravillas naturales en el Valle del Río Grande (Bravo) que según Brown y otros ambientalistas, están amenazadas por las vallas fronterizas y las carreteras adyacentes que el gobierno federal estadounidense planea construir en la frontera con México para evitar el paso de los inmigrantes ilegales y los contrabandistas. Los ambientalistas han dedicado varias décadas a comprar y preservar unas 36.500 hectáreas (90.000 acres) de chaparrales y bosques, para proteger la vida silvestre. Ahora, temen que cientos de kilómetros (millas) de vallas fronterizas echen a perder todo su trabajo, y maten a algunos animales terrestres, al impedirles llegar al Río Bravo, la única fuente de agua que tienen. Un muro impediría también que los ocelotes y otros animales nadaran al otro lado del río para aparearse. Si hay una valla de varias millas de longitud, una tortuga u otro animal terrestre que no puede sobrevolarla ni atravesarla tendrá que recorrer mucha distancia para beber agua, dijo Brown, administradora del Refugio Nacional Santa Ana para la Vida Silvestre, unos 360 kilómetros (225 millas) al sur de San Antonio. Cualquier daño en cualquier arbusto es muy pernicioso. Además, algunos están preocupados de que el muro, descrito en algunos planes como una triple valla metálica, afectará la industria turística a lo largo del río. Los gatos monteses, reptiles y al menos 500 especies de aves atraen a visitantes de todo el mundo, quienes aportan a la región 150 millones de dólares al año. Dependiendo de cuánto se adentre la valla en el territorio estadounidense, podría crear una tierra de nadie al norte del río, lo que afectaría el turismo. Aunque el Departamento de Seguridad Interna informó que no ha tomado una decisión definitiva sobre el lugar al que llegará la valla, los funcionarios de ecología están convencidos, mientras se reunían esta semana con jefes de la Patrulla Fronteriza, de que al menos parte de los 112 kilómetros (70 millas) de valla que pasarán por el Valle del Río Grande será construida en la franja de refugios para la vida silvestre que está junto a la frontera. El portavoz del Departamento de Seguridad Interna, Russ Knocke, dijo que se tomarán en cuenta las preocupaciones ambientales para las decisiones definitivas. Pero el secretario del departamento, Michael Chertoff, se ha valido de su autoridad para ignorar regulaciones ambientales por razones de seguridad en otros estados, y Knocke considera que el caso podría repetirse si es necesario en el valle. Tenemos que estar conscientes del hecho de que estamos remediando un problema que se ha ido agravando durante más de dos décadas, añadió. Los refugios muestran los rastros del paso de los inmigrantes: hay en el terreno envoltorios de comida y envases de agua, así como ropas mojadas y bolsas de rápido usadas para llevar las prendas por el río. Evidencias similares aparecen por todas partes, pese a la presencia de los agentes de la Patrulla Fronteriza y a los sensores y cámaras que forman ya en la zona una valla virtual. La idea de la valla es totalmente incongruente con la inversión realizada durante más de 30 años por el gobierno federal, los ciudadanos y los dueños de tierras en el Valle del Río Grande, quienes han trabajado duramente para proteger su medio ambiente y el agua, dijo Carter Smith, del organismo Nature Conservancy. La organización señaló que el gobierno debería recurrir mejor a más agentes fronterizos, sensores y cámaras. El presidente George W. Bush convocó a la construcción de una valla de unos 1.125 kilómetros (700 millas) en la frontera con México, y el Departamento de Seguridad Interna se ha comprometido a completar 595 kilómetros (370 millas) para finales del 2008. El Congreso ha dispuesto ya un presupuesto de 1.200 millones de dólares para construir la valla. La inversión para crear, recuperar y mantener los refugios ambientales ha sido cercana a los 100 millones de dólares, de acuerdo con funcionarios del ramo. Nos llevó muchos años crear este corredor de vida silvestre, dijo Karen Chapman, de la organización Environmental Defense. Esto representa trabajo duro de las agencias federales, estatales y locales, así como de muchos ciudadanos del valle. Y cuando estuvimos trabajando para crear este corredor ecológico, nadie pensaba en hacerlo para que un día quedara aislado detrás de un muro. El valle, que abarca cuatro condados, incluye 11 ecosistemas distintos, explicó Brown. Desde una perspectiva biológica, esta zona es realmente impresionante, añadió. Hay un clima costero que se encuentra con un medio ambiente desértico, que reúne condiciones templadas y tropicales.

Descarga la aplicación

en google play en google play